Ya se conocen las sanciones por las agresiones a un árbitro de la DH4

Antonio Pozo tras su agresión en Ceuta

Ya se conocen las sanciones por las agresiones a un árbitro de la DH4. De acuerdo con un artículo publicado en As la tarde de ayer, el jugador expulsado, Enrique martos Gil, recibe «12 partidos de sanción por insultos, ofensas verbales y actitudes injuriosas». Asimismo, tanto el jugador como uno de sus compañeros de equipo, Marcos Román Molina, han recibido la pena de 3 años y medio sin licencia para jugar de manera activa.

Por su parte, los otros dos compañeros y el padre del jugador expulsado han sido trasladados a la Comisión Antiviolencia. Además, el C.D. Polillas de Ceuta deberá pagar 300€ de multa por la agresión de sus jugadores.

UNA AGRESIÓN INJUSTIFICABLE

Un nuevo episodio de violencia vuelve a aterrorizar al fútbol y, más particularmente, a los árbitros. El pasado sábado 15 de abril, se disputaba el partido entre C.D. Polillas Ceuta y Calavera C.F. de la DH4. Ninguno de los dos equipos se jugaba nada y este concluyó con un resultado de 0-3 en favor de los visitantes. Lo que podía haber terminado como un partido más, se complicó tras el pitido final. El árbitro ceutí de 21 años, Antonio Pozo, vivió un infierno al salir del estadio.

Todo parecía proceder con normalidad en el partido hasta que, tras el pitido final, el colegiado decidió expulsar a Enrique Martos Gil —jugador del C.D. Polillas Ceuta— por algunos comentarios imprudentes hacia su persona. Según recoge el acta, el jugador le dijo a otra persona «No hables con ese. Ni agua al perro ese, sinvergüenza».

Si no llega a ser por la rápida actuación de dos compañeros del jugador expulsado, se podría haber producido una desgracia mayor en ese momento. Sin embargo, el relato se quedó en nada por el momento. Tras esto, el árbitro afirmó que el propio jugador y un individuo identificado como su padre fueron a enfrentarle en los vestuarios del estadio, aunque sin éxito.

Este afirmó que, a pesar de lo ocurrido y las amenazas recibidas, no sentía ningún tipo de pavor por su vida. Sin embargo, todo esto cambió al abandonar las instalaciones deportivas. Él, que iba en un coche con otro acompañante, vio que le bloqueaban el paso con un automóvil gris. Una vez que consiguieron que se bajara del coche, cinco individuos le acorralaron y comenzaron a pegarle patadas y puñetazos. Fueron los vecinos de la zona los que consiguieron parar este acto.

El árbitro tuvo que acudir a un centro sanitario por las diversas heridas y magulladuras causadas. Acto seguido, se dirigió a la Comisaria de la Policía Nacional para denunciar lo ocurrido. La víctima identificó a sus agresores como el jugador expulsado y su padre, así como otros tres compañeros de equipo, Román, Rubio y León.

LA REACCIÓN DEL CLUB

El C.D. Polillas condenó en sus redes sociales «los actos ocurridos una vez concluido el partido de la División de Honor, donde ha sucedido una pelea en la calle con el colegiado del encuentro». Asimismo, anunció que se «hará una investigación de lo ocurrido, tomando las medidas disciplinarias necesarias a todo aquel miembro del club que haya participado en la misma». Finalmente, concluyó su manifiesto afirmando que «la violencia no tiene cabida en nuestro club».

LA RFEF RESPONDE  

La Real Federación Española de Fútbol (RFEF) condenó enérgicamente esta agresión en sus redes sociales.

En una rueda de prensa junto a Luis Rubiales —presidente de la RFEF— y Medina Cantalejo —presidente del Comité Técnico de Árbitros—, el árbitro agredido afirmó que «la situación que viví el otro día no se la deseo a ningún compañero ni a ninguna persona normal». Asimismo, a pesar de la situación tan complicada que vivió, debe mantenerse fuerte de cabeza y seguir hacia arriba. Sus ganas de seguir en este deporte no le van a desaparecer por los hechos recientes. Rubiales también confirmó que le brindarán todo el apoyo que necesite y, al igual que la Federación de Ceuta, estarán de su lado en el juicio rápido que se celebre en los próximos días.

Por su parte, Medina Cantalejo denunció que la violencia en el fútbol va in crescendo, pero que no se le puede tener miedo a este deporte. Se debe impedir que sean los violentos los que ganen esta batalla.