La DH5 está llegando al Tourmalet de la temporada. Quedan 30 días para finalizar la fase regular que dictaminará aquellos que pelearán por la Copa de Campeones o por mantenerse en la División de Honor. Este fin de semana era capital para el Leganés sumar los tres puntos. Misión cumplida. La moral y las expectativas vuelven a estar acorde a lo que se esperaba de un equipo pepinero que estaba protagonizando una de las decepciones de la temporada.

“Ha sido difícil por momentos”, reconoció David Bohega tras el partido ante el Burgos. Sus pupilos encadenaron cinco partidos consecutivos sin ganar. Por culpa de los diferentes factores externos que han alterado la competición, el Leganés comenzó esta jornada en sexta posición. Es cierto que la clasificación es engañosa en este momento. Todos los equipos cuentan con partidos aplazados, pero en el caso de la formación de Butarque son cuatro. Una cifra considerable.

A partir de ahora, llega un rush final en el que habrá una sucesiva serie de partidos que van a poner a prueba el nivel físico y competitivo del equipo de Bohega. Ante el Burgos, los jugadores recuperaron el gol, aunque todavía falta un poco de pegada. El Leganés fue mejor que su rival en líneas generales. Especialmente, por la solidaridad coral de sus atacantes. Rubén Torres no marcó y sigue negado de cara a portería, pero fue el mejor del partido.

El delantero blanquiazul fue desequilibrante por banda derecha, fue el eje central de todas las asociaciones ofensivas y ayudó mucho en las coberturas defensivas por los costados. Torres no rompió su sequía goleadora, pero su esfuerzo y su sacrificio fueron resolutivos para la victoria. Una actuación inusual en un delantero que es digna de alabar.

El problema del Leganés no ha residido en la imposibilidad de llegar al área contraria ni en generar ocasiones de gol, sino en transformarlas. Cuando Aguilar anotó el primer gol, el Leganés desatascó el partido. Naim lo sentenció 10 minutos después y Koné pudo firmar el tercero en el tramo final. Los tantos llegaron, pero la falta de efectividad frustró al equipo por momentos. Este es un problema que deben resolver cuanto antes porque en la segunda fase el más mínimo gol en el casillero puede ser definitivo para marcar el pase a la siguiente eliminatoria. La ley del fútbol dictamina que si no aprovechas las ocasiones, el rival lo hará. El Leganés ha dado fe de ello, como por ejemplo ante el Trival.

Frente a la Cultural, el equipo penalizó la falta de verticalidad y de profundidad. Evidentemente, la formación de Isra Martínez y la de Alejandro Robles atraviesan momentos diferentes, pero no dejó de ser un aspecto puntual que corregir. La aparición en ataque de Alberto Cruz resolvió este problema. Una pieza más que se suma al esquema en ataque de David Bohega. Junto con Naim, fue el socio perfecto de Rubén Torres a la hora de encontrar espacios en el área. Algo que no se vio en las últimas jornadas. La llegada de Koné, un centrocampista con llegada capaz de ejercer el box to box, es otro recurso que se suma para este mes decisivo.

El Leganés ofreció mucho repertorio en su penúltimo partido. Esta victoria era una obligación e incluso una necesidad. La jornada la han finalizado en quinta posición con 14 puntos. La batalla será dura hasta el final, pero las sensaciones fueron mejores. Pese a todo, Bohega mantuvo la calma tras el partido. Mucho trabajo por delante, pero ya se ve la luz al final del túnel.