El fútbol suele castigar la falta de contundencia, y el Real Madrid Castilla lo comprobó de la manera más cruel posible en la mañana de este domingo. En la jornada 26 del Grupo 1 de la Primera RFEF, el equipo dirigido por Julián López de Lerma cayó derrotado (0-1) en el Alfredo Di Stéfano ante la Ponferradina, un rival directo en la lucha por el ascenso. Un gol de Frimpong sobre la bocina silenció a los 2.120 espectadores y dejó a los blancos sin un premio que buscaron durante todo el partido, pero que se les resistió ante el orden táctico de los del Bierzo.
🏁 FP: Real Madrid Castilla 0-1 @SDP_1922
⚽ 90′ Frimpong pic.twitter.com/jDecWjN7gT— Cantera Real Madrid (@lafabricacrm) March 1, 2026
Con esta derrota, el filial madridista pierde una oportunidad de oro para reengancharse a la zona noble y cae a la octava posición con 38 puntos, viendo cómo precisamente su verdugo de hoy le adelanta y se cuela en los puestos de play-off de ascenso a LaLiga Hypermotion.
Un inicio incómodo
El Castilla afrontaba el duelo mermado por dos bajas sensibles: Joan Martínez y Loren Zúñiga, este último expulsado la jornada anterior ante el Real Avilés. La Ponferradina, consciente de lo que había en juego, salió con el cuchillo entre los dientes. Los de Mehdi Nafti plantearon una presión alta y asfixiante que cortocircuitó la salida de balón local en los compases iniciales. De hecho, en el primer minuto, Fran González ya tuvo que intervenir en dos tiempos para blocar un disparo de Cortés. El nerviosismo blanco se tradujo en una tempranera tarjeta amarilla para Diego Aguado a los 4 minutos.
Hubo que esperar al primer cuarto de hora para que el Castilla se desperezara. El filial empezó a encontrar fluidez y a pisar área rival, aunque sin excesiva pólvora. La ocasión más clara del primer acto llegó en el minuto 20: una gran acción colectiva terminó con un disparo de Pol Fortuny que la zaga visitante repelió in extremis en boca de gol. Fue en este tramo cuando emergió la figura de César Palacios, erigiéndose como el faro absoluto del juego ofensivo madridista.
El VAR, protagonista de una primera parte trabada
Sin embargo, el ritmo del partido se diluyó pronto. El choque entró en una fase de constantes interrupciones, motivadas por las continuas faltas tácticas de la Ponferradina y, sobre todo, por el protagonismo del videoarbitraje. Hasta en dos ocasiones tuvo que intervenir el VAR antes del descanso: primero para revisar un posible penalti a favor de los visitantes, y después por un pisotón de Kysil sobre Palacios que bordeó la roja directa. Ambas acciones quedaron en nada, y el partido se marchó a los vestuarios sin goles y con poco fútbol fluido que echarse a la boca.
El muro de Mehdi Nafti funcionó
La reanudación fue un calco del primer tiempo. El Castilla asumió el mando de las operaciones y dominó la posesión, pero se topó una y otra vez con el repliegue intensivo diseñado por Nafti. La defensa berciana era un frontón. En el minuto 67, el filial acarició el tanto tras un centro al segundo palo que el recién ingresado Bruno cabeceó ligeramente desviado.
La Ponferradina, agazapada, también lanzaba sus zarpazos al contragolpe, aunque sin inquietar demasiado a Fran González. El partido volvió a detenerse en el minuto 80 por la tercera revisión del VAR, de nuevo por un posible penalti en el área madridista que el colegiado desestimó.
Todo apuntaba a un empate sin goles. En el tramo final, Palacios tuvo la victoria en sus botas en un mano a mano, pero el meta Prieto aguantó a la perfección y salvó a los suyos. Cuando el reparto de puntos parecía inamovible, llegó el jarro de agua fría. Sobre la bocina, un disparo muy ajustado desde la frontal obra de Frimpong superó a Fran González, decantando la balanza sobre la bocina.
Sin tiempo siquiera para sacar de centro y buscar la heroica, el Castilla de López de Lerma encajó una derrota dolorosa sobre la bocina que frena en seco sus aspiraciones de asaltar los puestos de privilegio de la categoría.














