Tal como avanzamos en Juvenil DH, la Unió Esportiva Sant Andreu quería dar un paso adelante en el sub-19. No se ha dado, entonces han cambiado al entrenador. Con esto, Sergio Sendra se hace cargo del equipo en detrimento de un Manu Peláez que abandona la disciplina quatribarrada.

Jugadores del Sant Andreu conjurándose antes del derbi contra el Europa. Fuente: UE Sant Andreu

Propuesta continuista

Con la entrada de Sendra, se apuesta por el fútbol base y se premia su buen hacer en el mismo, ya que el técnico da el salto procedente del Juvenil B. Equipo donde estaba haciendo una gran labor luchando por el liderato, el cual conlleva la participación en Nacional. No obstante, sólo podría darse en caso de que el ‘A’ subiese a la máxima categoría. Algo prácticamente imposible, pues debería recortar una decena de puntos en apenas 13 jornadas. Asimismo, conviene destacar que durante las dos últimas temporadas Sergio Sendra ha sido coordinador y entrenador del fútbol formativo.

Riesgo de perder la categoría

En un proyecto cuyo objetivo era “lograr la División de Honor”, esta intención dista mucho de la realidad. Concretamente, el equipo está en undécima posición a dos puntos del descenso a la Preferente Catalana. Una división inútil de cara a nutrir de jugadores al primer equipo, que compite en 2a RFEF y lucha por el ascenso al fútbol de bronce.

Así las cosas, el nuevo preparador intentará revertir la situación. En primer lugar, manteniendo la categoría y si cabe la posibilidad, hacerlo holgadamente.

Aunque el propósito principal de las categorías inferiores es el desarrollo de los futbolistas, sería un fracaso ver al Juvenil de la Unió Esportiva Sant Andreu en tercera división. Es por ello que con la soga en el cuello, desde el club no cabe otra que ser resultadistas y mantener al equipo en Nacional. De este modo, las siguientes generaciones de canteranos podrían crecer en una categoría exigente, que a su vez se quiere abandonar en busca del ascenso a División de Honor.