Un jugador imprescindible en el Juvenil A del Villarreal. Maneja todo a sus anchas. El cerebro, el crono, la templanza de su equipo. El Villarreal debe cuidarlo porque es muy bueno y va a ser mejor
Rodrigo Alonso es espacio. Rodrigo Alonso es tiempo. Reúne todas las características de un centrocampista completo. Como un reloj de arena, lo contemporiza todo. Con solo 18 años se ha hecho líder de un equipo lleno de jóvenes promesa. En una posición complicada como la del pivote, Rodri Alonso se siente como un león en la sabana. La pieza fundamental del Juvenil A. Nunca pasa desapercibido y se anticipa a todo lo que va a ocurrir. Rodri representa al pivote clásico, pero en versión mejorada.
No suele hacer muchas gambetas con el balón en los pies, pero varios caños y ‘croquetas’ deja en los partidos. Lo comentamos en el post de Jordi Ortega. Es difícil entender al Juvenil A de Pere Martí sin uno de los dos. Fijándonos más en Rodrigo, el castellonense es un centrocampista posicional. Juega escalonado con Ortega para que el rival no pueda superar la línea de la medular por completo. Perfil izquierdo de los dos pivotes y es el que se queda en la base ayudando a los centrales y dando salida al balón. Jordi estira a los mediocentros rivales y Alonso oxigena el juego del Villarreal. Es un experto en dar esos pases que dejan al receptor en la media luna.
Quiero destacar también su capacidad para sacar ventaja de su velocidad y físico. A pesar de no ser un jugador excesivamente rápido y con un físico imponente, Rodri llega a todos los balones divididos y protege el balón con mucha seguridad. Recuerdo el partido contra el Castellón de la primera fase (0-1, gol de Miguel Ángel Ruiz) donde Marc Faja fue expulsado en el minuto 15 aproximadamente. Ortega se colocó como central y Rodrigo se quedó como único centrocampista frente a dos jugadores del Castellón. Daba la sensación de que iba a sufrir debido a que estaba en inferioridad numérica y quedaba más de una hora de partido. Nada más lejos de la realidad.
Rodri dio una masterclass de cómo gestionar los nervios y esas situaciones en las que ocurren problemas de manera repentina. Dominó a los dos centrocampistas del Castellón sin ningún tipo de agobio. Se sintió cómodo y esa fue una de las mayores pruebas que ha tenido Rodri Alonso. La pasó con nota. Con sobresaliente.
Le gusta llevar el timón del equipo (es lo más acertado) y cuando su engranaje interno empieza a funcionar, el Villarreal lo nota positivamente. Algo que me gustaría destacar también es el hecho de asumir la responsabilidad cuando las cosas no van del todo bien. Es cierto que el Juvenil ha quedado campeón de su grupo haciendo una liga impresionante, pero algún partido que otro se ha puesto cuesta arriba. Rodri ha sabido alentar a sus compañeros cuando la situación no era la más idónea y echarse el equipo a las espaldas para voltear la situación. Dice mucho de un chico de 18 años.
De este tipo de jugadores salen cada vez menos y el Villarreal debería cuidarlo bien. No quedan muchos jugadores como Rodri Alonso y con tanta proyección. ¿Qué vamos a decir de su técnica? Suenan campanas cuando el balón pasa por sus botas. Lo mima. Es un jugador muy estético y, en los tiempos que corren, se agradece. El Villarreal tiene un excelente centrocampista y creo que tendría que hacer todo lo que esté en su mano porque se quede muchos años más en el club.
Cualquier persona que se ponga un partido del Juvenil A se va a quedar impresionado con la jerarquía, liderazgo, paciencia y calidad del ‘8’ amarillo. Un jugador que cualquier equipo querría tener en su plantilla. Creo firmemente que Rodri Alonso es uno de los mejores jugadores españoles de la generación del 2003. Lo tiene todo y, a mi parecer, División de Honor se le queda algo pequeña. Un chico que no va a parecer de crecer. Ojalá el Villarreal apueste por él.