El Real Madrid Castilla salva los muebles en el 93′ y se jugará el play-off en la última batalla

El Estadio Alfredo Di Stéfano vivió una tarde de infarto, taquicardias y puro ADN madridista. Ante 1.792 espectadores, el Real Madrid Castilla empató 3-3 frente al Arenas de Getxo en la penúltima jornada del Grupo 1 de Primera Federación. Un partido loco que tuvo de todo y que dejó al filial blanco vivo. Pese al sufrimiento, el filial blanco salva los muebles y llegará a la última jornada dependiendo de sí mismo para disputar los play-offs de ascenso a LaLiga Hypermotion.

Del monólogo blanco al jarro de agua fría

Julián López de Lerma no se guardó absolutamente nada para esta primera final unificada. Con un once de gala liderado por César Palacios, el Castilla saltó al césped dispuesto a devorar a su rival. Los primeros veinte minutos fueron un monólogo madridista. Pol Fortuny dio el primer aviso a los nueve minutos con un remate que Aragoneses desvió con el pie. Poco después, Alexis Ciria acarició la escuadra con un latigazo desde la frontal y, en la acción posterior, provocó un centro envenenado que David Jiménez no logró embocar por la intervención de la zaga visitante.

Sin embargo, cuando el 1-0 parecía inminente, el fútbol castigó al Castilla. En la primera aproximación del Arenas, Marcos Fernández cazó un balón suelto en el punto de penalti y fusiló a Fran González. El golpe descolocó a los blancos, que rozaron el abismo apenas dos minutos después cuando Vizcay no llegó por centímetros a empujar el segundo.

El nerviosismo empezó a apoderarse de la grada y del césped, incrementado por la lesión de Valdepeñas, que tuvo que dejar su sitio a Lamini Fati en el 36′. En esa misma acción, la grada reclamó con fuerza la expulsión del meta visitante por tocar el balón con las manos fuera del área; en la falta subsiguiente, el envío de Fortuny se estrelló en el palo. Con el Castilla descosido por la tensión, un error incomprensible de Manuel Ángel en la salida de balón propició el 0-2, obra de Hidalgo en el 42′. Las cabezas bajas de los once jugadores madridistas hacían presagiar lo peor.

Dos minutos de pura locura antes del descanso

Pero al Real Madrid nunca, bajo ninguna circunstancia, se le puede dar por muerto. Cuando el partido agonizaba en su primera mitad, la fe devolvió la vida al filial. En el minuto 44, un centro medido de David Jiménez fue cabeceado a la red por Rachad para recortar distancias.

Solo sesenta segundos después, con el Arenas aún asimilando el golpe, un rechace de Aragoneses cayó en las botas de Pol Fortuny. El mediapunta tiró de una calidad excelsa para sentar al guardameta y definir a placer. El VAR le puso suspense a la épica revisando una posible mano previa de Manuel Ángel, pero el tanto subió al marcador. Del abismo al 2-2 en un abrir y cerrar de ojos.

El mazazo de Bazaga y un final de infarto

La segunda mitad no pasará a la historia del fútbol. El ritmo decayó por completo y el juego se volvió denso. López de Lerma intentó agitar el árbol retirando a Rachad para meter a Jacobo, y más tarde dando entrada a Liberto y Yáñez, buscando el gol que diera un colchón de dos puntos de cara a la jornada final.

Cuando el partido parecía morir en tablas, llegó el drama. En el minuto 92, Lamini Fati cometió un penalti evitable y Óscar Bazaga, con pasado rojiblanco hasta hace unos meses, ejecutó la pena máxima engañando por completo a Fran González para poner el 2-3.

Parecía la sentencia definitiva, pero el escudo del Castilla pesa mucho. En un arreón final de puro orgullo, César Palacios cazó un balón en el área para poner el definitivo 3-3 y desatar la locura. Hubo tiempo para una más: una jugada embarullada en el área pequeña del Arenas que la grada y todo el banquillo blanco reclamaron como penalti. Mientras el himno ya atronaba por la megafonía del estadio, el VAR revisó la jugada, pero el colegiado no decretó nada punible.

Todo se decidirá ante el Guadalajara

El punto, dadas las circunstancias, mantiene al Castilla con el destino en sus manos. Los blancos siguen quintos, cerrando la zona de play-off en un espectacular cuádruple empate a 57 puntos junto a Pontevedra, Ponferradina y Barakaldo. La gloria del ascenso se decidirá la próxima semana ante el Guadalajara, equipo que llega a la cita ya descendido matemáticamente. El Castilla depende de sí mismo; noventa minutos separan a la fábrica del sueño de plata.