El Calavera está siendo, por segunda campaña consecutiva, una de las sorpresas de la DH4. Su tercer puesto no es casualidad, y es que su fútbol es de muchos quilates. Un equipo que aúna el talento sevillano con el apoyo institucional del Real Betis.

Mantenerse en la cima

La frase de Alfred de Musset «lo realmente importante no es llegar a la cima, sino saber mantenerse en ella» define la trayectoria del Calavera desde hace unos años. Tras una última campaña brillante, finalizando cuartos precipitadamente a causa de la pandemia, el equipo sevillano vuelve a estar en los puestos de cabecera. Actualmente, tras pasar el ecuador de la temporada, ocupan la tercera posición, solo por detrás de los dos acérrimos rivales de la ciudad sevillana, Betis y Sevilla, que están intratables.

Su relación con uno de ellos, el Real Betis, es el mejor ejemplo de colaboración que hay en la División de Honor. Un pacto que se inició en 2015 y que liga a ambas entidades en la formación de futbolistas. El potencial que adquiere el Calavera de esta forma es inmenso y el beneficio para el Betis también. Los jugadores de segundo año pasan por el plantel filial y en su última etapa juvenil disputan los partidos con la elástica verdiblanca.

Evolucionar desde el segundo escalón

Como si se tratase de un equipo de la Fórmula 1, el Calavera crece siendo el segundo piloto de una escudería. Todas las mejoras iniciales serán aplicadas para el primer coche, pero si las cosas funcionan, repercutirán en el segundo. La formación de jugadores es el objetivo principal de este club puntero en el fútbol base sevillano. No obstante, formar bajo la idea de ganar hace que se implante ese gen ganador que tanto se busca en los más jóvenes. Esa evolución a través de la victoria es una filosofía que se cumple y se continúa en el Calavera.

El camino no ha sido fácil, especialmente en el inicio, con varios partidos aplazados a causa del coronavirus. Los continuos baches le hicieron despuntar a tirones, en unas semanas en las que jugaban y otras en las que tenían que parar. En la jornada seis, solo había disputado tres encuentros. A pesar de esto, el nivel del equipo siempre ha sido alto, demostrado su capacidad para ganar partidos. En doce encuentros, han conseguido vencer en ocho de ellos. Entre sus hombres más destacados, Antoñito se está destapando como el goleador del equipo con seis dianas. Otros nombres que se pueden sacar a la palestra serían los de Mario Peregrina u Óscar Cantarero.

¿Repetir la hazaña del año pasado?

En el curso pasado, se consiguieron 17 victorias y el equipo acabó invicto en casa. Lo segundo no se podrá repetir por la derrota en su feudo ante el Sevilla Fútbol Club. El camino hacia lo logrado la pasada temporada está lográndose, ya no solo a nivel estadístico o clasificatorio, sino en la formación. Los nombres ya mencionados pueden ser los próximos Manu Morillo o Alejandro Daza de la 19/20. Seguir este modelo con los futbolistas de la plantilla es el objetivo real y más satisfactorio para la entidad andaluza.

A pesar de tropezar la pasada jornada ante el Castilleja (1-1 en casa), la misión sigue siendo asentarse en la tercera plaza y disputar la Segunda Fase. Continuar cerca de Betis y Sevilla debería valer de cara a los enfrentamientos contra los rivales del otro subgrupo. Todavía es pronto, pero hay que tener mucho cuidado con el Calavera. Talento, juventud y descaro para rato.