Los 11 metros hacen campeón al RCD Mallorca

La final de la Copa del Rey Juvenil entre Espanyol y RCD Mallorca no pudo resolverse de otra forma que no fuera desde los 11 metros, con un Joan Pol de nuevo protagonista.

Dominio mallorquinista

El partido comenzó con el dominio bermellón, una tendencia que se mantuvo durante toda la primera mitad. Con el 4-2-3-1 que planteó Carlos Muñoz, los mallorquinistas fueron capaces de acumular la mayor parte de la posesión. Iniciaban desde atrás, pero la buena presión del Espanyol les impedía avanzar rápidamente.

La primera ocasión no tardó en llegar, y fue desde las botas de Carles, que se adentró en el área y disparo con su pierna zurda, aunque Llorenç Serred realizó una gran intervención. El portero perico volvió a salvar a los suyos con una enorme intervención en el córner que siguió a esa acción.

El Espanyol ganó enteros en el campo a partir del 4-4-2, planteando un bloque muy difícil de superar para los bermellones. Así, aunque las ocasiones siguieron cayendo del lado mallorquín, fueron atacando el espacio, y no pusieron en apuros al portero perico.

Cambio de tornas

La segunda mitad arrancó con polémica. Los pericos pedían penalti en una acción de Sergio Rivares con Joan Pol, portero mallorquín, pero el árbitro pitó falta del atacante catalán. En el inicio de la segunda parte fue el Espanyol quien acumuló más ocasiones, aunque, al igual que en la primera, la mayoría llegaban de errores en salida de balón de su rival.

A partir del minuto 70 el partido comenzó a romperse un poco, y empezaron a sucederse las ocasiones. Primero avisó el Mallorca, con las ocasiones de Jandro y Barattucci, aunque Llorenç volvió a salvar al Espanyol. Respondieron los pericos con la ocasión de Salazar, pero salvó la defensa bermellona. A pesar de los méritos de ambos equipos para lograr el gol, el partido se marchó a la prórroga.

Seguridad

La prórroga estuvo marcada por el respeto de ambos conjuntos al rival, haciendo que no se volcaran para buscar el gol y eso provocara que el rival marcara a la contra. A pesar de ese planteamiento, el Espanyol si logró generar peligro. Primero con un disparo desde fuera del área de Torondel que se estrelló en el palo, y después con una ocasión de Sciancalepore que se marchó fuera justo antes del final de la primera mitad del tiempo extra. En la segunda parte de la prórroga la tuvo Sciancalepore en el último minuto, pero mandó el balón al lateral de la red.

11 metros

Tras un partido agónico, en el que ambos conjuntos tuvieron ocasiones para llevarse el encuentro, y donde los porteros volvieron a ser protagonistas, Joan Pol detuvo el penalti decisivo a Sciancalepore y proclamó campeón al RCD Mallorca.