Un Rayo sin chispa: el filial racinguista en proceso de reconstrucción atraviesa una racha negativa

El Rayo Cantabria atraviesa una racha negativa en lo deportivo, se cumplirán ya dos meses desde su última victoria, lograda en la primera jornada liguera el 7 de septiembre contra el Marino de Luanco. Desde entonces, el filial racinguista acumula tres derrotas y cinco empates. En la clasificación, los cántabros suman ocho puntos y ocupan la duodécima posición, empatados con el Coruxo, decimotercer clasificado, en puesto de «play out», y con el Sámano, que marca la zona de descenso directo.

Relevo generacional y un verano convulso en los despachos

Dani González (Arenteiro), Marco Carrascal (Cartagena),  Ángel Pérez (Huesca) o Salinas promocionado al primer equipo son algunas de las 12 bajas que ha sufrido el filial este verano. De los jugadores que más minutos disputaron la temporada pasada, únicamente continúan 3: Izan, Baldrich y Álvaro Jiménez son los únicos que resisten del bloque titular del curso pasado, lo que ha obligado a futbolistas con un rol más secundario a dar un paso al frente. Jugadores como Chino o Samu Calera han pasado de ser suplentes habituales a convertirse en piezas clave del equipo, hasta el punto de llamar la atención de José Alberto, técnico del primer equipo, con el que ambos ya han debutado.

Por otra parte, el verano racinguista comenzó con la marcha de Mikel Martija, exdirector deportivo, un movimiento que condicionó toda la planificación. Su sustituto tuvo que actuar a contrarreloj en el mercado, centrando la mayoría de los esfuerzos en reforzar al primer equipo. Esta situación, inevitablemente, perjudicó al filial, que vio cómo la reestructuración se hacía con menos tiempo y recursos. A lo largo del verano se incorporaron siete futbolistas, aunque solo la pareja de centrales, Áxel Ariel y Adrián Cagigal, este último fichado antes de la salida de Martija, ha conseguido asentarse con regularidad en el once.

El Juvenil también sufre en División de Honor

El equipo juvenil del Racing también atraviesa una racha negativa en el Grupo 1 de División de Honor, con solo ocho puntos en siete jornadas, lo que les deja a un punto de los puestos de descenso. Todo el centro del campo, además del delantero titular del pasado curso, ha seguido el proceso natural hacia el Rayo Cantabria, mientras que otros cinco futbolistas abandonaron el club al finalizar su etapa formativa.

Por ello, el conjunto dirigido por Sergio Matabuena se encuentra en pleno proceso de reconstrucción, con la incorporación de cinco jugadores de primer año procedentes del cadete, sin pasar por Liga Nacional, e incluso dando minutos a futbolistas nacidos en 2010, todavía en edad cadete, como Pablo Oria.

Que no salten las alarmas 

Al final, un club profesional busca que su cantera forme jugadores capaces de llegar al primer equipo, y estos momentos en los que pasan una racha negativa, especialmente en el juvenil y en el filial, son parte natural del proceso. En los últimos años, con Gonzalo Colsa al frente de la dirección de cantera y acompañado por ex futbolistas como Julián Luque, el trabajo en las categorías inferiores del Racing está siendo un éxito.

El progreso de los canteranos se refleja en el creciente número de debutantes en el fútbol profesional, especialmente desde la llegada de José Alberto al banquillo del primer equipo. En las tres últimas temporadas, al menos un jugador formado en el club se ha asentado en la primera plantilla. Actualmente, Yeray Cabanzón, Jeremy Arévalo y el juvenil Jorge Salinas ya son parte estable del primer equipo, siendo piezas importantes para el técnico asturiano.

Además, Sergio Martínez está siguiendo el mismo camino, alternando entrenamientos y convocatorias con el primer equipo con participaciones en el filial, consolidando así la filosofía del Racing de tener una temporada de adaptación a la élite para al segundo año ya consolidarse definitivamente.