La liga no para, ya van 12 jornadas y algunos jugadores comienzan a despuntar como pichichis del DH4, concretamente tres que están casi a la par
Una llegada meteórica
Quien encabeza esta tabla de pichichis del DH4 no es ni más ni menos que Paco Esteban, una máquina de hacer goles. El jugador malagueño es probablemente uno de los mayores reclamos individuales que tiene esta categoría. En este su primer año en el Betis está demostrando el porqué es considerado una de las grandes promesas del fútbol español. De la generación del 2006, desde sus inicios comenzó a destacar llegando a la cantera del Villareal. Allí sus actuaciones le hicieron llamar la atención de muchos grandes no solo de España sino de todo el continente, y que al final supusieron su llegada al Atlético de Madrid.
Allí se convirtió en una de las estrellas del club a muy temprana edad, tanto que en su primer año de juvenil, saltó al División de Honor entrenado por la leyenda Fernando Torres. Y con ese salto también firmó su primer contrato profesional con una cláusula que ascendía a 50 millones. Con esto se buscaba que siguiera los pasos de grandes canteranos colchoneros como Koke, Saúl o Riquelme. Y aunque su primera temporada fue de gran impacto, ya que sin ser titular indiscutible, anotó ocho goles, la segunda se torció. Irrumpieron nombres como el de Javi Alonso o Janneh que dejaron al malagueño sin minutos.
Y esa situación desembocó en la llegada de Paco Esteban a su actual club, el Betis. En Sevilla está demostrando su gran nivel de nuevo, liderando la tabla goleadora con ocho tantos en 11 partidos, y ninguno de ellos de penalti. Una cuarta parte de los goles anotados por todo el equipo, que también lidera la clasificación, han sido realizados por él.
Una de las joyas malagueñas
Muy de cerca, a tan solo un gol de Paco Esteban, se encuentra Cristian Sarria. También de la generación de 2006, lleva en el club desde la temporada 22/23. Antes había estado en clubes como el Marbella, donde destacó por su rapidez para encontrar la portería rival. También se asemeja al pichichi del DH4 en su físico, ambos altos pero con gran facilidad para los desmarques, sin ser los típicos delanteros centros fijos. Su primer año en el juvenil b fue muy bueno, con 14 goles en 27 partidos en liga nacional, lo que le permitió dar el salto al División de Honor. Aun así, la temporada pasada no logró afianzarse del todo en la titularidad, pero consiguió anotar siete goles en 30 partidos.

En lo que llevamos de esta temporada 24-25, si parece haberse asentado más como titular, habiendo disputado 10 de los 12 partidos. Y en esos encuentros, ya ha conseguido los mismos goles que en toda la temporada pasada, lo cual refleja la progresión del jugador. Dichas anotaciones están ayudando al club a mantener una buena posición en la tabla, con 22 puntos, en la quinta posición y tan solo a tres del segundo que es el Granada.
El gol basado en la potencia
El tercero de este tridente de goleadores del grupo es Adam Montoya. Actualmente es jugador del Alhendín, que se posiciona en la décima posición de la tabla, una zona aparentemente cómoda. La labor del jugador granadino sale a la luz teniendo en cuenta que lleva siete de los 10 goles que su equipo suma a favor en los 12 partidos disputados esta temporada. De hecho, sin contar los equipos en descenso, es uno de los equipos que menos goles a favor lleva. La trayectoria de Adam Montoya, aunque todavía es corta, ha tenido mucho movimiento. Desde sus inicios en el fútbol sala, hasta pasar por diferentes equipos de la provincia, incluyendo el Cadete del Granada C.F. Tras su paso por el club nazarí ficharía por el Maracena, donde tras dos años a un buen nivel, acabaría por firmar por su actual club, el Alhendín.
Sin duda se trata de un delantero muy completo ya que a pesar de tener un gran físico que le permite ganar muchos duelos, también se caracteriza por el juego de toque. No es un delantero centro al que le guste estar mucho tiempo sin tocar la pelota. Para sentirse cómodo en el terreno de juego necesita tener contacto con la bola, sentirse en el encuentro. De hecho esa podría ser una de sus carencias o puntos débiles, querer conducir demasiado, dar los pases un segundo más tarde de lo que pedía la jugada. Eso sí, siempre con una gran vocación ofensiva, recordando que es un delantero y que esa debe ser su labor principal.














