En la jornada 18 del domingo en la DH4, el Málaga CF recibía al UCD La Cañada Atlético en la Ciudad Deportiva Fundación Málaga CF. La Cañada Atlético llegaba al encuentro como onceavo clasificado tras no conocer la victoria sus últimos tres encuentros. Por su parte el Málaga, afrontaba el partido en el quinto puesto de la tabla tras una victoria sólida contra el Córdoba CF. Los dos equipos buscarían los tres puntos aunque con aspiraciones diferentes. El partido acabó con un triunfo sufrido del Málaga en casa con un resultado de 2-1.
Un inicio con sorpresa
El encuentro comenzó con un Málaga que intentó llevar la iniciativa a través de la posesión, pero se encontró con un rival muy bien plantado. La Cañada no se mostro titubeante y demostró que pudo poner entre las cuerdas a su rival, en el minuto 20, logró silenciar el feudo local gracias a un tanto de Ebrahima Drammeh Jaiteh, quien aprovechó una desatención defensiva para poner el 0-1.
Tras el gol visitante, los locales buscaron la reacción inmediata, pero el buen hacer defensivo de los almerienses evitaron el empate antes del descanso. El Málaga lo intentó, aunque sin la claridad necesaria para batir a Iván González, marchándose a vestuarios con la obligación de mejorar en la segunda parte.
Afroog desata la locura en la Ciudad Deportiva
La reanudación trajo a un Málaga mucho más incisivo. La entrada de aire fresco desde el banquillo fue clave para cambiar el ritmo del encuentro; los cambios introducidos le dieron una nueva energía al equipo malagueño, que empezó a llegar con mucha más claridad al área rival.
La insistencia tuvo premio muy pronto, ya que en el minuto 49, Jose Maria Arevalo Chaves puso las tablas en el marcador tras una gran jugada colectiva. El 1-1 cambió por completo el guion del partido, con un Málaga volcado y una Cañada que empezó a sufrir para contener las acometidas locales.
El partido entró en una fase de mucha tensión donde los colegiados tuvieron que intervenir, amonestando a varios jugadores por entradas duras en la disputa del balón. Cuando parecía que el reparto de puntos era inevitable, apareció Kian Afroog, que había saltado al campo desde el banquillo para revolucionar el ataque, y en el minuto 83 anotó el definitivo 2-1. El tanto desató la euforia en la grada y obligó a La Cañada a quemar sus naves en el tiempo de descuento, aunque el marcador ya no se movería.