El Rayo Vallecano viajaba al campo del Extremadura UD con la intención de conseguir los primeros tres puntos. Algo difícil, ya que estos habían logrado ganar el último partido, siendo el primero para los azulgranas. Sin duda un partido que iba a ser muy disputado con gran respeto por parte de los dos equipos y buenas defensas.
Así fue, ya que una primera parte sin goles donde ambos equipos estuvieron en defensa de una forma impecable. Los dos apenas tuvieron ocasiones y el partido se resumió en balones en tierra de nadie y jugadas sin finalizar. El planteamiento de ambos tuvo que cambiar de cara a la segunda parte, sobre todo para el Rayo Vallecano.
Los de Amaya, salieron los segundos 45 minutos con ganas de llevarse el partido. Tras algunas ocasiones por partes de los locales, pero bien defendidas por el Rayo, los franjirrojos empezaron a hacer daño. Vigilando a la defensa y con tantos intentos de hacer daño a la zaga defensiva, el gol acabó llegando. Así, en el minuto 64 el nueve del Rayo, Cano consiguió hacer el tanto para los suyos. Una jugada aislada que al defensa no consiguió despejar a la perfección acabó con un gol a bocajarro del jugador. En la misma jugada tuvo que ser atendido debido a un choque con otro jugador.
Con este tanto, el Rayo Vallecano se adelantaba en el marcador y seguía con intención de hacer el segundo. En ganas estaba ganando a los azulgranas, por lo que pocos minutos después tuvo la ocasión para matar el partido. Un disparo desde fuera del área algo desviado hizo que saltaran las alarmas en Extremadura. Así, los locales decidieron reaccionar y antes del minuto 70 tuvieron una gran ocasión con un disparo a bocajarro. Por suerte para el Rayo, uno de sus defensas estaba bajo el palo y sacó el balón sin problemas.
Entrando ya en los últimos veinte minutos, un penalti absurdo en el área vallecana hizo que Diego Felices, que había entrado de refresco anotara. Una buena intervención de Santi, el meta del Rayo no sirvió para evitar el gol. El balón quedó muerto en el área y el mismo jugador se encargó de materializar el rechace. De este modo, las tablas volvían al marcador y los dos equipos a empezar de cero.
El empate estaba bien visto por los locales, que se limitaron a defender todo ataque del Rayo Vallecano. Este, tuvo las dos últimas ocasiones más peligrosas del partido. Un cabezazo que no entró por milímetros. Sin duda hubiera terminado en gol seguro si los nervios no le hubieran jugado una mala pasada. En claro remate de gol, un jugador franjirrojo lanzó un disparo muy desviado.
Así, con todo ello el árbitro pitó el final del partido con empate a uno, que al Rayo le sirve de poco. Una jornada más sin ganar, siendo ya siete las que suman los de Amaya. El Extremadura, por su parte sigue sumando y manteniéndose como el equipo que más empates lleva de la temporada. El Rayo tiene que seguir peleando por ganar su primer partido si quiere salir del descenso.













