El Real Betis Balompié ha sellado su billete a la gran final de la Copa del Rey Juvenil tras derrotar al RC Celta de Vigo por 3-2 en una semifinal inolvidable disputada en el Estadio Anxo Carro. Los verdiblancos, que llegaron a ir perdiendo por dos goles en los primeros veinte minutos, tiraron de casta y fútbol para darle la vuelta al marcador en el tiempo de descuento, firmando una remontada de auténtico campeón.
Un inicio de pesadilla para el conjunto bético
El encuentro no pudo comenzar peor para los intereses del equipo dirigido por Javier Barrero. Aunque ambos conjuntos saltaron al césped de Lugo con intensidad, la fortuna se alió con el cuadro vigués muy pronto. En el minuto 14, un centro lateral de Mateo acabó en el fondo de las mallas tras un gol en propia puerta de Curro, quien no pudo despejar con éxito el envío.
Sin apenas tiempo para asimilar el golpe, el Celta aprovechó el desconcierto bético. Un error en la salida de balón permitió que Kibet, haciendo gala de su velocidad punta, se plantara solo ante Manu González para definir con maestría y poner el 0-2 en el minuto 18. La final parecía escaparse para los de las Trece Barras.
Morante encendió la chispa de la esperanza
Cuando el partido parecía marcharse al descanso con una losa pesada, apareció la calidad individual. En el añadido de la primera parte, Morante se inventó una jugada de «jugón»: amagó hacia dentro, salió por fuera y soltó un latigazo desde la frontal que recortó distancias. Ese 2-1 psicológico cambió por completo el guion del partido.
En la reanudación, el Betis salió con una marcha más. Óscar Masqué avisó con un disparo al palo y el guardameta Manu González se erigió como el héroe bajo palos, sosteniendo a su equipo con intervenciones de mérito que evitaron la sentencia celeste.
La épica se consumó en el descuento
La insistencia verdiblanca obtuvo su recompensa en el minuto 71. Tras una magnífica combinación colectiva, Rubén empujó el balón a la red para establecer el empate a dos. El Anxo Carro rugía ante lo que se avecinaba.
Con el partido roto y el Celta intentando achicar agua, llegó el momento de gloria para Enzo. El «10» bético, que había entrado desde el banquillo, recibió un balón de Antonio dentro del área en el minuto 91. Con una frialdad asombrosa, controló rodeado de defensas y definió con el exterior de su pierna derecha para desatar la locura bética. Por tanto el betis firma una remontada de auténtico campeón














