Las Rozas llegaba a este encuentro tras el empate la semana pasada en tierras vallisoletanas ante el Pucela, empate que dejaba buen sabor de boca al cuadro blanquiazul teniendo en cuenta las aspiraciones de ambos equipos, y que tenía la necesidad de hacer bueno en casa ante un recién ascendido como el Badajoz.

Por su parte, el conjunto extremeño, buscaba también la primera victoria del curso tras el meritorio empate cosechado en la primera jornada ante el Atlético de Madrid.

El partido comenzaba con más presencia de Las Rozas en campo contrario, teniendo la pelota, pero sin causar peligro alguno sobre la portería de Pablo Gragera, más allá de un disparo que escupió el travesaño en el minuto dos. El equipo local amasaba la pelota buscando línea de pase ante un Badajoz en bloque bajo y con las líneas muy juntas. Cuando recuperaba el esférico el conjunto albinegro, buscaba transiciones rápidas, con balones en largo a la carrera de un Leo López Prados, que era un oasis en medio del desierto del ataque pacense.

Juego por bandas y gol

Las Rozas no encontraba soluciones con el juego interior, a partir del minuto veinte empezó a abrir el juego por las bandas con Guillermo y Jorge, que buscaban insaciablemente el desborde y el uno contra uno en el último tercio de campo. Precisamente, una jugada por la banda derecha, propiciaba el centro a la altura del punto de penalti de Jorge. Tras una salida en falso del guardameta del CD Badajoz, Gonzalo Aranaz se encontraba la pelota para rematar de cabeza a placer y poner el 1-0 en el marcador en el minuto 28.

Acto seguido llegaba el parón para la hidratación, estaban siendo los mejores minutos de Las Rozas sobre el verde de Navalcarbón, con un juego productivo y presionando mucho la salida de balón de un CD Badajoz que no encontraba los argumentos futbolísticos necesarios para amenazar la portería roceña. Llegaba el descanso y la sensación era de control total del partido por parte de Las Rozas.

Segunda parte, más de lo mismo. Y más acierto de cara a gol La segunda parte comenzaba como terminó la primera, con Las Rozas dominando. El partido se jugaba al ritmo que quería el conjunto local, más concretamente al ritmo que marcaba el doble pivote blanquiazul, Danylo y Adrián Raúl, inconmensurables en la zona de máquinas.

Transcurridos diez minutos de la segunda parte, donde quedaba claro que estaba más cerca el 2-0 que el 1-1, un barullo en el área de Badajoz tras un centro desde la banda derecha propiciaba un penalti por mano, el cual el banquillo del Badajoz protestó airadamente al colegiado. El encargado de ejecutarlo fue precisamente Adrián Raúl, que maquillaba su partido con un gol desde los once metros y ponía tierra de por medio en un partido que desde ese momento quedaba sentenciado.

El Badajoz lo intentaba… pero llego la sentencia definitiva

A raíz del penalti y el segundo gol encajado, el Badajoz lo intentaba con más corazón que cabeza, con balones en largo a una defensa de Las Rozas que en algunas ocasiones se confiaba demasiado y a través de saques de esquina.

Los cambios realizados por Juan José Herrero dotaron a Las Rozas de ese plus físico que necesitaba el equipo local para aguantar e incluso sentenciar de forma definitiva el encuentro. Tras una gran jugada de Alberto Rivera por la banda izquierda, metiéndose en diagonal hacia dentro, abría a banda derecha dónde se encontraba, libre de marca, Jorge Martínez, para colocar el tercero en el luminoso y sellar, con broche de oro una victoria importantísima para las aspiraciones de Las Rozas ante un rival presumiblemente directo por la permanencia.

Un gran inicio para los madrileños

Con esta victoria, el equipo blanquiazul se mantiene invicto con cuatro puntos, y con buenas sensaciones de cara al desplazamiento de la semana que viene a Hortaleza para enfrentarse al Sporting en lo que será un bonito derbi regional.

Por su parte, el CD Badajoz, vuelve a tierras extremeñas sin el premio de los puntos, muchas cosas que mejorar y con la vista puesta ya en el Rayo Vallecano, un rival duro para medir las aspiraciones del recién ascendido conjunto pacense.