A pesar del resultado, el partido que hemos vivido este mediodía en Lezama entre Athletic y Logroñés ha sido de lo más reñido. Desde antes del partido sabíamos que ambos equipos saldrían con una gran intensidad, ya que es ahora cuando los equipos tienen que apretar para la recta final de temporada. El Athletic necesitaba la victoria para seguir con su paso firme hacía el título y mantener la distancia con la Real Sociedad. Además, venía de 8 jornadas seguidas sumando puntos de tres en tres, además de clasificarse a semifinales de copa la pasada semana, por lo que su estado de forma es inmejorable. Por otro lado, los riojanos llegaban de un empate ante el Arenas y posicionados en la parte media-baja de la clasificación. 

Bittor Llopis, el entrenador local, se decantó por hacer rotaciones en su once respecto a la jornada anterior tras el encuentro de Copa del Rey ante el Sporting el pasado miércoles. Hasta cuatro jugadores titulares en el partido contra el Danok se quedaron en el banquillo en esta ocasión. El partido comenzó con el Athletic queriendo ser protagonista, como suele ser habitual en ellos, pero el Logroñés les apretó con mucha intensidad. Su intención era que los jugadores bilbaínos no combinasen con comodidad y realmente lo consiguieron. Incluso pudieron adelantarse en el minuto cinco de encuentro cuando tuvieron un mano a mano clarísimo con el portero. Los rojiblancos no encontraban soluciones por abajo y tuvieron que decantarse por mandar balones directos a las espaldas de la defensa riojana. A pesar de la capacidad de bajar balones de los delanteros vascos, estos envíos eran muy complicados y apenas asustaban al meta riojano. 

El Logroñés se plantó muy bien en el encuentro y consiguió anular la salida de balón de los leones. En cuanto recuperaban buscaban hacer daño por bandas donde su número diez, Mustapha Zarouali, fue un peligro. El mismo Mustapha tuvo dos ocasiones clarísimas al filo del descanso donde no pudo finalizar con contundencia. Estas dos ocasiones sumadas a la del minuto cinco fueron prácticamente las únicas ocasiones de la primera mitad, que terminó como empezó, 0-0.

Segunda mitad con goles

La segunda mitad arrancó con el mismo tono de la primera, un incansable Logroñés apretaba muy alto a un Athletic que no conseguía una salida limpia de balón. Rápidamente Bittor Llopis quiso cambiar la dinámica del encuentro y en el minuto diez entraron Aser Palacios, Aingeru Olabarrieta y Aimar Vicandi. Cuatro minutos después de los cambios llegaba el primer tanto del encuentro. Tras un mal rechace de la defensa visitante, Peio Huestamendia enganchaba el balón de volea en el borde del área y subía el gol al electrónico, imposible para el portero riojano. A raíz de este gol, por un lado, los locales fueron encontrándose en el partido y, por otro lado, los visitantes comenzaron a acusar el cansancio por el esfuerzo físico que estaban realizando durante el choque. 

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Los de José Carboneras comenzaron a posicionarse en muchos metros y se empezaron a generar espacios, que supieron aprovechar los rojiblancos para transitar rápidamente en ataque. El Athletic amenazaba el área rival y tuvo ocasiones pero no fue hasta el minuto 89 cuando pudo marcar el segundo. Aimar Vicandi no falló desde los once metros tras una mano en el área de la defensa riojana. Un minuto más tarde, cuando ya parecía que el partido iba a finalizar, de nuevo Aimar Vicandi anotaba en un uno contra uno tras una jugada muy vertical de los de Bilbao. Prácticamente con esta jugada finalizó el partido donde todos los goles llegaron en esta mitad.

Finalmente el Athletic se llevó el encuentro en casa por tres goles a cero ante el Logroñés. En un partido donde se podía pensar que los locales serían claramente superiores, los dirigidos por José Carboneras supieron cómo reducirlos pero les faltó acierto. Aún reduciéndoles los leones no perdonan y demuestran porque son los líderes de la categoría. La siguiente jornada se tendrán que ver las caras ante el Vasconia. El Logroñés recibirá al Danok Bat en su casa en la jornada 22 de la DH2.