Continuamos en JuvenilDH con este reportaje y entrevistas sobre el aniversario del ascenso del Club Atlético de Pinto a División de Honor. Esta vez nuestro invitado es Jorge Tena, capitán del juvenil “A”. Un jugador trabajador y competitivo, que desde su llegada al equipo y en muy poco tiempo, se convirtió en uno más para ese grupo de chavales de un juvenil nacional, que hizo historia en el Amelia del Castillo. En esta entrevista nos cuenta como está llevando el parón, su llegada al equipo y cómo vivió junto a sus compañeros aquél fabuloso momento que en sus propias palabras, “no se le va a olvidar nunca”.
¿Cómo es Jorge Tena, en lo personal y en lo deportivo?
Soy un chico sociable, amable y bastante simpático. Siempre que me necesitan estoy dispuesto para ayudar a mis amigos cunado tienen algún problema. En el aspecto deportivo soy un jugador que trabaja, trabaja y trabaja, y no me gusta perder, sino competir todo el tiempo. Tengo un perfil de saber estar y aguantar en los momentos más difíciles.
¿Cuando llegas al atlético de pinto?
Llegué al Atlético de Pinto a mitad de la temporada pasada, en Juvenil Nacional, aproximadamente en enero. Salí del Trival Valderas y estaba sin equipo. Ya conocía a Mario Otero desde hace tiempo, y a las dos semanas me llamó diciéndome que si quería firmar por el Pinto, debutaba ese fin de semana. Y así lo hice.
¿Cómo fue ese primer contacto con el equipo llegando a mitad de la temporada?
Fue sorprendente. El primer día nada más llegar teníamos charla de vídeo. Ya conocía a algunos compañeros del barrio, o de haber jugado con ellos o contra ellos. Gracias a Alae, en muy poco tiempo ya estaba integrado en el grupo como si me hubiera incorporado en junio. Me hicieron sentir muy cómodo, y teníamos un vestuario de la ostia.

¿Cómo estas llevando la cuarentena? ¿Seguís trabajando a las órdenes del entrenador Alberto Manzano? ¿Cómo lo estáis haciendo?
Desde el club nos pasaron unas tablas con ejercicios y cada semana tenemos que enviar los pesos semanales, de lunes a domingo Eso lo lleva todo Alberto directamente para llevar un control. Depende de cada uno hacer los ejercicios, pero todo el equipo los está lo está haciendo, así que sin problema.
Mario desde el primer día de entrenamiento dijo que iban a ascender
El domingo se despedía el delegado del equipo, Antonia Vázquez ¿Qué puedes contarnos de él?
Antonio es una gran persona. Siempre nos ha estado ayudando desde el primer momento y desde el primer día que llegue al Pinto, me hacía sentir como uno más, nunca como el recién llegado, como si llevase mucho tiempo allí. Estaba muy atento de los jugadores y nos ayudaba mucho.
Personalmente he tenido algunas charlas con él, no solo de fútbol, y la verdad que es una gran persona. Siempre ha estado ahí. Tenía un trato cercano a los jugadores. No desarrollaba la típica función sólo de delegado centrado los cambios, árbitros, etc, sino que iba más allá. Podías hablar con él siempre, era una gran persona y te ayudaba sin problema.
¿Se cumple además un año del ascenso a División de Honor? ¿Qué recuerdos has tenido estos días? Has hablado con los compañeros?
Sí, mantenemos el grupo del año pasado y hemos estado hablando mucho estos días, pasando fotos, vídeos, etc. Es un bonito recuerdo que se te queda en la memoria, no se te va a olvidar nunca la verdad, porque lo que has hecho es historia. La primera vez que el juvenil “A” del Atlético de Pinto sube a División de Honor, quieras o no, piensas: “yo pertenezco a eso”.
Mario nos repetía que en 57 años de historia el juvenil “A” nunca había subido a División de Honor
Pasado un año del ascenso, hicisteis una temporada regular , en el buen sentido, que os brindó 25 puntos en la primera vuelta y 21 en la segunda, ¿Cómo valorarías la temporada pasada?
La Liga Nacional es una liga dura. Es verdad que asciende el quinto, pero dos puestos más abajo se juegan todo el descenso en tres puntos. En la penúltima jornada puedes estar jugando por el ascenso, pero como pierdas, la siguiente te juegas el descenso en la última jornada, pero con todo eso creo que es una liga muy bonita en ese aspecto, está todo muy reñido y el nivel es muy alto. Tienes que estar atento y mantenerte en una posición cómoda. El equipo estaba preparado para esos partidos que había que sacar sí o sí, y acabamos muy contentos.
¿Cómo se definió el objetivo de la temporada? ¿Sabíais que queríais ascender o fue surgiendo?
Hay una anécdota que desde el primer momento cuentan los compañeros y que posteriormente comprobé. Mario desde el primer día de entrenamiento dijo que iban a ascender. Iban pasando las jornadas, íbamos sumando puntos y Mario decía: “si seguimos así, porque no podemos ascender”.
Cuando llego en enero, él me dice: “si ascendemos, vas a estar aquí el año que viene” y claro, quieras o no, es un impulso el pensar que el año que viene puedes estar compitiendo al máximo nivel en División de Honor. Mario siempre tuvo como objetivo principal el ascenso, cien por cien seguros de que lo iba a conseguir, y así fue.
¿Como os animaba el míster a la hora de plantear los partidos?
Siempre nos decía que el próximo fin de semana quedaban tres puntos menos. Nos repetía que en 57 años de historia el juvenil “A” nunca había subido a División de Honor, y eso nos ayudaba a motivarnos, la posibilidad de escribir la historia del Pinto, el ser el primer equipo que lo lograra.
El Pinto llevaba varios años más o menos consecutivos a punto de conseguir el ascenso. ¿Cuándo fuisteis conscientes de que podría ser posible?
Un punto de inflexión en el vestuario fue el partido contra el Fuenlabrada. Perdimos 2-1 en su campo, y con ellos se colocaban a sólo 6 puntos por detrás, lo que nos ponía sobre aviso para tener cuidado porque se nos complicaba la cosa después de haber tenido un buen margen.
Pasa el fin de semana, llegamos a entrenar el lunes y todo el equipo estaba jodido. Llegó Mario, y nos comunicó que el partido estaba ganado por alineación indebida del Fuenlabrada. En ese momento te dices: “si esto es verdad, en lugar de sacarle 6 puntos al Fuenlabrada, que era nuestro perseguidor directo, le sacas 12”.
En ese momento empezamos a pensar, ahora sí que sí. Tuvimos un bache y ahora gracias a esa alineación indebida, lo teníamos a nada, muy cerca, porque no quedaban muchos partidos después de ese (jornada 23), y fue cuando realmente empezamos a creer que el ascenso estaba ahí.
Ese partido fue clave porque estaba el vestuario muy afectado por el resultado.
Lográis el ascenso matemáticamente a falta de dos jornadas contra el Adarve, remontando un partido que empezó complicado en casa. ¿Cómo se vive un partido así? Acusaba el equipo una gran presión psicológica por ese momento?
Desde el inicio de la semana, notas que todo está preparado, que tiene que ser ese día. En Pinto, en casa, con tu afición, y el equipo se repite esa misma idea, es el momento, lo que supone un plus mayor aún de presión. La semana que viene no va a estar la afición animándote. Estaba casi todo preparado y por suerte salió bien.
¿Cómo os ayudó el míster a afrontar ese partido? ¿Que instrucciones os dio al inicio, en el descanso?
En todo momento nos transmitió tranquilidad, afirmando que lo íbamos a conseguir. Además como en otras ocasiones, teníamos nuestro plan “B”. Siempre que las cosas no iban bien, el plan “B” eran Fredy y Esquilas. Los partidos anteriores nos había funcionado. Daban un plus al equipo al final del partido, el cual alargábamos hasta el final del encuentro. Les tocó salir finalmente, y Esquilas marcó el primer gol, y el segundo Alae de falta. En verdad ese partido fue una réplica de como transsurrió todo durante la temporada; aguantar, esperar a los últimos 20 minutos y ahí hacer daño al rival.
Mario siempre nos decía que nos atreviésemos a hacer cosas, que tuviésemos carácter para afrontar los partidos y salvar las situaciones que se nos pusieran en contra. Y el equipo estaba preparado para ganar ese partido, independientemente de la tensión o la presión que hubiese.
Tras el gol de “Alae”, la remontada estaba cerrada, ¿cuáles fueron tus sensaciones tras el 2-1?
Ese día estaba en la grada porque no estaba convocado y nos tocaba grabar. Dejamos la cámara allí y nos fuimos directamente a los banquillos casi al final del partido para celebrarlo.
En el minuto 78, nos pitaron una falta a favor. Era una falta no para pegarla directa, pero Alae cogió un poco de veteranía, y la clavo. Es un gol que nos valía el ascenso. Todo el mundo festejándolo, en realidad en ese momento no nos lo creíamos. Todos en el equipo habían trabajado muchísimo, y todo el esfuerzo de la temporada se vio recompensado en ese momento.
Aún sin saber exactamente cómo va finalizar la temporada con la incertidumbre y la crisis debida al COVID-19, ¿en qué situación ves al juvenil A en la actualidad?
La verdad que el cambio de entrenadores psicológicamente para el vestuario es duro. Consigues salir del golpe de Mario y cuando estamos en la zona de confort con Núñez, viene otra vez el palo y parece que no salimos de este círculo. Con Núñez el equipo estaba bien, conseguimos la victoria frente al Móstoles y al Atlético de Madrid y aunque tuvimos algunas derrota después, el equipo estaba dando la cara partido a partido, pero al final no pudo seguir y bueno, tenemos que adaptarnos. Con esto de la cuarentena solo hemos estado dos semanas con Alberto Manzano y con Clemencio, el nuevo cuerpo técnico.
Todavía tenemos que luchar y trabajar, al menos hasta que digan que estamos descendidos, o los números digan que no podemos salvarnos. El equipo va a seguir luchando. Hemos tenido conversaciones en el parón y tenemos claro que vamos a luchar hasta que digan que no se puede más. Lo afrontamos como podemos, porque todo el mundo tiene ganas de volver a jugar y la verdad que cuanto antes pase esto, mejor.
En este sentido, ¿Qué os ha transmitido el míster al respecto?
Nos ha dicho que trabajemos, porque cuando esto se reanude tenemos que estar al máximo para dar la cara, y en verdad, lleva toda la razón, no queda otra. Tenemos que estar preparados por si continúa la liga, y en esa línea estamos trabajando.
Tenemos dos rivales directos, Santa Marta y Badajoz, y el equipo no piensa que tenemos un calendario complicado. La dificultad está en que no dependes sólo de ti mismo, sino también de lo que hagan los demás, y eso es un plus de dificultad, pero estamos convencidos de que lo podemos sacar.
¿Cuál cree que es la mejor manera de finalizar la temporada en la DH5?
La primera opción está clara, que se reanude la temporada cuando se pueda para poder jugar y poder optar a salvarnos, pero parece que aún no se sabe. Otra opción es que ante toda la situación, se dé por nula, que de esa manera nos da la salvación. El problema también vendría con los ascensos porque en nacional faltan 11 jornadas y habría que determinar quien asciende. Incluso para los jugadores que sean de último año y les corten el último año de juvenil es complicado, pero creo que ante la situación sería mala suerte y tenemos que adaptarnos.



















