De igual forma que el primer equipo, los equipos de la cantera andreuenca juegan lejos del Narcís Sala.
El ascenso del Sant Andreu a Primera Federación ha obligado a remodelar el Narcís Narcís Sala. Concretamente, el estadio está en obras para sustituir el césped artificial por natural, que es obligatorio en la categoría de bronce. Por consiguiente, los mayores se han «exiliado» en Can Dragó, mientras el fútbol formativo se ha distribuido entre el campo del AISS, Bon Pastor y Baró de Viver. Todos ellos son propiedad del Ayuntamiento de Barcelona y provisionalmente acogen los entrenamientos y partidos de los más jóvenes.

El sub-19 pierde protagonismo
Bajo este contexto, el Juvenil A disputará sus partidos de local en el campo del Baró de Viver, a escasos tres kilómetros del feudo cuatribarrado. Paralelamente, el club ha anunciado que cuando esté instalado el césped natural en el Narcís Sala, sólo lo usará el primer equipo masculino. Esta exclusividad priva a los pupilos de Sergio Sendra de vivir grandes ambientes en casa. En efecto, la entidad no usará sus instalaciones para grandes citas del DH3.

Oportunidad desaprovechada
A falta de rectificar el modus operandi, las visitas de grandes equipos como Barça, Osasuna, Espanyol o Girona tendrán lugar en un campo considerablemente más pequeño y alejado de su afición. El Juvenil A del Sant Andreu es un habitual de la liga Nacional catalana y hacía cinco años que no competía en la categoría reina.
















