Un gol de Mauro Ballesteros y otro de Pablo Bellosillo en el descuento dan el triunfo con polémica del Rayo en Los Anexos

Primera parte: Alternancia, ocasiones y respeto mutuo

El encuentro en los Anexos del José Zorrilla comenzó con mucho respeto entre Real Valladolid y Rayo Vallecano, que priorizaron el orden defensivo sobre el riesgo en ataque. Los rayistas trataron de llevar la iniciativa con balón, mientras el conjunto pucelano encontraba sus mejores opciones en centros laterales y transiciones rápidas.

La primera gran oportunidad llegó para el Rayo, con un centro raso desde la derecha que terminó en un disparo bien blocado por Tejero, muy seguro bajo palos durante todo el choque. En el tramo final del primer acto se volcó el Valladolid, rozando el gol con un tiro libre de Pascu que se estrelló en el larguero, justo antes del descanso. Tras ese arreón local, el 0-0 inicial se mantuvo al llegar al intermedio, reflejando una primera parte igualada y abierta.

Segunda parte: De la resistencia de Vadillo al golpe definitivo del Rayo

El segundo tiempo arrancó con el Valladolid decidido a aprovechar el apoyo de su gente y adelantando metros para encerrar al Rayo. Sin embargo, los madrileños se agarraron al partido gracias a las intervenciones de Daniel Vadillo, que firmó varias paradas de mérito, incluida una mano espectacular en un remate a bocajarro que mantuvo el 0-0.

Con los pucelanos volcados, el partido se rompió en los minutos finales. En el 77′, una acción al espacio dejó en el mano a mano a Mauro Ballesteros, que definió con temple para firmar el 0-1, en una jugada en la que los locales reclamaron una posible mano previa no señalada. El Valladolid intentó reaccionar, pero el Rayo aprovechó los espacios y en el 90’+3 sentenció el choque: un centro-chut envenenado de Pablo Bellosillo se coló en la portería de Tejero, estableciendo el 0-2 definitivo.

El duelo terminó con expulsión del segundo entrenador rayista, Javier Miranda, por protestar airadamente desde el área técnica en el minuto 86, detalle que no empañó la alegría visitante por una victoria tan sufrida como valiosa.

El mejor del partido

El MVP fue Mauro Ballesteros, determinante por su gol que abrió el marcador y por su constante desborde y amenaza desde la banda durante los 81 minutos. Su chispa en los metros finales y su peso en las acciones ofensivas inclinaron la balanza para un Rayo Vallecano que encontró en él la llave para derribar la resistencia pucelana.