El entrenador, el gran damnificado en época de vacas flacas en todos los clubes. Tarea difícil siempre para quien llega después. Un vestuario nuevo, sin la confianza de los jugadores, en ocasiones desestructurado y con una nueva planificación por delante. En ellos se centra hoy el foco. En los entrenadores que llegan en mitad de temporada a rescatar ese barco a la deriva o ese barco que está a punto de llegar a puerto, pero que se ha quedado sin su capitán.
En la DH5 varios clubes han sido los que en el transcurso de la temporada han decidido cambiar de entrenador. Germán Rojas (Badajoz), Sergio Hernández (Santa Marta), Pablo Bueno (Móstoles), Jesús Núñez (Atlético de Pinto) e Iván Amaya (Rayo Vallecano) son los protagonistas de este foco. Veremos su progresión desde que llegaron al club y qué rumbo han tomado desde que cogieron las riendas.
GERMÁN ROJAS
El míster de Lepe tuvo que hacerse con el mando de la plantilla del juvenil del Badajoz antes de lo esperado. Miguel Ángel Espejo, quien era el entrenador al inicio de la temporada, perdió su puesto tras decisión conjunta entre entrenador y dirección deportiva. Entonces, el segundo entrenador, Germán Rojas, cogió el testigo y se hizo con el control del conjunto pacense.
El mal inicio del Badajoz continuó en las manos de Germán. Difícil redirigir el rumbo de una plantilla que comenzó la temporada con un punto de doce posibles. A medida que pasaban las jornadas el conjunto veía como se afianzaba en la última plaza de la clasificación sin ver la luz al final del túnel. Difícil papeleta para Germán Rojas intentar salvar al equipo pacense a finales de año. Sin embargo, las sensaciones del equipo dentro del campo eran muy distintas a las que reflejaban la clasificación. “Las sensaciones son buenas. El equipo ha ido de menos a más y cada día compite mejor” declaraba Germán Rojas en el mes de diciembre.
Entonces llegó el 2020. Los números daban por desahuciado al Badajoz y resurgió tras el parón invernal. Once puntos de dieciocho posibles han hecho que el conjunto extremeño vuelva a estar metido de lleno en la pelea por la permanencia. Germán Rojas ha sabido transmitir calma a la plantilla en los peores momentos. Con ocho finales por delante el Badajoz ha encontrado la luz al final del túnel y quiere agarrarse a ella.
SERGIO HERNÁNDEZ
Segundas partes nunca fueron buenas se suele decir. Sergio Hernández tornó a Salamanca para sustituir a David García tras el mal inicio del conjunto salmantino. Sergio ya estuvo en el Santa Marta las dos pasadas temporadas en División de Honor. Buenos recuerdos se guardaban en el Alfonso San Casto de quien ya fue héroe por tierras castellanas.
El inicio de su nueva andadura por la División de Honor comenzó de la mejor manera posible. Con dos victorias y un empate en los tres primeros encuentros, el equipo consiguió coger aire y salir de la zona candente. A partir de ahí el rumbo del equipo entró una dinámica más irregular y no ha conseguido encadenar dos victorias seguidas hasta la fecha.
Sergio Hernández tiene al conjunto salmantino ahora mismo empatado con los puestos de descenso tras cuatro derrotas en los últimos cinco partidos. Por delante ocho partidos donde tendrá que dar el do de pecho para conseguir el objetivo que se marcó el cuerpo técnico cuando llegó al banquillo. Alcanzar la permanencia.
PABLO BUENO
Caso diferente al resto de sustitutos. Pablo Bueno llegó a Móstoles de la mano del anterior entrenador, Juanma Aránguez. Tuvo que dejar el juvenil mostoleño por incompatibilidad de horarios y fue él mismo quien designó a su sustituto. Pablo Bueno previo paso por Móstoles, estuvo en Tercera entrenando al Santa Ana. Por tanto, llegaba un entrenador con experiencia ya en categorías senior.
El Móstoles se encontraba en un momento difícil tras la salida de Juanma Aránguez. Con ocho puntos de 30 posibles el equipo del sur de Madrid encaraba una ardua situación desde la zona baja de la clasificación. El primer encuentro que disputó Pablo Bueno a los mandos de la plantilla fue nada menos que contra el Atlético de Madrid, el cual acabó con derrota. Pero el equipo mostró que no iba a tirar la toalla en ningún momento. De hecho, a partir de ese momento encadenó cinco partidos consecutivos sin perder (3 victorias y 2 empates).
Ese gran momento de forma sirvió al equipo mostoleño para salir de los puestos de descenso en los que llevaba sumido, prácticamente, toda la temporada. Sin embargo, esa efervescencia se cortó. Cinco derrotas seguidas devolvieron al Móstoles al descenso. Aún así, Pablo Bueno dio aire fresco desde su llegada al equipo. Las dos últimas victorias ante rivales directos, Extremadura y Santa Marta, han devuelto la ilusión al cuadro mostolero que no dejará de creer hasta el último segundo de temporada.
JESÚS NÚÑEZ
El técnico madrileño llegó a Pinto en una situación convulsa. Tras la destitución de Mario Otero con desavenencias con la directiva y el apoyo de los jugadores, Jesús Núñez cogió las riendas del conjunto pinteño en los últimos puestos de la clasificación. El técnico con experiencia en las primeras categorías del fútbol femenino en Atlético de Madrid y Madrid CFF, se adentraba en un proyecto bonito a la par que complejo.
El Pinto se encontraba en un difícil contexto y Jesús Núñez llegó para intentar virar el equipo hacia el objetivo de la permanencia. Situación similar al Badajoz, las apuestas daban por descendido al Pinto a final de año. Pero el trabajo y esfuerzo de la plantilla dieron sus frutos al inicio de año. Siete puntos de dieciocho posibles desde que comenzara el 2020 han dado de nuevo esperanzas al equipo pinteño que se ha acercado sin ningún tipo de miedo a la salvación. Además, una de las victorias de la temporada fue contra el Atlético de Madrid en un encuentro épico que, como se consiguiera finalmente la permanencia, no se olvidará jamás.
Por delante, Jesús Núñez y sus muchachos tienen ocho finales y muchas de ellas de manera directa contra rivales por la permanencia. Como ya ha repetido el técnico madrileño en repetidas ocasiones, el Pinto será valiente de aquí a final de temporada y no se rendirá en ningún momento.
IVÁN AMAYA
El último entrenador en llegar a la DH5 ha sido Iván Amaya. Todo llega tras la salida de Mista la semana pasada con destino Ottawa. El Rayo Vallecano en una buena situación cuenta, a ocho jornadas del final, con Iván Amaya como entrenador. El de San Cristóbal de los Ángeles se encontraba dirigiendo al juvenil C de la franja cuando recibió la llamada del juvenil A.
La primera y gran prueba para el nuevo técnico rayista fue contra el Getafe, duelo directo por la cuarta plaza. Un empate en su primer examen dejaron buenas sensaciones en el equipo. «Las sensaciones son buenas. El equipo ha aceptado los conceptos en estos cinco días a las mil maravillas y hemos sido un equipo muy intenso y muy agresivo». Sin ningún tipo de presión en el horizonte, ya que el equipo se haya en una cómoda posición, el Rayo Vallecano e Iván Amaya tendrán ocho jornadas para conocerse y sacar cada uno lo mejor de sí.