En la jornada 3 del DH5, el Real Madrid recibía a Unionistas en Valdebebas en situaciones muy dispares. Los blancos llegaban como líderes y con pleno de puntos en las dos primeras jornadas. Por su parte, los de Salamanca todavía no habían puntuado, aunque las sensaciones no habían sido malas. Los de Raúl Fuentes buscaban la machada ante un colosal de la categoría, conscientes de la dificultad pero con la convicción de dar un paso adelante en su crecimiento competitivo.
Dominio local
El encuentro empezó con el guion previsto: un Real Madrid dominador, dueño de la posesión y buscando continuamente profundidad en los metros finales. Unionistas, en cambio, apostó por mantenerse firme en defensa, con orden y sin precipitarse en sus acciones ofensivas. El plan pasaba por esperar su momento y tratar de aprovechar cualquier error local.
El conjunto blanco golpeó primero gracias a Beto, que aprovechó una acción en el área para abrir el marcador en la primera mitad. Ese tanto obligaba a los visitantes a remar contracorriente, aunque la reacción fue positiva. Lejos de descomponerse, Unionistas se mantuvo fiel a su idea, con disciplina en el bloque y con acercamientos puntuales que pusieron en alerta a la defensa madridista. El descanso llegó con 1-0, un resultado corto que mantenía vivo el partido y dejaba todo por decidir.
Unionistas rozó la gesta
Ya en la segunda parte, el Real Madrid volvió a exhibir su pegada. Carlos Díez firmó el 2-0 y parecía encarrilar el choque para los locales. Con dos goles de ventaja y el marcador bajo control, todo apuntaba a una recta final tranquila para los blancos. Sin embargo, Unionistas no se rindió. La reacción visitante fue la mejor noticia del encuentro: lejos de bajar los brazos, el equipo se mantuvo en pie, mostró valentía y se fue en busca de un tanto que les devolviera al partido.
El esfuerzo tuvo recompensa. Edu López recortó distancias y encendió el tramo final del choque. El gol visitante hizo que el Real Madrid pasara de la calma a la inquietud, consciente de que cualquier despiste podía costarle caro. Unionistas, empujado por la ilusión y el carácter de sus futbolistas, se instaló en campo rival y buscó con insistencia un empate que hubiera supuesto un premio enorme a su trabajo.
Los últimos minutos fueron un ejercicio de fe, con los charros presionando arriba y llevando el partido a un escenario inesperado. El Real Madrid se vio obligado a resistir, a proteger su ventaja y a contener el ímpetu de un rival que nunca dejó de creer. Finalmente, el marcador no se movió y el 2-1 se mantuvo hasta el pitido final.
El resultado deja a cada equipo en dinámicas distintas, pero con lecturas claras. El Real Madrid mantiene su racha perfecta, suma tres de tres y confirma su condición de líder. Unionistas, en cambio, sigue sin estrenar su casillero, aunque lo hace reforzado en sensaciones. Pese a la derrota, la imagen en Valdebebas es la de un equipo competitivo, con personalidad y capaz de tutear a un gigante de la categoría hasta el último instante.
El partido en la Ciudad Real Madrid dejó mucho más que un marcador. Mostró la pegada de un conjunto blanco que sabe aprovechar sus momentos y la resiliencia de un Unionistas que no se achica, que compite y que sigue demostrando que está preparado para dar guerra en cada jornada. Aunque los puntos aún no han llegado, la línea de trabajo invita al optimismo: con carácter, orden y fe, el equipo charro demuestra que puede competir frente a cualquiera.














