El Betis Juvenil ha dado un paso más hacia el campeonato tras imponerse con solvencia por 2-0 al Alhendín en la jornada 30 del Grupo 4 de División de Honor Juvenil y ya acaricia el título. Con dos goles en los primeros trece minutos, los verdiblancos resolvieron el partido rápidamente y, con la tranquilidad del marcador a favor, administraron sus esfuerzos de cara a un exigente tramo final de liga. Adrián Martín y Rodrigo Marina fueron los autores de los tantos en un encuentro que careció de sobresaltos para los de Daniel Fragoso.
Golpe tempranero y partido sentenciado
Desde el pitido inicial, el Betis demostró su condición de líder y equipo más goleador del campeonato, entrando al partido con la intensidad necesaria para encarrilarlo cuanto antes. No tardó en llegar el primer golpe, y en el minuto 11, Adrián Martín inauguró el marcador con un remate certero tras una buena jugada colectiva. La afición en la Ciudad Deportiva Rafael Gordillo apenas había terminado de celebrar cuando, dos minutos después, Rodrigo Marina ampliaba la ventaja. El delantero aprovechó un rechace en el área para batir sin dificultad al guardameta rival y establecer un cómodo 2-0.
Con la victoria encarrilada, el Betis bajó las revoluciones y optó por controlar el ritmo del partido sin desgastarse en exceso. Con 11 puntos de ventaja sobre el Sevilla antes de que los hispalenses disputen su partido contra el Málaga, el equipo verdiblanco acaricia el título. Y con encuentros de mayor dificultad en el horizonte, como los duelos ante Granada, Málaga y Cádiz, el cuerpo técnico decidió no forzar la máquina ante un rival teóricamente inferior.
Control sin brillo y una chispa llamada Sosu
A partir del doble golpe inicial, el partido entró en una fase de monótono dominio bético. El Alhendín, consciente de su inferioridad, no mostró argumentos para inquietar a los locales, mientras que los verdiblancos administraron la ventaja sin arriesgar. Apenas hubo ocasiones claras en el resto del partido, más allá de alguna llegada esporádica que no supuso un auténtico peligro para la portería visitante.
En este contexto de partido plácido, el jugador más destacado fue Sosu Kwame. El extremo, más incisivo que el resto de sus compañeros, trató de agitar el encuentro con internadas y desbordes que dieron algo de vida a la segunda mitad. Su velocidad y verticalidad generaron las pocas acciones de peligro que el Betis produjó tras los goles, aunque sus esfuerzos no se tradujeron en nuevas anotaciones.
Un Alhendín sin argumentos
Si bien el Betis optó por la gestión del esfuerzo, lo cierto es que su rival nunca transmitió la sensación de poder pelear por el partido. El Alhendín llegaba a casa del líder sin demasiadas esperanzas, pero su imagen fue aún más pobre de lo esperado. Apenas mostraron intensidad y no generaron juego ofensivo, más allá de alguna acción aislada protagonizada por Adam Montoya, el único que intentó inquietar a la defensa verdiblanca.
Con esta derrota, los de Vicente José Gabaldón se mantienen con 32 puntos en la 14ª posición, en puestos de descenso, aunque el Rusadir, por ser de Melilla, no puede perder la categoría. La permanencia sigue a tres puntos de distancia, a expensas de lo que haga el Córdoba en su partido contra el Sporting Atlético. A falta de cuatro jornadas, la lucha por la salvación promete ser igual de intensa que la pelea por el campeonato.
Lento pero seguro
El Betis sigue a paso firme hacia el campeonato de liga y, con 76 puntos, acaricia el título. La ventaja sobre el Sevilla, su perseguidor, podría reducirse si los hispalenses logran vencer al Málaga, pero el margen sigue siendo cómodo para los verdiblancos. La planificación de Daniel Fragoso está clara: gestionar esfuerzos y encarar con energías los últimos duelos complicados del calendario.
Sin necesidad de exhibirse, el Betis firmó una victoria funcional y sin sobresaltos. Un partido práctico que acerca a los verdiblancos a su gran objetivo: proclamarse campeones de la División de Honor Juvenil.














