El delantero del Real Madrid está viviendo una temporada de transición clave para su futuro en el Real Madrid. Tras un tramo irregular, el ariete blanco está encontrando su mejor fútbol de la mano de Arbeloa, que ejerce como mentor. El técnico salmantino confía en las capacidades del ‘9’ y le está sacando todo el jugo. Iker Bravo y volver a creer son sinónimos en esta parte de la temporada tan decisiva para el Juvenil A madridista.

Llegada a Valdebebas

Iker Bravo recala en la casa blanca a principios de la temporada 22/23 en calidad de cedido por el Bayer Leverkusen. El delantero, natural de Sant Cugat del Vallés, hizo las maletas rumbo a Alemania tras haber militado en la cantera del Barcelona.

En el Real Madrid, el juvenil pasa directamente a formar parte de la disciplina del Real Madrid Castilla. Con Raúl, comienza teniendo minutos, incluso llega a entrenar con el primer equipo en varias ocasiones. No obstante, termina la temporada sin contar demasiado para el técnico, aunque tiene un momento estelar al anotar el gol decisivo al Barça B para disputar la final del play-off de ascenso a segunda.

El club blanco cree en él, pero su comportamiento extradeportivo hace dudar sobre su continuidad en el Real Madrid. Aun así, renuevan la cesión un año más, pero no jugaría con el Castilla.

Un antiguo proverbio dice que, a veces, hay que dar un paso hacia atrás para dar dos hacia delante. Exactamente eso hizo Iker Bravo, que disputaría la temporada 23/34 en el Juvenil A con Arbeloa bajo los mandos. El ex-lateral español le daría la confianza necesaria al ariete para resurgir y demostrar que es un diamante en bruto; así lo mostró en los primeros partidos de liga. A pesar del mal inicio del equipo, Iker Bravo hacía ver en el campo que la categoría se le quedaba pequeña.

Valle de rendimiento y punto de inflexión

Después de haber marcado un doblete en Youth League ante el Napoli, Iker Bravo sufrió un bajón en su juego. El atacante estuvo seis partidos sin ver puerta y Álvaro Arbeloa le dio un toque de atención al dejarle en el banquillo ante la CI Amistad y el Braga. Sobre el campo, a Iker se le veía desubicado y frustrado, sabiendo que no estaba dando su mejor nivel. Pero como en todas las historias de redención, existe un punto de inflexión clave para cambiar la dinámica.

La derrota del Real Madrid por 3-1 en Valladolid supuso la tercera derrota seguida del equipo fuera de casa. En ese partido, Iker Bravo vio una tarjeta roja por una acción extradeportiva. Tras aquel instante, el delantero cambió su mentalidad para ayudar al equipo a remontar el vuelo y demostrar que sí es un jugador válido para el club.

Iker Bravo y volver a creer

Tras su sanción, se reencontró con el gol en la victoria por 6-0 al Napoli, jugando un encuentro sensacional. No vio portería ante el Mérida en la siguiente jornada de liga, pero volvió a resurgir en Youth League ante el Union Berlín. Iker Bravo anotó un doblete y dedicó el primer gol a Arbeloa, su mayor valedor.

A partir de ahí, el catalán ha anotado en cada uno de los partidos de División de Honor que ha disputado hasta la fecha. Marcó ante Rayo Alcobendas, La Cruz Villanovense, Rayo Vallecano, Leganés y Sanse. El ariete es ahora uno de los máximos goleadores de la DH5 y se está gustando dentro de los terrenos de juego. Su confianza está por las nubes y espera que el Real Madrid tome la decisión de quedarse con él y progresar dentro del club blanco.

Iker Bravo y volver a creer, la historia de redención del ave fénix que se está erigiendo como uno de los talentos naturales a seguir en los próximos años.