El trabajo de cantera continúa dando sus frutos. Héctor Ramos, Pablo Gómez y Aitor Viñuela serán jugadores del Juvenil A la próxima temporada después de completar una gran campaña con el Juvenil B, logrando así el merecido ascenso deportivo dentro de la estructura del club.
Un paso importante en su formación
La promoción de estos tres jugadores supone el reconocimiento al esfuerzo, la constancia y la evolución que han demostrado durante los últimos años en la cantera. El club continúa apostando por un modelo en el que el desarrollo de los futbolistas desde las categorías inferiores es una de las principales señas de identidad.
La División de Honor, un escenario de máxima exigencia
El salto desde el Juvenil B hasta el Juvenil A no solo implica un cambio de categoría, sino también un aumento considerable del nivel competitivo. La División de Honor Juvenil reúne a algunas de las mejores canteras del fútbol nacional, convirtiéndose en un escaparate ideal para los jóvenes talentos.
En este contexto, los tres futbolistas tendrán la oportunidad de medirse a rivales de gran nivel, mejorar sus prestaciones y continuar acumulando experiencia en una competición donde cada detalle marca la diferencia.
La cantera sigue siendo el futuro del club
La promoción de Héctor Ramos, Pablo Gómez y Aitor Viñuela refleja el buen trabajo que se viene realizando en las categorías inferiores. La confianza depositada en jugadores formados en casa demuestra la importancia que tiene la cantera dentro del proyecto deportivo y la apuesta por dar continuidad al talento propio.
Cada ascenso interno supone también un ejemplo para el resto de futbolistas de la base, que ven cómo el esfuerzo diario puede traducirse en oportunidades reales para seguir avanzando dentro del club.
Con la nueva temporada ya en el horizonte, los tres jugadores comenzarán una etapa ilusionante en el Juvenil A, donde tendrán el objetivo de seguir creciendo, aportar al equipo y demostrar que están preparados para competir en una de las categorías más exigentes del fútbol juvenil español. Un premio al trabajo realizado y, al mismo tiempo, el inicio de un nuevo desafío cargado de ilusión y ambición.














