El 13 de abril de 2019 el Atlético de Pinto cumplió uno de sus hitos más importantes en sus más de 50 años de historia. Ese día el Juvenil A certificó su ascenso matemático a la División de Honor. Lo hicieron con dos jornadas aún por disputarse y con victoria en su estadio por 2-1 frente al Unión Adarve.
Ese día no solo consiguieron el ascenso, el cual fue el objetivo número uno desde que comenzó la temporada. También reafirmaron su gran hacer esa temporada bajo las órdenes de Mario Otero. Durante todo el año se mantuvieron con opciones de ascender a la máxima categoría del futbol base. Al final, tras una larga y dura temporada consiguieron el ascenso en quinta posición, puesto que el Real Madrid, el Atlético de Madrid y el CD Leganés no podían ascender al ya tener equipos disputando la División de Honor, y lo hicieron con 46 puntos.
El partido contra el Unión Adarve fue durísimo. El conjunto de Pinto aguantó con empate a cero la primera mitad. Sin embargo, nada más reanudarse el segundo acto se encontraron con el primer gol del Adarve. Ese gol fue el estimulante para que Mario Otero moviera el banquillo. Los cambios revitalizaron a un equipo que comenzó a jugar mucho mejor. Fruto de ello llegaron el tanto del empate en el minuto 65 y el gol de la victoria en el minuto 80.
Aunque todo pintaba de color de rosas para el conjunto de Pinto, pocos podían imaginar la dura temporada que les esperaba en su debut en División de Honor. Pues su primer año en la máxima categoría juvenil se saldó con una decepcionante última posición en la tabla, con un total de 19 puntos en 25 partidos y un bagaje de 27 goles a favor y 48 en contra.
Sin embargo, la crisis provocada por la pandemia de la COVID-19 llevó a la decisión de que se suspendieran todos los descensos, puesto que aún quedaban varias jornadas por disputarse. Esa resolución ha permitido al Atlético de Pinto que pueda tomarse la reválida y volver a disputar esta temporada el campeonato de División de Honor.
La temporada comenzó con el equipo a los mandos de Mario Otero. Sin embargo, el joven técnico no llegó a comerse el turrón. El día que se confirmó su cese el conjunto pinteño marchaba en penúltima posición, con un bagaje de dos victorias, cinco empates y siete derrotas, y tan solo once puntos de 42 posibles, a ocho de la salvación.
Fue Jesús Núñez Herrero, ex entrenador del Madrid CFF, del Atlético de Madrid, de las inferiores del Getafe, así como del Villaverde Boetticher y del A.D. Torrejón, quien se hizo cargo del equipo. Sin embargo, el técnico tan solo ocupó su cargo durante tres meses, puesto que los resultados no acompañaron.
Núñez Herrero solo estuvo al frente del equipo en nueve jornadas, consiguiendo ocho puntos de 27 posibles. Su pobre bagaje se saldó con dos victorias, una de ellas ante un equipo muy superior como el Atlético de Madrid, dos empates y cinco derrotas. Los malos resultados y lo lejos que se veía la salvación llevaron al club a un nuevo cese y a la contratación de otro técnico.
El elegido fue Alberto Manzano, que llegaba para intentar dar un golpe de timón y lograr la salvación en las seis jornadas que quedaban. Sin embargo, bajo su mando solo disputaron un partido, que se saldó con derrota por 0-3 frente al Burgos CF en la jornada 25. El resto de la historia ya la conocemos, suspensión de la temporada y de los descensos.
Es cierto que fue una temporada pobre y mala en cuanto a resultados. Sin embargo ha valido para que el equipo haya cogido el tono a la competición, donde la lucha, la garra y la entrega son señas de identidad muy claras. El año pasado no se pudo lograr el objetivo del ascenso. Sin embargo, este año bajo las órdenes de David Samaniego la ilusión parece retomada por poder ver al Atlético de Pinto muchos años más en División de Honor.