El Deportivo Alavés consiguió llevarse los 3 puntos frente al Santutxu en la jornada 12 de la categoría división de honor Juvenil del grupo 2. Desde los primero instantes del encuentro los de Vitoria generaron más peligro y gracias a varios errores de la defensa local, consiguieron llevarse la victoria sin muchos problemas.

Hacer daño a la contra

El partido entre el Santutxu y el Deportivo Alavés comenzó con un ritmo equilibrado, en el que ambos equipos mostraban intensidad y determinación. Sin embargo, los locales parecían llevar una ligera ventaja en los primeros compases, generando peligro cerca del área rival.

El conjunto de Víctor apostaba por un juego más ofensivo, ganando metros progresivamente, pero la balanza dio un giro inesperado en el minuto 10. En un único pase largo desde el portero visitante, Iker Zalduendo se encontró en una posición inmejorable y no perdonó, enviando el balón al fondo de la red. Este gol fue un jarro de agua fría para el Santutxu, que hasta ese momento había competido de tú a tú.

A partir de ahí, el Deportivo Alavés encontró su ritmo, aprovechando cada oportunidad para atacar a la contra. La defensa del Santutxu, nerviosa e imprecisa, comenzó a mostrar fisuras que los visitantes no tardaron en explotar.

En el minuto 25, llegó el segundo golpe. Una falta lateral ejecutada con maestría encontró a Alejandro López, quien se elevó por encima de todos para marcar de cabeza. Este segundo tanto dio tranquilidad al equipo de Vitoria, que empezó a desplegar su mejor fútbol, presionando alto y forzando errores constantes en la zaga local.

Diez minutos después, el Santutxu volvió a sucumbir. Un grave error en la salida del balón dejó a Juan Barros con el gol a su merced, y el delantero del Alavés no dudó en firmar el tercer tanto del encuentro. La desconcentración del equipo local y la efectividad visitante marcaron un primer tiempo que ya parecía sentenciado.

Para colmo de males, en el minuto 40, el Alavés tuvo que realizar un cambio forzado debido a la lesión de Alejandro López, autor del segundo gol. Álvaro Caspe entró en su lugar para reforzar la estructura de un equipo que ya dominaba el marcador y el juego.

El descanso llegó con un claro 0-3 a favor del Deportivo Alavés, dejando al Santutxu con la difícil tarea de recomponerse ante un rival que supo aprovechar cada fallo para tomar el control absoluto del partido.

 

Sin peligro hasta el final

La segunda mitad arrancó con un Santutxu más decidido a cambiar el rumbo del partido. Desde el pitido inicial, los de Víctor se lanzaron al ataque en busca de un gol que los devolviera a la lucha. La ocasión llegó pronto, cuando lograron enviar el balón al fondo de la red, pero la alegría fue efímera: el árbitro anuló el tanto por un claro fuera de juego, desinflando las esperanzas locales.

A medida que avanzaban los minutos, la defensa del Deportivo Alavés se mostró impenetrable, cerrando cada intento de los rojos. La frustración empezó a calar en el banquillo local, culminando con la expulsión del segundo entrenador tras reiteradas protestas hacia el colegiado, reflejo de la tensión que vivía el equipo.

Ambos conjuntos realizaron cambios estratégicos a lo largo de la segunda parte. El conjunto local buscaba frescura en ataque para encontrar al menos el gol del honor, mientras que el Alavés introdujo modificaciones pensadas para proteger el resultado y mantener su solidez defensiva.

El partido alcanzó un equilibrio hacia el minuto 70, con ambos equipos limitados en su capacidad de generar ocasiones claras. Los intentos de los locales chocaban repetidamente contra la muralla defensiva del Alavés, que además aprovechaba su organización táctica para atrapar a los delanteros rivales en posición adelantada una y otra vez.

En los minutos finales, el Santutxu tuvo la oportunidad más clara del segundo tiempo. Un disparo potente desde fuera del área estuvo a punto de colarse en la escuadra, pero el balón rozó el poste, dejando sin premio el esfuerzo final de los locales.

Por su parte, el extremo del Alavés, Juan Barros, continuó siendo la figura destacada del encuentro, manteniendo el peligro constante con sus internadas y consolidando su actuación como uno de los pilares del equipo gracias a su gol en la primera mitad.

El árbitro pitó el final y el marcador de 0-3 reflejó lo sucedido en el campo: un Deportivo Alavés que dominó el partido con solvencia y un Santutxu incapaz de superar sus propios errores. Una lección dura para los locales y un triunfo contundente para los visitantes, que demostraron por qué son un equipo a tener en cuenta.