La pasada temporada fue bastante decepcionante para el Club Atlético de Pinto. Pese a terminar en puestos de descenso, la pandemia de la COVID-19 y la posterior suspensión de la competición propiciaron que el club pinteño pueda volver a competir este año en la máxima categoría del fútbol base.
La nefasta temporada en el apartado deportivo tuvo como consecuencia la presencia de hasta tres entrenadores distintos en el banquillo del Atlético de Pinto. Sin embargo, este año ha llegado David Samaniego para llevar el timón del equipo. Se trata de un entrenador que ha disfrutado de varias etapas en España, destacando su etapa como entrenador en las categorías inferiores del Atlético de Madrid. Samaniego ha devuelto la ilusión a la afición, que espera ver cumplido el objetivo de mantenerse en División de Honor.
Tras los primeros entrenamientos y después de tres partidos de pretemporada, los pinteños disputaron ayer su cuarto partido preparatorio. El encuentro tuvo lugar en el Estadio Municipal Amelia del Castillo, donde el Atlético de Pinto recibió al Rayo Vallecano. Finalmente el encuentro se saldó con derrota de los pupilos de Samaniego por 0-2.
Pese a la derrota se pudieron sacar algunas conclusiones positivas. Cabe destacar, por encima de todo, la mentalidad del equipo. El Atlético de Pinto no se amilanó contra un rival poderoso como es el Rayo Vallecano. La primera parte fue un ejemplo de despliegue físico, esperando atrás a su rival, pero sin perder la concentración y aprovechando las pocas oportunidades que los vallecanos les dejaron para salir al contraataque.
Además, se vio un equipo muy serio en el apartado defensivo, muy rápidos y fuertes al corte y bastante concentrados en todo momento. Apenas hubo un par de fallos de concentración de los defensores a la hora de cambiar de orientación el juego. Pese a que ofensivamente se vio al equipo un poco limitado, no dejaron de intentarlo, llegando a estar cerca de anotar por partida doble durante la primera parte.
La sensación que dio el equipo desde fuera fue de un grupo unido, que intentaba buscar la mejor solución en la salida de balón. Pero sobre todo, se vio un equipo comprometido y luchador, con todos los futbolistas implicados en tareas defensivas frente a un rival muy potente en el apartado ofensivo. Tan solo recibieron dos tiros a puerta en la primera parte, en los cuales hay que destacar el gran papel del portero del Atlético de Pinto.
El primer acto terminó con empate a cero. Sin embargo, el Rayo Vallecano supo tomar el control del partido en el segundo tiempo, encerró aun más al Atlético de Pinto y, fruto del gran desgaste de su rival en el primer tiempo, fue capaz de anotar dos goles que sentenciaron el partido. En el segundo tiempo se vio a un Atlético de Pinto claramente agotado, de hecho, David Samaniego terminó con un once que poco se parecía al que había comenzado el partido.
Aún así, pese a la derrota hay que destacar el esfuerzo del equipo contra un rival tan duro. No se acobardaron y plantaron cara a los futbolistas del Rayo Vallecano. Por supuesto aún quedan muchos aspectos que matizar, sobre todo en el apartado ofensivo. En este aspecto se vio a veces un equipo con falta de ideas a la hora de atacar. Las primeras pinceladas que se advierten del trabajo de Samaniego son las de buscar la solidez defensiva, para empezar a construir a partir de ahí. Es cierto que una derrota no deja buen sabor de boca a nadie, pero el carácter competitivo se advierte y esto puede ser un aspecto ilusionante para una temporada que se augura sufrida y dura.














