El equipo verdiblanco demuestra que está un escalón por encima de su rival, al que en ningún momento le ha permitido acercarse a su meta a través del control de la pelota

El Betis llega al partido en casa con una idea clara, la de asentarse como primero de la clasificación. En su grupo está manteniendo un gran nivel que le está permitiendo ser líder en solitario. En frente tendrá al San Félix. El equipo malagueño llega como sexto clasificado a la Ciudad Deportiva Rafael Gordillo con la intención también de asentarse. La lucha por los primeros cinco puestos están algo más apretadas, y los visitantes buscarán esta tarde al menos puntuar para después hacer bueno ese punto con victorias en casa

Control pero poca efectividad

El partido ha comenzado con una premisa clara, el Betis es el dominador. Los sevillanos han comenzado teniendo la posesión y tratando de cansar al rival, pero al mismo tiempo con un juego bastante vertical. La banda derecha, tanto lateral como extremo, ha sido la zona más activa del ataque verdiblanco. Ese dominio se ha traducido en ocasiones de todos los colores. Antes del minuto 10, cuando el Sol comenzaba a caer dejando una estampa preciosa de fútbol, llegaba el primer chute que se iba alto de la meta del arquero malagueño. No tardaría sin embargo mucho en llegar el primer tanto. Tras algunos acercamientos peligrosos, el pichichi de la categoría recogía un rebote que mandaba a guardar cómodamente.

Control del Betis en el encuentro

Después de eso el equipo de Málaga ha tratado de alargarse algo más, pero no ha surtido efecto. La peor señal para un equipo es poder decir sin miedo que el portero ha sido el mejor jugador. El número uno del conjunto visitante ha mantenido en varias ocasiones a su equipo con vida. Y también su portería, ya que los locales se han topado hasta en dos ocasiones con la madera. En torno al minuto 30 llegaría la más clara, desde los once metros. Julen se hacía enorme ayudando a su equipo a mantenerse en el partido y deteniendo la pena máxima.

Y con poco más que contar se llegaba al descanso. Los malagueños no han conseguido generar ocasiones en la portería contraria, han estado completamente sometidos al control del conjunto sevillano. Solo en alguna ocasión mediante contras veloces, pero sin llegar a generar peligro real para la meta bética.

Aprovechar el control y sentenciar

La segunda parte comienza con una dinámica muy semejante, tanto así que el segundo gol local llegaría cuando a penas se habían cumplido los primeros cinco minutos. Tras ser el portero uno de los mejores del equipo visitante, una serie de rebotes en una jugada muy trabada, acababa suponiendo un fallo y dejando solo al atacante bético. Desde ese momento, no ha existido apenas partido. El equipo de Dani Fragoso ha sido dominador completamente del juego, con una presión asfixiante para el rival.

Y todavía le quedaba más disfrute a la afición bética. El lateral derecho, Oscar, uno de los más activos de la primera parte, encontraba un balón en el balcón del área rival, y lo enviaba a la escuadra, donde Julen, el meta visitante no podía hacer nada. El equipo local ya en el minuto 55, tenía completamente sentenciado el encuentro. Por eso, desde el banquillo se comenzó a dar descanso a algunos de los jugadores que kilómetros habían recorrido, para también darle oportunidad a otros jugadores de refresco.

Control a través de la posesión

Por su parte, el equipo visitante también intento introducir alguna novedad al terreno de juego, sobre todo intentando aprovechar balones en largo. Pero no ha sido el día de los malagueños, que en ningún momento han llegado a inquietar al meta verdiblanco, ni si quiera a realizar un chute a portería en los 90 minutos. Es más, la fiesta verdiblanca continuaría todavía un poco más, con el cuarto gol. Tras una salida de balón errónea, con un San Félix ya muy fatigado, el Betis aprovechaba con esa enorme presión para robar y cerrar así una tarde de fiesta total en la Rafael Gordillo.

Y con esto se llegaba al término del encuentro. Desde el conjunto verdiblanco se habla sobre todo de alegría, porque han demostrado en el campo el trabajo realizado a lo largo de la semana. Y desde el San Félix sobre todo se habla en cierta manera de resignación ante la enorme plantilla que posee el equipo sevillano, pero con la cabeza alta por haber intentado luchar hasta el final.