El Leganés abusa de un Aravaca de vacaciones

Primera jornada de la Copa Federación de Juveniles, cuyo segundo partido del día lo disputaban Leganés y Aravaca. Esta competición pertenece a la Federación de Fútbol de Madrid y generalmente le sirve a los clubes que quieren participar en ella como medio para no desconectar hasta que llegan las vacaciones de verano, allá por junio. También supone una oportunidad para todos aquellos entrenadores y jugadores que ya quieren ir realizando diversas probaturas para perfilar su situación de cara a la siguiente temporada. Al final, la Copa Federación no tiene la importancia de la liga, pero tiene su relevancia.

Para el Leganés, que venía de perder en casa contra un equipo que se jugaba la vida, como era el Adarve, esta copa podría tener un objetivo mixto: mezcla de los dos que hemos mencionado antes. De momento tiene más del primero, ya que su filial de Liga Nacional todavía está compitiendo y le restan dos fechas para acabar su temporada regular. Con muy buenos jugadores, la generación del Grupo 12 de Nacional va a acabar tercera detrás de los colosos Real Madrid y Atlético de Madrid. Una vez que acaben de competir, veremos si no van entrando poco a poco en la dinámica de División de Honor con el primer Juvenil del club.

Para el Aravaca, visto lo visto, la Copa Federación ha sido la tabla de salvación que ha supuesto que se mantengan activos sus jugadores y la obligación de mantener tanto a futbolistas como al cuerpo técnico esa tensión que no les haga llegar al verano solo entrenando por compromiso. Es entendible, después de dejarlo todo hace siete días contra el Atlético de Madrid, que visitaba el Antonio Sanfiz siendo solo capaz de sacar un punto. Punto que le valió la permanencia a los de Óscar Martos. El estrés de la semana previa, la relajación después de haber conseguido el objetivo o la inclusión en la convocatoria de jugadores menos habituales condicionaron el partido para los arlequinados.

El Leganés formaba de inicio con sistema 1-4-2-3-1: Antón; Dani, Félix, Traoré, Álvaro; Isaac, Aymane, Yerpes, Cirre, Íker; Togola.

El Aravaca se disponía con su habitual 1-5-4-1 con: Michael; Bodes, Miguel, Orlando, Luka, Moussa; Grijota, Thiago, Peter, Hugo; Ruizma.

El partido fue un monopolio total y absoluto del conjunto pepinero. Desde el inicio del partido hasta el final todo lo que sucedió pasó por las botas de los jugadores de blanco y azul. El Aravaca, vestido de granate para la ocasión, no se acercó con peligro al área defendida por Antón durante los 90 minutos.

Comenzó el partido con la sensación de que el primer gol iba a subir al marcador antes o después y con la impresión de que al Aravaca se le iba a hacer tremendamente largo el encuentro. El Leganés tenía el balón, realizaba ataques posicionales muy fluidos y jugaba a dos toques para encontrar a sus hombres liberados en zonas de conflicto. Hasta ahí tenían planeado llevar el balón los de Roberto Rodríguez, y a partir de este momento confiar en la calidad, verticalidad y desborde de sus futbolistas, que son de los mejores dotados técnicamente de la categoría. Paradójicamente, en el minuto 7, el primer gol vino en un contraataque, después de defender un corner. Tras salir el balón despedido del área de Antón, una fulgurante transición con dos pases dejó a Yerpes solo delante de Michael en una buena posición para disparar, y este no desaprovechó la ocasión de poner el 1-0 y adelantar a su equipo.

Continuaba el asedio, pero era un asedio de forma calmada, sosegada, como sabiendo que no iban a necesitar de las prisas para encontrar situaciones de peligro por donde atacar. La figura más destacada del Leganés en la primera mitad fue Yerpes. Se asociaba con otro destacado, el lateral Dani (que fue muy profundo durante todo el partido), regateaba cuando era necesario y tomaba siempre la decisión correcta. Las apariciones peligrosas por banda derecha se sucedían, aunque, curiosamente, el segundo gol llegó en el minuto 33 por la izquierda. Una buena pared entre Íker e Isaac, que acabó con Íker en línea de fondo poniendo un pase atrás para que Aymane, que llegaba desde la segunda línea, empujara el balón a la red. Apenas dos minutos más tarde de nuevo Yerpes fijaba a su oponente, conducía con el balón controlado hasta él y con un toque de exterior hacia su lado bueno (el diestro) se iba de su par y remataba con violencia haciendo llegar el balón a las mallas de un Michael que vio como entraba el balón por su palo.

Se llegó así al descanso, con un Leganés al que le salía todo y un Aravaca que hacía lo que estaba acostumbrado, pero todo con malas decisiones y ejecuciones. Llegaban tarde a la presión, hacían una mala defensa de los centros laterales, no ganaban una segunda jugaba y disputaban cada balón con escasa intensidad.

La segunda parte continuó igual. La única duda que tenían los allí presentes era saber cómo acabaría el resultado. Al Leganés le valió con lo justo, con no pisar el acelerador. El 4-0 llegó en el minuto 50. Esta vez, el lateral izquierdo, Álvaro jugó raso en diagonal hacia Aymane, que de primeras habilitó a la carrera en velocidad de Cirre. Una vez con el dominio del balón encaró portería y definió con la pierna derecha cruzando el balón al palo largo, haciendo inútil la estirada de Michael. El 5-0 nacería de una combinación por banda derecha entre Dani, que pareció un atacante más durante los 90 minutos y Gallego, que acaba de entrar, para que este último con un tiro desde dentro del área sumara un gol más para su equipo. El 6-0 sería obra de Simón, que se vio demasiado libre de marca en la frontal del área y desde la semiluna soltó un latigazo al palo largo cuya parábola hizo que el balón entrara por la mismísima escuadra de la portería. Este fue el gol más estético de todos los que anotó el Leganés. Para cerrar el encuentro, Togola, que había completado un gran partido pero no había anotado ningún gol, veía recompensado su esfuerzo al remachar a la red con la cabeza un centro medido desde la izquierda, tras una buena incorporación del lateral pepinero.

Finzalizaría así el encuentro, donde todos tenían ganas de que el árbitro pitara el final de la contienda y así poder acabar un partido que supuso un paseo para el Leganés y un castigo para el Aravaca.