El ecosistema digital volvió a temblar esta mañana tras una nueva caída masiva de Cloudflare, uno de los proveedores de infraestructura en la nube más importantes del planeta. Cloudflare sufre otra caída mundial con un fallo que impactó de lleno en servicios clave del mundo gaming y los esports, dejando con problemas de conexión a títulos como Fortnite, Valorant, League of Legends y a plataformas como Epic Games Store.
La incidencia también afectó a herramientas de uso diario, como Zoom o Canva, y se dejó notar incluso en el sector bancario, con errores detectados en páginas como CaixaBank y Bankinter. Es la segunda interrupción significativa de Cloudflare en apenas dos semanas, lo que ha generado preocupación entre empresas y usuarios.
Según confirmó la propia compañía, el problema estuvo relacionado con fallos en su Dashboard y APIs internas, lo que provocó que miles de solicitudes se bloquearan o devolvieran errores. Los primeros reportes comenzaron a aparecer en torno a las 8:00 (hora peninsular española), pero fue a partir de las 10:00 cuando las incidencias se dispararon, según datos de Downdetector. La situación empezó a normalizarse alrededor de las 13:00.
Cloudflare, que actúa como intermediario entre millones de páginas web y sus usuarios mediante su red global de distribución de contenido (CDN), es una pieza fundamental para el funcionamiento de internet. Por ello, cualquier interrupción en su servicio se traduce instantáneamente en caídas a escala mundial.
Además, varios equipos profesionales de esports y creadores de contenido reportaron interrupciones en sus sesiones de entrenamiento y retransmisiones en directo, especialmente en plataformas dependientes de servicios CDN. Algunas ligas online tuvieron que retrasar partidas oficiales, evidenciando cómo estos fallos tecnológicos pueden afectar directamente al calendario competitivo.
Cloudflare sufre otra caída mundial , que se suma a otros incidentes recientes en gigantes de la nube como AWS (Amazon) y Azure (Microsoft), mostrando la dependencia cada vez mayor del mundo digital—incluido el gaming competitivo—de solo unas pocas empresas tecnológicas. Una fragilidad que, cada vez más, deja al descubierto cómo un fallo puede paralizar desde partidas clasificatorias hasta plataformas deportivas enteras.














