La Real Sociedad quiere luchar por acabar entre los cuatro primeros en la DH2. El conjunto de Mikel Llorente tan solo ha perdido un encuentro desde que empezó la segunda mitad de la temporada. El cuadro donostiarra se está consagrando como uno de los equipos más en forma en este momento de la competición, a pesar del pinchazo en casa el domingo pasado frente al Antiguoko.

Primera vuelta con muchos altibajos

El cuadro txuri-urdin comenzó la temporada con el objetivo de estar lo más cerca posible de hacerse con el título. Una cantera como la de la Real Sociedad debe de estar siempre arriba y en los primeros partidos lo demostró. Con cuatro victorias y un empate en las primeras cinco jornada de liga, el cuadro donostiarra estaba en todas las quinielas como uno de los favoritos a luchar por la liga. Aunque la derrota en Zubieta frente al Éibar les hizo mucho daño y ahí fue donde comenzó el desplome txuri-urdin.

Con una victoria en seis partidos, dolorosas derrotas como la del cinco cero frente a Osasuna y en la octava posición, la Real Sociedad le dio la vuelta a la situación. Un empate frente al Txantres y tres victorias seguidas le dieron, a la Real la oportunidad de saber cual era el camino.

Aunque la irregularidad no se fue y llegaron otras dos derrotas más. La primera, frente al Alavés en Zubieta, y la segunda en casa del Danok Bat. Estas dos derrotas fueron un punto de inflexión en Mikel Llorente. Se fueron al parón invernal en la novena posición, a once puntos de Osasuna y con la necesidad de cambiar el rumbo del equipo. Y lo consiguió.

La reacción donostiarra

Tras una primera vuelta irregular, el cuadro donostiarra comenzó el 2022 con el objetivo de darle la vuelta a la situación. Uno de los aspectos que mejoró desde el primer momento fue la inseguridad defensiva. Le llegaban mucho y concedía muchas ocasiones de peligro en salida de balón. Poco a poco se fue viendo un equipo más seguro en la línea defensiva con y sin balón aunque seguía sin llegar esa victoria tan necesitada.

Tras tres empates consecutivos frente a grandes rivales como Athletic, Tolosa y San Juan, la Real consiguió esa ansiada victoria en Zubieta por tres a cero frente al Oberena. Después de esa gran victoria llegó un empate a dos en Logroño y dos victorias fundamentales en la lucha por la cuarta posición. La primera, frente al Getxo y una semana después en Éibar demostrando el gran estado de forma de todo el conjunto donostiarra. Aunque la semana pasada, perdieron en casa frente al Antiguoko, se vieron mejoras respecto a meses anteriores.

Mikel Llorente quiere ser protagonista siempre protagonista con el balón. Con su habitual 4-3-3 trata de sacar el balón limpio desde atrás. En las jugadas ofensivas tienen un gran protagonismo los laterales. El lateral derecho, Aimar Álvarez, se está consagrando como uno de los jugadores más polivalentes del conjunto donostiarra. Y se ha convertido en un fijo en los esquemas del entrenador.

La sala de máquinas es muy cambiante. Aunque es la zona clave para el engranaje del equipo. Mikel Llorente aprovecha sus dos interiores para tratar de crear superioridad numérica por dentro y filtrar balones entre líneas que les lleguen a los delanteros. Esos balones sobre todo están siendo aprovechados por Iván Estrecha. El delantero donostiarra lleva siete goles en lo que va de temporada. Anotando tantos importantes como en el de la victoria en Éibar hace apenas diez días.

La derrota frente al Antiugoko, supuso un frenazo en la dirección correcta. Aunque las ideas del técnico txuri-urdin se plasmaron una semana más en el terreno de juego. Un equipo que quiere ser el protagonista del encuentro con el balón y que busca generar los espacios a través de los movimientos de sus interiores.

Hasta el momento, se encuentran en la séptima plaza, a cuatro puntos de la cuarta posición que ocupa el Éibar. Esta semana les toca visitar el campo del Mutilvera y las dos siguientes van a ser claves para el porvenir de la Real Sociedad en esta temporada. Primero, en un duelo directo en Tudela y siete días después reciben a Osasuna en Zubieta para demostrar que pueden estar entre los mejores equipos de la DH2.