Foto: Alex Ortiz / JuvenilDH
El Real Madrid colidera el grupo 5 de la División de Honor juvenil junto al Atlético de Madrid a falta de 6 jornadas del final de temporada. Junto a un ataque de récord, especialmente en la primera vuelta de liga, la defensa del conjunto de Álvaro Arbeloa ha estado a la altura de las exigencias cediendo tan solo 11 goles, y ha sido uno de los argumentos fundamentales del Madrid. En este muro blanco, Jacobo Ramón es uno de los bastiones.
Defensa valiente de profesión
El Real Madrid, acostumbrado a dominar por completo los encuentros a través de la posesión y la presión tras pérdida, plantea una defensa adelantada y agresiva que permite robar muchos balones. A cambio, Arbeloa «deja expuesta» a su defensa, con muchos metros a su espalda, con los riesgos que eso implica si el rival logra montar el contragolpe. En esta situación, Jacobo Ramón está sobresaliendo esta temporada como un central de mucha confianza para plantear este tipo de partidos.
Su 1,95 de estatura y su valentía en los balones divididos le permiten solo ser un seguro en los balones aéreos de ambas áreas, pero también para hacer gala de una zancada poderosa que le permite recuperar muchos metros cuando el equipo rival aprovecha el espacio a su espalda. El ejemplo más claro lo vimos hace unas jornadas en el partido frente al Amistad, cuando evitó el posible gol del empate del conjunto palentino:
Otro ejemplo de esta capacidad de recuperación, menos exuberante pero seguramente más importante de cara al resultado final lo vimos en el derbi de la primera vuelta frente al Atlético de Madrid en Alcalá:
En estas jugadas también vemos otra de sus grandes virtudes, que es la fiabilidad y la seguridad con la que mete el pie en situaciones de 1 vs 1. Es un jugador valiente para arriesgar, pero que en muchas ocasiones sale vencedor de estos duelos, lo que transmite seguridad y tranquilidad a sus compañeros, y permite a su equipo recuperar el balón varios metros en posiciones más adelantadas.
En ataque, lanzador y ejecutor
Habituados a encontrar equipos replegados que cierran dificultan mucho la circulación de balón en el centro del campo, sobre Jacobo Ramón y Manu Serrano, centrales habituales del Real Madrid, recae también la responsabilidad de iniciar, organizar y orientar el ataque blanco.
Además de cuidar el balón en situaciones delicadas, sin red de seguridad, Jacobo asume muchas más responsabilidades con balón. A lo largo de la temporada le hemos visto emplear habitualmente el balón largo para saltar líneas de presión, filtrar balones hacia algún centrocampista e incluso amenazar con la conducción.
Un ejemplo reciente lo tenemos en su participaciones en la final four de la Copa del Rey, donde especialmente frente al Athletic Club dio una exhibición con el balón en los pies
Además, Jacobo Ramón ha demostrado ser una amenaza aérea en ataque para cualquier defensa rival. Su estatura le posiciona como un objetivo claro para los centradores del equipo blanco, pero no solo de centímetros se sirve el central madrileño. Apareciendo habitualmente en el segundo palo, Jacobo destaca por su capacidad de salto, su instinto para leer donde va a llegar el balón y una gran capacidad para coordinar sus movimientos dentro del área.
En octavos de Youth League dio una buena muestra de estas cualidades Jacobo logró el que era el 2-1 en ese momento atacando el segundo palo e intuyendo que el portero del Salzburg no iba a alcanzar el balón:
Jacobo ha contado con la confianza de Arbeloa desde el principio de temporada y el central ha respondido sobradamente hasta el momento. Ahora la duda es qué entrenador, en qué eslabón de la cantera madridista, le dan la oportunidad la temporada que viene.