El Unión Adarve volvió a Ganapanes, un campo que ha visto todo tipo de gestas y dónde el equipo más cómodo se ha sentido en sus años en la División de Honor. La temporada pasada, por obras en el estadio, tuvo que mudarse a mediados de curso al Urbis de Moratalaz para seguir jugando de local. Pero en este período de parón por el covid las obras han terminado y el ‘lobo’ ha vuelto a casa.

Y de qué manera, ya que sacaron un empate nada más y nada menos que contra el Atlético de Madrid. Uno de los cocos de la categoría y de este primer subgrupo que desde que bajó del autobús se encontró con un ambiente adverso. Gracias a las gestiones de la directiva, el club pudo meter en su estadio a un número importante de aficionados. Todo dentro del límite permitido por las medidas de seguridad y el protocolo vigente, que como sabéis afectan en todos los ámbitos, y en el fútbol más.

El Adarve notó el aliento de sus aficionados y gracias al planteamiento de Borja Bardera, perfectamente efectuado por sus chicos, se llevaron el primero punto de la temporada. Ordenados en defensa, serios en medio campo y ayudados por la frescura de los jugadores que entraron desde la banca, la fórmula del éxito estaba clara.

Antonio Rivas sabía de esto. El Atlético de Madrid ya tuvo que remontar la temporada pasada, y el Real Madrid vio como en los minutos finales le remontaban un 1-2 y se iba de vacío de este estadio. Es por ello que los rojiblanco salieron en tromba, con las ideas claras. En los primeros 10 minutos tuvieron ocasión de adelantarse, pero dos grandes intervenciones de Miguel Prieto (que ese día debutaba) y el palo lo evitaron. Desde entonces, el Adarve se hizo con el manejo del juego, llevó al Atlético a su terreno. Todos los balones que pasaban de tres cuartos de campo eran rechazados por la zaga rojinegra, los balones aéreos eran despejados en busca de una contra y las jugadas a balón parado no llegaban a nada. Así hasta el descanso.

La segunda parte fue igual y el gol del Atlético, al contrario de lo que podríamos imaginar, no hizo más que animar a los locales en busca del gol que igualase el marcador. Como dijo Borja en las declaraciones postpartido «me quedo con la reacción de mis chicos». Y no es para menos porque ante un rival más físico y con mayor calidad, lograron empatar e incluso tuvieron la ocasión final para firmar otra remontada histórica.

El lobo, que sabe en qué momento atacar, no dudo en aprovechar su oportunidad para conseguir otro gran éxito en su fortaleza, Vereda de Ganapanes. Ese mismo feudo que le vio el año pasado vencer a todo un Real Madrid.

Un partido muy positivo que debe marcar el camino de esta nueva temporada para los chicos de Borja Bardera. Y es que ya saben, la fuerza del lobo está en la manada. Nunca mejor dicho.