Poco se habla de ellos. De los laterales en general. Parece que no tienen mucha influencia en el juego del equipo, pero nada más lejos de la realidad. En el Villarreal Juvenil A son imprescindibles. En clave Villarreal, Marcos Sánchez y Rubén Bonachera han asumido la responsabilidad de que el filial amarillo lleve todo el peso del ataque (o mucha parte de él) por los costados en los partidos en el Grupo VII de División de Honor.

Y parecerá algo incoherente sabiendo que el equipo de La Plana tiene una filosofía de juego de posesión y control de balón generando mucho juego por dentro con Geralnik, Ortega y compañía.

Son dos laterales diferentes, algo que me gusta. Rubén, sin duda, ha sido una de las sorpresas del equipo de Pere Martí. Juvenil de segundo año que, en un principio, debería estar en el Juvenil B, pero a causa de la dinámica de Sergio Camacho con el Villarreal C, Bonachera ha tenido mucho protagonismo y se ha asentado en ese lado izquierdo.

El número 27 tiene agilidad, buen trato del balón, inteligente en las transiciones y es una flecha. A nivel técnico, creo que tiene muchas cualidades. A pesar de ser un lateral que sube y baja la banda, se asocia bien con sus compañeros y pone golosinas en forma de centros.

Marcos es un lateral mucho más potente. Algo que tiene Sánchez y no Rubén es el físico. Marcos posee una gran capacidad física sobre todo para ganar duelos individuales. En el choque de trenes, sale ganando la mayoría de las veces. Se hace valer de su corpulencia para generar ventajas o continuar la jugada.

Rubén es prácticamente un extremo reconvertido por sus cualidades y Marcos no tiene rival en el 1vs1. Este aspecto me gusta porque acostumbramos a ver dos laterales con el mismo prototipo y características idénticas. Marcos y Rubén son diferentes y retroalimentan al Villarreal.

El 4 4 2 les viene como anillo al dedo sabiendo que los interiores tienen tendencia a partir desde la banda e ir hacia dentro dejando todo el carril libre para que Bonachera y Marcos se lucren de ese espacio. Llegan mucho a línea de fondo para poner centros peligrosos. Estos también son diferentes. Rubén suele realizar un centro chut potente y Marcos “pone globos” que tardan en caer para que el área rival se cargue de jugadores amarillos.

Son futbolistas que, con espacios, ‘matan’ al rival. Saben aprovechar el punto débil del rival y le sacan petróleo hasta que ya no queda ninguna gota. Como en la mayoría de posiciones, el Villarreal tiene dos laterales de futuro.

Siempre lo decimos, pero no viene mal recordarlo. El Villarreal debería apostar fuerte por ellos y no cortarles la progresión. El talento lo tienen. Ahora falta que se dé el paso con ellos. Es cierto que tienen 18 años todavía y las etapas del C y B no las han quemado, pero creo que sería un error mantenerlos uno o dos años en la misma categoría. Ir probando con ellos retos más difíciles y profesionales para ver su nivel real en situaciones mucho más complejas.

La banda izquierda y derecha está bien cubierta y el Villarreal debería tenerlo en cuenta y no dejarlos escapar.

Foto portada: Villarreal CF