El Submarino amarillo ha subido a lo más alto del podio en la batalla encarnizada que ha vivido con el Levante y el Valencia durante cinco meses. No cabe duda de que los triunfos de esta temporada tienen una importancia especial. Esta temporada está siendo muy complicada en todos los sentidos y el mérito ha sido mantener el nivel competitivo en medio de tantos parones por el Covid y filomena y con la entrada y salida de jugadores por diferentes circunstancias. El Villarreal ha aguantado el tipo y, aprovechando el empate entre sus máximos rivales, se ha alzado con la primera fase.
Pere Marti recalcó hace un mes la complicidad “a nivel mental” que estaban viviendo debido a la incertidumbre que reinaba cada semana. Los jugadores se abstrajeron de la situación en la medida de lo posible y asumieron los galones para hacer frente a la adversidad. El Villarreal ha sido el equipo más sólido del grupo, una solidez que plasmaron al principio de temporada. El pleno de triunfos ha resultado fundamental para llegar con margen a las últimas semanas y depender de sí mismo para clasificarse a la cancelada Copa del Rey.
El empate ante el Valencia y la derrota frente al Levante complicaron la situación y apartaron del liderato al Submarino después de dominar por completo durante toda la temporada. Es cierto que las diferencias eran mucho menores, pero se vieron alteradas por la suma de partidos aplazados del equipo de Miguel Ángel Angulo. En el Villarreal hay muchos nombres propios, especialmente dos, el de Pau Vidal y el de Álvaro Cruz. El primero ha alcanzado los 10 goles en esta fase colocándose como el tercer máximo anotador de la DH7 mientras que el segundo le ha escoltado con otros seis tantos.
Sin embargo, la fuerza del grupo ha sido el pilar sobre el que construir este primer éxito de un Villarreal que vivió “la pretemporada más dura de su historia” como desveló su entrenador. Este campeonato es un primer paso, pero ni mucho menos definitivo. Aún queda verse las caras con los contendientes del Subgrupo A, pero la solidez amarilla le invita a ser optimista. Solo el Atlético Madrileño ha aguantado el pulso, con 40 puntos, tres menos que el Villarreal. El Elche, por su parte, ha acabado con 34, aunque aún debe disputarse la última jornada.
Parece que los pupilos de Martí tendrán como máximos rivales por el título de la DH7 a los contrincantes que ha tenido en su grupo. Como dijo el técnico, “hay que darle importancia a lo más inmediato” por lo que desde el lunes están pensando en la segunda fase. Toca descansar y saborear este triunfo durante unos días, pero sin perder la concentración que tan valiosa ha sido para conquistar el título. Los equipos cabalgan hacia el Tourmalet de una temporada en la que pelearán con los vecinos de su grupo y también contra ellos mismos. Mucha tela por cortar y un Villarreal que ya tiene la primera corona.