Las últimas jornadas son incapaces de regalar una tarde tranquila. El Real Madrid Castilla firmó las tablas (2-2) ante el Deportivo Guadalajara en la última y definitiva jornada unificada del Grupo 1 de Primera Federación. Lo que sobre el césped del Pedro Escartín se vivió como una tragedia deportiva por la victoria agónica del Barakaldo, se ha transformado en un auténtico polvorín en los despachos tras el pitido final. Un monumental conflicto reglamentario en los criterios de desempate de un cuádruple empate a 57 puntos mantiene en vilo al filial blanco y al Pontevedra por la última plaza del play-off de ascenso a LaLiga Hypermotion.
🏁 FP: @deporguada 2-2 Real Madrid Castilla
⚽ 12′ Unax
⚽ 28′ Unax
⚽ 43′ Pol Fortuny
⚽ 81′ Joan Martínez pic.twitter.com/LigLIPGPZI— Cantera Real Madrid (@lafabricacrm) May 23, 2026
Del asedio blanco a la efectividad de Unax
El filial madridista saltó al césped consciente de la magnitud de la cita y su puesta en escena inicial fue encomiable, adueñándose del esférico y buscando dañar por las bandas. La primera ocasión clara del choque no tardó en llegar. En el minuto 4, tras una brillante acción individual de Rezola por el carril central, asistió a Rachad, cuyo remate franco se marchó alto por encima del travesaño. Solo dos minutos después, en el 6′, el Castilla disfrutó de una oportunidad idéntica para inaugurar el marcador. Una transición vertiginosa de los blancos dejó a Pol Fortuny en una posición inmejorable dentro del área, pero su potente disparo abajo fue repelido de manera providencial por el guardameta local, Dani Vicente, con el pie.
Cuando mejor asentado estaba el cuadro de Chamartín, llegó el primer mazazo de la tarde. En el minuto 12, en la primera aproximación seria de los locales, Unax cazó un balón en tres cuartos de campo y se inventó un imponente zapatazo desde 30 metros que sorprendió a Fran González. El golpe dejó noqueado al Castilla, que comenzó a jugar con más nervios que criterio, concediendo espacios a la contra. En el 28′, el propio Unax castigó de nuevo la pasividad de la zaga visitante; el atacante condujo en diagonal sin oposición y soltó un zurdazo inapelable a la escuadra para firmar el 2-0.
Pol Fortuny volvió a aparecer a la épica
Con el agua al cuello y provisionalmente fuera de los puestos de privilegio, el Castilla tiró de orgullo antes del descanso. En el minuto 38, un saque de esquina botado al corazón del área pequeña se paseó de manera milagrosa sin que César Palacios lograra empujarlo por milímetros. La insistencia madridista obtuvo su premio en el minuto 43. Pol Fortuny, el más incisivo de los visitantes, cazó un balón suelto en el área y batió al guardameta con un soberbio zurdazo cruzado para recortar distancias (2-1).
Reacción y decepción momentánea
Tras el paso por los vestuarios, el Castilla asumió los mandos frente a un Guadalajara replegado pero letal en las transiciones. En el minuto 52, César Palacios protagonizó la primera ocasión de la reanudación tras desbordar por velocidad y ganar la línea de fondo, intentando un chut con apenas ángulo que se estrelló en el lateral de la red. López de Lerma movió el banquillo dando entrada a Yáñez y el equipo sumó una marcha más. En el minuto 64, una larguísima jugada asociativa finalizó con un disparo seco de Yáñez desde la frontal que rozó el poste izquierdo.
A falta de un cuarto de hora, con la entrada de Alexis Ciria para dinamitar el ataque, el Castilla firmó sus mejores minutos. El ansiado empate llegó en el minuto 81. Cestero rescató de forma agónica un esférico sobre la línea de fondo y puso un centro medido para que Joan Martínez, elevándose con poderío, conectase un testarazo inapelable a la red. El 2-2 devolvía la fe al madridismo.
El tramo final fue un auténtico manicomio. El Guadalajara pudo sentenciar a la contra en el 89′, pero el propio Joan Martínez cortó de forma milagrosa el avance local en una jugada que el VAR revisó por una posible mano que finalmente no se decretó. Dos minutos después, en el 87′, Pol Fortuny tuvo la gloria en sus botas, pero su violento remate franco dentro del área se marchó alto. Con once minutos de añadido, el Castilla volcó a todas sus piezas en territorio hostil, subiendo incluso el guardameta Fran González a rematar en el minuto 100. No hubo tiempo para más en el verde.
Conflicto en los despachos
La verdadera bomba estalló tras el pitido final. Con la combinación de resultados, se ha producido un triple empate a 57 puntos entre el Pontevedra, la Ponferradina, el Barakaldo y el propio Real Madrid Castilla. Aunque sobre el césped los jugadores blancos se retiraron hundidos creyendo estar eliminados por el triunfo fabril, la interpretación de las bases de competición de la RFEF ha desatado el caos absoluto.
El Real Madrid Castilla y el Pontevedra han entrado en conflicto directo por la quinta plaza. La controversia radica en cómo debe computarse la clasificación de este cuádruple empate en la «liga particular» entre los implicados, abriendo una brecha de interpretaciones entre ambos clubes. Mientras en los despachos de Valdebebas se defiende que los criterios reglamentarios les otorgan el billete para la promoción, la entidad gallega sostiene lo contrario. La moneda sigue en el aire y la resolución oficial dictaminará si el sueño de plata del Castilla continúa vivo a través de la vía legal.














