El C.D. Mosquito ha logrado algo muy pocas veces visto en esta categoría. Con dos ascensos consecutivos en dos temporadas, el conjunto de Jaime Rodríguez ha logrado un ascenso a División de Honor tras una gran campaña. El propio entrenador califica este ascenso como algo más allá que un logró deportivo, en sus propias palabras “conseguir algo tan exitoso como entrenador en el club donde tú has crecido como técnico ha sido algo súper especial”. Y no es para menos: Jaime ya fue jugador del club, donde asegura que creció como futbolista antes de convertirse en su entrenador.

 

Esta relación es una de esas historias que nos demuestra que el fútbol es algo más que un deporte. “El Mosquito es parte de mi vida, es mi casa a nivel futbolístico”, comentó el propio entrenador cuando le preguntamos sobre lo que significaba este ascenso para él. El propio míster saca pecho de lo que ha conseguido esta temporada, y es que lograr cosas en tu casa “es algo muy grande”. 

 

 

Objetivo: permanencia

El equipo ascendió al grupo 14 de Liga Nacional con un único objetivo: mantener la categoría en su primera temporada tras el salto. “ Después de 21 años que el club lleva sin estar en liga nacional, el objetivo era lograr la permanencia lo antes posible, estar tranquilos, disfrutar, competir, pero con los pies en el suelo”. Alcanzar una categoría tras tantos años no es fácil, y como es lógico, el objetivo principal debía ser mantenerla. Pero como el propio míster nos comentó “cuando empezó la Liga y fuimos viendo los rivales y demás, pues veíamos que nosotros podíamos ir a más”, y así se lo creyeron en la plantilla, sintiéndose un equipo muy fuerte en su vuelta a la categoría nacional.

 

Esta mentalidad de pensar partido a partido es uno de los sellos de identidad de un club humilde como es el Mosquito. “Sabíamos dónde veníamos, sabemos los medios que tiene el club, es un club humilde y sabíamos hasta donde el club podía llegar en ese aspecto”. Sin embargo, con el paso de las jornadas, el equipo fue subiendo posiciones hasta cerrar la primera vuelta en puestos de ascenso. Y lo mejor estuvo por llegar, con una segunda vuelta del club sevillano que fue digna de recordar. En propias palabras de Jaime: “quitando dos partidos ganamos prácticamente todo”. 

 

Claves del éxito 

“La constancia en el trabajo, han sido muy constantes, han creído y como vestuario han tenido un compromiso brutal” han sido las claves de una plantilla que ha creído en su fútbol desde el principio de la temporada. Pero fue en la segunda mitad donde demostraron su compromiso y esfuerzo, logrando un ascenso histórico para el club. El propio entrenador recuerda uno de los momentos claves de la temporada justo en el segundo tramo de la temporada frente al Tomares, equipo con el que el Mosquito estuvo luchando el ascenso toda la temporada; “Si Tomares nos hubiera ganado ese partido, el Séneca se nos iba a ocho”. Ese partido fue el punto de inflexión de una plantilla que dijo “Estamos aquí y no vamos a dejarnos echar”. 

Familia

Pero sin duda el mayor fuerte de este equipo ha sido la unión, ya que para el propio Jaime Rodríguez esta era una de sus claves para el éxito. “Nosotros es una cosa en la que nos centramos mucho e intentamos trabajar, que venga uno nuevo y que el vestuario sea como su casa”. La unión hace la fuerza, y este equipo es la viva imagen de ello. De ser un equipo recién ascendido con recursos limitados han pasado a ser equipo de División de Honor. Y es precisamente por eso, por la unión que se hizo entre jugadores, staff, afición, etc.. . “Que tú veas a tu compañero, no solamente como un compañero, sino que lo veas como un amigo, y eso se transmite de uno a otro”. 

 

Este sentimiento de unión no es nuevo en los equipos de Jaime Rodríguez, ya que para él es una de las claves de un buen equipo, y así se lo han recordado jugadores suyos.  “Para ellos, los años que han estado con nosotros —algunos que han estado tres—, se van a llevar eso”. Este compromiso trasciende de los terrenos de juego, y hace ver el lado más humano que hay detrás de un balón. “llevarte tú después al futbolista donde te lo encuentres o se lleve ese recuerdo, y tú lo veas en la calle y te dé ese abrazo como si fuera un amigo de toda la vida o un miembro de su familia… Para mí eso es clave”.

El propio Jaime nos comentó “Tendría muchos calificativos, pero como dije al principio, y lo vuelvo a decir al final: familia«. Esta palabra ha hecho posible el ascenso a División de Honor de un club con tantas cosas que contar como es el Mosquito.

 

División de Honor

De cara a la siguiente temporada el equipo lo ve como una ilusión, un reto al que hacer frente como una familia. Con el ascenso a División de Honor, el club es consciente de la categoría. “Es una categoría que ha nivel nacional es top, tu bien sabes que es una categoría donde vamos a enfrentarnos a rivales muy complicados”. Pese a la alta exigencia de la División de Honor el equipo se planta con la misma filosofía que la temporada pasada “con las ganas de conseguir algo que nunca se ha logrado: mantenernos en esa categoría”. Pese al reto que tendrán en frente la premisa está clara, disfrutar de una categoría tan bonita como lo es la División de Honor.

Trabajar con humildad y ganas es lo que identifica a un club tan humilde como el Mosquito. Su entrenador deja en claro: “estoy totalmente convencido de que, si seguimos en la misma línea de trabajo y conseguimos formar un nuevo vestuario unido —porque prácticamente tenemos que rehacer el equipo—, si logramos repetir lo que ya hicimos en años anteriores, vamos a tener mucho que decir en esta categoría”.

 

Muchos movimientos en la plantilla

Pese al ascenso a la División de Honor, retener jugadores clave es difícil; el Mosquito, que firmó una gran temporada, es prueba de ello. Deberán partir de un bloque de futbolistas muy reducido. “Partimos con 7 futbolistas como bloque”, pero las cosas se movieron un poco. El propio entrenador nos afirmó que “había un par de jugadores que ya tenían acuerdos con clubes de fuera”, reduciendo aún más el bloque del que partir para crear una plantilla competitiva para la División de Honor. El reto que les viene es mayúsculo, pues Jaime nos comentó: “tendríamos que hacer unas 15 o 17 incorporaciones nuevas. Es prácticamente una plantilla nueva”. 

 

Pese a todo la premisa principal del equipo será la unión como grupo que les ha caracterizado esta temporada. “ Buscamos futbolistas con calidad, pero también buscamos la calidad humana, para poder trabajar mejor con el futbolista”. Lo que está claro es que el Mosquito es más que un simple equipo. Es una familia que tiene ganas de que “ suene no por su nombre, sino por el fútbol que hace y por lo que transmite en cada partido”