La última jornada de la Youth League se cerró para el Real Madrid en Valdebebas ante un Manchester City que antes de que se jugase el encuentro se la jugaba, pero al inicio de este, por los resultados de la jornada, ya estaba clasificado.
El míster blanco, Julián López de Lerma, decidió sacar una alineación plagada de suplentes para darles la oportunidad de disfrutar de la máxima competición europea.
La presión alta dificultó el juego
El partido comenzó con un Manchester City muy intenso, dominando con balón e intentando desde las combinaciones por banda hacer daño a un Real Madrid que no se complicaba y despejaba el balón cuando estaba en zona de peligro.
La primera del partido fue de Nacho Gascón, a los diez minutos, que condujo una contra hasta la frontal del área visitante pero su disparo salió mordido y se fue por la línea de fondo.
La presión alta de los ingleses dificultó la salida de balón de los locales que se veían obligados a usar el pase largo para no tener complicaciones ya que ante cualquier tipo de filtración los citizens estaban muy atentos y recuperaban balón.
En una de estas recuperaciones, los ingleses provocaron una falta muy peligrosa al borde del área.
Fue en el minuto 22 cuando Gray, con un golpeó perfecto al palo de Ilia, convirtió en gol esa falta y subió el 0-1 al marcador.
A partir de aquí la intensidad blanca fue subiendo. Comenzaron a ganar duelos individuales, aunque la presión alta de los ingleses les seguía dificultando mucho la salida de balón.
A pesar de ello la presión sobre los defensas rivales de los blancos estaba comenzando a surgir efecto, tanto que, en una mala decisión de un defensa inglés, Liberto obtuvo su recompensa presionando ese balón y provocando un penalti.
El mismo Liberto fue el encargado de chutar el penalti. Corría el minuto 40 de partido cuando Brits emergió como héroe al adivinar las intenciones del once blanco y pararle el penalti.
No hubo tiempo para más y el Manchester City se fue ganando al descanso y con un penalti parado que pudo haberlo cambiado todo.
Un jarro de agua fría para los blancos
La segunda parte comenzó con cambios en el Real Madrid. Julián López De Lerma dio entrada a Jacobo Ortega y Espinosa por Liberto y Lezcano.
Los primeros compases de esta segunda mitad vimos a un Madrid algo más cómodo con balón, con circulaciones más rápidas que les permitieses pisar área rival.
Por su parte, el Manchester City siguió con el plan de partido que tan bien le había funcionado en los primeros cuarenta y cinco minutos.
El juego se desarrolló con un Real Madrid que iba a por todas en cada duelo y con un equipo inglés que, conocedor del resultado, no se exigía en exceso.
La más clara hasta el momento fue de Jose Reyes, en el 67, que recibió en la zona derecha del área y su disparo tocó el travesaño y se fue fuera.
Tan solo dos minutos después, el City inició una contra que acabó con McAidoo corriendo hacia la portería blanca y definiendo por debajo de las piernas de Ilia para hacer el 0-2.
A siete para el final del partido un nuevo mazazo para el Real Madrid llegó. Heskey, en la zona izquierda del área, hizo un auténtico golazo poniendo el balón en la mismísima escuadra.
Por si tuviese poco el Madrid en esta aciaga tarde, el árbitro decretó penalti en el minuto 88.
Heskey fue el encargado de tirar la pena máxima e hizo su doblete definiendo seguro a su izquierda con un buen tiro raso y subir el 0-4 al marcador.

El árbitro decidió dar dos minutos de añadido en los que no pasó nada más y el Manchester City se llevó una gran victoria.
La última jornada de la Youth League fue un jarro de agua fría para un Real Madrid que hizo una fase de liga casi perfecta donde solo perdió el último partido.














