El conjunto franjirrojo lleva una primera vuelta desastrosa que no entraba en ningún plan. Si bien vimos al equipo la pasada temporada entre los cinco primeros, en esta no ocurre lo mismo. Y es que solo ha logrado una victoria hasta el momento en las nueve jornadas que ha disputado. Es cierto que fue el último partido y puede suponer un cambio de cara a la segunda vuelta, pero habrá que esperar a ver.

La llegada de Iván Amaya la pasada temporada a mediados de la misma supuso un cambio circunstancial en el equipo. Muy ligado a la mentalidad de juego de Mista, hizo que el Rayo acabase muy bien la temporada, sacando al equipo de una situación mala. De este modo, la directiva ha confiado en el ex jugador para seguir llevando al juvenil una temporada más. Lamentablemente no está siendo la mejor para Iván. Los números hablan por sí solos y si no cambian mucho las cosas, el Rayo Vallecano acabará la temporada en esa zona baja.

No es el culpable de la situación actual, pero es que el equipo en sí no es que reciba pocos goles. 20 tantos en contra, siendo el segundo equipo que más recibe. Esto nos hace pensar en que la defensa es el principal culpable. En muchas jornadas hemos visto al equipo adelantarse, pero no han sabido gestionar bien los minutos y han terminado cayendo.

A su vez, tenemos que destacar que su plantilla es algo limitada, y los cambios en cada partido suelen ser prácticamente los mismos. Esto sumado a la situación actual, donde el equipo “B” precisa continuamente de jugadores para su banquillo, hace que el Rayo esté muy limitado. Los mimbres de Amaya no dan para más y su juego se basa en mantener su portería a cero y tratar de anotar gol de alguna contra. Plantea un juego arriesgado.

De esta manera, en cuanto reciben un gol es muy difícil que levanten cabeza, ya que el rival se fija en los fallos de los franjirrojos y aprovecha para hacer daño. Sin ir más lejos, pudimos ver esto en su partido contra el Rayo Majadahonda en la primera vuelta. A pesar de adelantarse e ir ganando por uno a cero, terminaron cayendo por uno a cuatro. Estos últimos partidos ha demostrado estar cerca del objetivo, cuajando dos grandes actuaciones que le permiten soñar con la permanencia.

Así, la plantilla entera necesita un cambio de esquema o modo de juego para mantenerse con esta última dinámica, ya que tal y como pintan las cosas, mucho tiene que cambiar para que la segunda vuelta no ocurra lo mismo que la primera. No es por desprestigiar la calidad de los jugadores, pero al tener una plantilla tan reducida, tantos partidos y la situación pandémica actual es muy difícil que el Rayo Vallecano consiga su objetivo.