Se citaban en la Ciudad Deportiva de Vallecas, con motivo de la 27º jornada de liga de Juvenil División de Honor del Grupo 5, dos filiales con necesidades muy diferentes. Por un lado, el Rayo Vallecano, que venía mostrando una doble cara durante sus últimos encuentros; en casa se estaba intratable, ya que su última derrota como local fue hace tres meses, contra el Atlético de Madrid. Desde entonces, todo equipo que ha pasado por Vallecas se ha ido de vacío, debido al buen hacer de los franjirrojos. La otra cara del conjunto dirigido por Ángel Dongil estaba siendo fuera de casa, donde no ganaba desde su visita a Extremadura para derrotar al Almendralejo, allá por el 3 de febrero. Estos números como visitante son los que les han impedido sentenciar la tercera plaza de la clasificación y ver cómo el Real Valladolid reducía su distancia de ocho a dos puntos en un mes. En el otro extremo se encontraba el Getafe CF, que se presentaba en Vallecas después de haber sido remontado la semana pasada en la Ciudad Deportiva getafense por el Rayo Majadahonda, donde podía haber dejado prácticamente sentenciada la permanencia el año que viene en la categoría. Aún así, las sensaciones son las de que los azulones se encuentran tan cerca del objetivo como del abismo, ya que con una victoria en los partidos que quedaban alcanzaría los 34 puntos, y estaría prácticamente salvado. Pero también están a cuatro puntos del descenso, y no pueden relajarse ni lo más mínimo.

El Rayo Vallecano se disponía con un 1-4-4-2 con los siguientes futbolistas: Josete; Pablo, Castro, Jorge, Igor; Arratia, Simal, Aguirre, Chumi; Cano y Rubén de Tomás.
El Getafe CF iniciaba con un 1-4-2-3-1 con: Ruvira; Óscar, Etienne, Iñaki, Encinas; Masogo, Dani, Juan Carlos, Teddy, Bilal; Mario.
El partido se mostró muy tranquilo en su inicio. Los locales, en su línea habitual, intentaban llevar la iniciativa del partido a través de la posesión, pero no encontraban los espacios para hacer daño a una estructura del Getafe muy bien posicionada, con dos líneas de cuatro muy juntas, para no permitir recibir a los jugadores locales en la zona de mediapuntas. La primera acción destacada del partido llegó en el minuto 10, cuando se produjo una pérdida del Rayo Vallecano en salida de balón en propio campo, al intentar filtrar un balón por dentro. El lateral del Getafe, Encinas, estuvo muy atento interceptando y abriendo a la izquierda para su compañero Teddy, que llegó a una posición de peligro a y puso un centro que golpeó en la mano de un defensor rayista, para que el árbitro decratara penalti. Bilal sería el encargado de transformar la pena máxima a lo ‘panenka’, y con bastante suspense, ya que Josete se quedó a medio camino entre vencerse o quedarse en el medio, y rozó el balón, que acabó entrando suavemente en su portería. El Getafe se encontraba cómodo, parando con faltas tácticas cualquier situación que pudiera suponerles algún problema, muy disciplinados defendiendo y muy verticales tras robo.
Hasta que en el minuto 25 llegó la jugada que cambiaría el partido. Recibiría pegado a banda derecha Aguirre, que con un control orientado de exterior se fue hacia dentro y vio la subida de Igor, con quien realizó un cambio de orientación, que recortó, centró con su pierna derecha y el balón mordido no consiguió despejarlo nadie antes de encontrar libre de marca en el segundo palo a Cano, que la empujó a placer para establecer la igualada. A partir de aquí el Rayo Vallecano fue un vendaval durante veinte minutos. Espoleados por el gol, los locales empezaron a encontrar a Chumi, De Tomás, Aguirre y Cano por dentro, recibiendo entre la línea de medios y la línea defensiva para crear mucho peligro. En el minuto 28, un disparo de Cano desde la frontal del área a punto estuvo de suponer el 2-1, tras rebotar en un defensa y cambiar su trayectoria, pero Ruvira realizó una gran intervención quedándose con el balón.
En el minuto 37 llegaría el 2-1, también a cargo de Cano, tras una pérdida de balón en una zona muy cercana al área por la izquierda del Getafe, donde un buen servicio de Aguirre por abajo lo remató de primeras el goleador rayista para fusilar a Ruvira y poner el 2-1. Pero su actuación no quedaría ahí. En el minuto 44 se produjo la acción más controvertida del partido. Aguirre aprovechó el espacio que dejó el central Iñaki a su espalda, realizó una conducción directa a portería, y cuando se disponía a tirar, le hicieron penalti. El encargado de lanzarlo sería Rubén de Tomás, que disparó por bajo a la izquierda. Ruvira le adivinó la intención y detuvo la pena máxima en una gran parada. Pero en el rechace, un disparo de un jugador rayista dio en la mano de un defensor del Getafe y el árbitro principal cobró otra vez los once metros. El lanzador esta vez sería Cano, que con una sangre fría encomiable disparó a la escuadra izquierda poniendo el 3-1 y el hattrick en su cuenta particular antes de irnos al descanso, en el minuto 48.
Tras el paso por vestuarios, el conjunto visitante, dirigido por Pablo Fernández, como no podía ser de otra forma, arriesgó y adelantó varios metros su presión en busca de recuperar rápido el balón en posiciones más cercanas a la portería de Josete. La primera ocasión de la segunda parte fue para ellos, en el minuto 49, tras un remate de corner con la cabeza de Óscar que se marchó alto. Continuaría de la misma forma el discurrir del encuentro, hasta que, como en la primera parte, una jugada desvaneció las ilusiones de los azulones por remontar. En el minuto 59, tras la salida de un corner getafense, Aguirre, que se mostró como el hombre más desequilibrante del partido, montó un contraataque de manual. Este, vio una autopista por la derecha, regateó a un defensor que quedaba cerrando y vio la llegada por el centro de su compañero Rubén de Tomás, al que cedió el balón. Rubén, que venía de defender el saque de esquina, de repente se encontraba con todo el tiempo del mundo para definir delante de Ruvira en el mano a mano, y optó por dejarle sentado con una bicicleta para acabar rematando a placer, pero su disparo lo salvó bajo palos Teddy con la mano. El árbitro, muy bien colocado, lo vio y señaló el cuarto penalti de la tarde, expulsando además a Teddy. Volvería a repetir lanzamiento Rubén de Tomás, que varió el lado de ejecución, y ahora sí batió a Ruvira para establecer el 4-1 final.
El partido murió en esa acción. El Rayo Vallecano se dedicó a mover el banquillo y a mantener su orden controlando el juego mediante la posesión del balón, sin querer hacer demasiado daño, viendo la situación de su rival. El Getafe CF, por su parte, se ordenó a partir de la roja en un 1-4-4-1, ya con la cabeza más puesta en su próximo partido contra el Almendralejo, como decía su míster, Momo.














