Real Valladolid
El partido que enfrentaba al El Real Valladolid y al CP Almendralejo se mostraba, a priori, como uno de los duelos más desequilibrados de esta jornada 24 del campeonato de liga. A este choque llegaban dos rivales en posiciones muy dispares en la clasificación, con situaciones contrarias y con objetivos claramente diferenciados de cara al final de la temporada. Así lo demostraban las rachas de ambos conjuntos, que no iban a ser una excepción.
Por un lado, el Real Valladolid, asentado en la cuarta posición, que buscaba reencontrarse con la victoria en su feudo, cosa que no había sucedido en 2019, ya que en este año nuevo perdió por 1-2 ante el Atlético de Madrid y en su último precedente en casa no consiguió pasar del empate ante el Rayo Majadahonda. Sin embargo, se sustentaba gracias a las victorias fuera de Valladolid hasta la semana pasada, cuando perdió en Vallecas. A pesar de la derrota, el equipo dejó síntomas de mejoría en cuanto a juego, sobre todo en la primera parte. En el polo opuesto se encuentra el CP Almendralejo, empatado a puntos con el CD Canillas, colista. Sin ganar desde hace más de dos meses, a principios de diciembre, cuando cosechó dos victorias consecutivas, por lo que acumulaba un solo punto de los últimos 24. Su último dato positivo fue el empate que obtuvo hace dos jornadas a domicilio en Majadahonda, al cual se aferraba para agotar las opciones de soñar con sacar algo de Pucela.
El Valladolid formaba con los siguientes jugadores: Maxi, Íker, Poveda, Morante, David Gómez, Luismi, Baba, Alisson, Víctor, Alvi y Óscar.
El CP Almendralejo saltaba al terreno de juego con: Aitor, Sergio, Cristian, Rubi, Pozo, Manu, Javi, Cuadri, Gabri, Abel, y Rubén.
De entrada, el inicio del partido se vio marcado por dos anécdotas que no suelen ser habituales; una fortuita: como la lesión en el calentamiento del portero titular del Valladolid, David, que hizo entrar en escena al hasta entonces portero suplente, Maxi, y la convocatoria de únicamente 14 futbolistas por parte del Almendralejo para el partido.
En los primeros compases, el equipo extremeño pareció sorprender al Valladolid, ya que salió decidido a dar la sorpresa. Esto sucedió mediante varios acercamientos en las inmediaciones del área, donde no se generaron ocasiones concretas, pero no era lo esperado por la mayoría. El conjunto pucelano, que parecía haber salido más bien a medio gas por la relajación que transmitía, no era capaz de crear ocasiones de peligro de forma continua, aunque llevara el peso del encuentro. Más bien, la actitud de los jugadores del CP Almendralejo, que les hacía llegar y ganar todos los duelos en cualquier zona del campo, reflejaba la energía con la que estos habían salido al campo.
Con esta tónica de partido iban pasando los minutos, hasta que en el minuto 34, más por inercia que por juego, los pucelanos se adelantaban en el marcador gracias a una magnífica vaselina de Víctor por la parte izquierda, en una de sus incursiones por ese costado. Su disparo terminó cogiendo una parábola que se coló por encima del portero visitante, Aitor. A partir de este momento, y hasta el descanso, entramos en los mejores minutos de los locales durante la primera parte. En ellos, se generaron varias ocasiones para dejar prácticamente sentenciado el partido antes del medio tiempo. Aunque las malas decisiones y la falta de precisión de los jugadores de ataque del conjunto dirigido por Javi Baraja hicieron que el partido se fuera abierto a los segundos 45 minutos.
El paso por los vestuarios permitió a los jugadores del Almendralejo coger aire y refrescarse de cara a afrontar la segunda mitad. Salieron con energías renovadas y con la ilusión de poder sorprender a los locales. De hecho, la única ocasión de peligro real del partido para ellos la creó el disparo de Javi en una falta lateral, que obligó a aparecer a Maxi en una buena intervención que, de no haber sido así, hubiera supuesto el empate visitante.
Pero tras esta jugada, llegó un corner para el Real Valladolid, en el minuto 60, el cual tuvo una ejecución perfecta, y terminó con David Gómez introduciendo el balón en la red de la portería de Aitor. Esta acción sí terminó de decantar el partido, ya que supuso un mazazo tremendo para los extremeños. Empezó a aparecer la fatiga física y mental en los blanquiverdes, que ya no llegaban tan coordinados y a tiempo a la presión debido a que se veían más lejos en el marcador. Consecuencia de esto es que siete minutos más tarde, el goleador de la semana anterior en Vallecas, Óscar, hiciera el tercero en una jugada en la que los visitantes no estuvieron demasiado atentos, y los locales demasiado pillos. El entrenador del Almendralejo, Pepe Tirado, iba a realizar unas sustituciones, por lo que sus jugadores se quedaron parados esperando ver quién de ellos se iría sustituido, pero el árbitro no autorizó el cambio y sí la reanudación del juego, por lo que el balón se puso rápidamente en movimiento, sorprendiendo a los visitantes, que vieron cómo encajaban el tercero.
Esto terminó de desconcertar al Almendralejo, que se limitó a esperar que pasara el tiempo para concluir el partido. Ambos entrenadores movieron sus banquillos para dar descanso a sus futbolistas, aunque con objetivos diferentes. El Valladolid para dar minutos a todos sus jugadores y el CP Almendralejo para dar descanso a algunos de los titulares que tanta fatiga acumulaban por el desgaste del encuentro.
El partido terminó con una sucesión de ocasiones que los pucelanos no lograron materializar hasta que, en el minuto 89, su ariete Óscar puso el 4-0 definitivo en el marcador.
De esta forma, el Real Valladolid se va al parón de dos semanas como cuartos clasificados, en una posición de la que aparentemente va a ser difícil bajarles, y el CP Almendralejo a nueve puntos de la permanencia, pero dando una mejor imagen de lo que dice el resultado en este partido, con la sensación de que no se van a dejar llevar y de que darán guerra hasta el final.