Después del parón navideño y la semana de Copa del Rey, vuelve el fútbol de División de Honor, el campeonato liguero. Calavera y Granada se miden en un encuentro importante para ambos. Los visitantes tratarán de hacerse con la victoria para no perder la lucha por alcanzar al Sevilla en la segunda plaza, y de que el Málaga no los sobrepase. La victoria nazarí se hacía importante después de las dos derrotas consecutivas en liga. Por su parte, el Calavera tratará de sumar de tres para alejarse de la zona de peligro.
Dominio local
El primer tiempo comenzaba con ambos equipos queriendo llevar la voz cantante del encuentro. A pesar de la localía del Calavera, tanto ellos como los nazaríes intentaron imponer su juego. De manera que esos primeros instantes ninguno logró imponerse. Sobre todo, intentarían ambos llevar un juego vertical con balones en largo y una presión bastante alta. Sin embargo, poco a poco comenzarían los locales a dominar el partido. En torno al minuto 6 comenzaría ese dominio, con un balón en largo que obligaría a salir al meta granadino, uno de los porteros con menos goles recibidos de toda la categoría.
A partir de ahí, los visitantes han tenido muy poco dominio. Aunque el Calavera tampoco ha tenido muchas oportunidades en esos primeros minutos. Pero la mayor parte del tiempo se ha jugado en terreno del Granada. Kenta, el defensa de los locales ha sido uno de los jugadores destacados, con muchos balones en largo, esta vez jugando desde el lateral izquierdo. La más clara llegaría en el minuto 12, tras una buena jugada del delantero centro local, que acababa rematando muy blando. No logró ver sin embargo a su compañero, el extremo izquierdo, que esperaba prácticamente solo para empujarla.
Como suele ocurrir en todos sus partidos, ambos extremos locales han intercambiado posiciones con el paso de los minutos. Sobre el minuto 20 de encuentro parecía que los nazaríes comenzaban a despertar, con algunas buenas salidas de su pivote. No llegarían mucho a la portería, pero parecía otra tónica. Sin embargo sería un espejismo, y en el minuto 36, después de varias intervenciones buenas, llegaría el gol local. Hasta el descanso, tendrían las más claras con muy buenas paradas del portero del Granada. Con 1-0 se llegaba al descanso.
Dos zarpazos de calidad
En el segundo tiempo intentaba el técnico visitante dar vida a su equipo desde el banquillo. Entrarían hasta dos jugadores para el inicio de la segunda parte. Comenzaría prácticamente igual que había acabado, con dominio del equipo local, que haría esforzarse en dos ocasiones al portero nazarí. En esos acercamientos destacó sobre todo Rafa, el extremo del Calavera, muy activo durante todo el partido. Sin embargo, poco a poco comenzaría el equipo de Raúl Barroso a llevar la voz cantante. Algunos acercamientos peligrosos, y en el minuto diez de la segunda parte llegaba el empate. Tras una buena parada de Marcos, el portero local, el rebote caía en pies visitantes, y remataba casi a placer.
Los jugadores del Calavera comenzaban entonces a ponerse nerviosos. Después de tener muchas ocasiones claras de gol, peligraba el resultado. Y tantos nervios, que después de un fallo en defensa, llegaría el gol que sellaba la remontada. Habían pasado 12 minutos de segunda parte, y los visitantes habían conseguido darle la vuelta al marcador. Durante algunos minutos el partido se volvió un poco loco. A partir de ese gol, se volvió difícil hablar de un dominador, ya que ambos equipos estaban jugando muy al límite. El colegiado estaba dejando jugar mucho y eso provocaría al final del encuentro momentos de tensión entre algunos jugadores. Momentos que se saldarían con varias amonestaciones.
Con el Calavera volcado para logar al menos el empate llegarían algunas más claras. Sin embargo, la falta de puntería, y el buen hacer del meta nazarí evitarían el gol local. También tendría algunas más el Granada para sellar su victoria. Un disparo de Hugo López casi en el descuento obligaba a Marcos a hacer un paradón estirándose hasta su palo izquierdo. Llegarían algunos intentos más pero guiados por la desesperación, y el partido acabaría con la victoria nazarí.