En los dieciseisavos de final de la Copa del Rey, el Betis CD y el Mensajero se veían las caras en un duelo marcado por las dinámicas recientes de ambos conjuntos. El equipo verdiblanco llegaba a la cita tras dos derrotas consecutivas en la GH4, ante Granada y Calavera, resultados que le habían hecho perder el liderato liguero y que añadían presión a un cruce copero siempre exigente. Por su parte, el Mensajero, situado en la cuarta posición de la GH6, afrontaba el encuentro tras empatar en su último compromiso ante el CD Sobradillo, con la ilusión de prolongar su buen momento y dar la sorpresa en una eliminatoria a partido único. El Betis se pega un festín tras conseguir una victoria cómoda por 8-0.
Dominio aplastante del Betis
El Betis CD dejó prácticamente sentenciada la contienda ante el Mensajero en una primera mitad de dominio creciente y eficacia ofensiva. El arranque no fue el ideal para los verdiblancos, que durante los primeros cinco minutos se mostraron imprecisos en el juego. No obstante, el equipo supo ajustar líneas, ganar metros y hacerse con el mando del partido con el paso de los minutos.
Una vez tomó el control, el Betis comenzó a pisar área con frecuencia y a generar peligro constante. Tras varios avisos, el premio llegó en el minuto 21 a través de una jugada ensayada de gran factura. El número 16, Migue, habilitó a Enzo Jesús, y el dorsal 10 resolvió con un disparo raso al segundo palo, imposible para la zaga del Mensajero. El golpe dejó tocado al conjunto visitante y el Betis no levantó el pie del acelerador.
Solo tres minutos después, en el 24, llegó el segundo gol. Fran Batán (27), convertido en un auténtico quebradero de cabeza por banda, filtró un pase al espacio medido al milímetro para que Nikita (28) definiera con frialdad dentro del área, ampliando la ventaja verdiblanca. El vendaval ofensivo continuó y en el minuto 27 el Betis firmó el tercer tanto. De nuevo Fran Batán fue protagonista, esta vez con un pase atrás que Migue aprovechó para culminar la acción y enviar el balón a la red.
El marcador al descanso pudo ser aún más amplio, pero el guardameta del Mensajero, Van der Hoeven, sostuvo a los suyos con intervenciones de mérito, evitando una goleada mayor en una primera parte claramente teñida de verdiblanco.
El Betis no soltó el acelerador
El segundo tiempo mantuvo el mismo guion que había marcado la primera mitad, con un Betis CD que no levantó el pie del acelerador y siguió imponiendo su ritmo ante un Mensajero cada vez más exigido. La reanudación no trajo reacción visitante y el conjunto verdiblanco volvió a golpear pronto. En el minuto 51, el número 2, Mario, amplió la renta tras culminar una acción dentro del área con un disparo raso y ajustado, imposible para el guardameta.
El dominio bético siguió traduciéndose en ocasiones y goles. En el minuto 64, Nikita firmó su segundo tanto del partido después de una jugada individual de gran nivel, en la que se revolvió con acierto dentro del área para sacar un disparo seco, imposible de detener. Apenas dos minutos más tarde, en el 66, la sangría continuó tras un penalti claro cometido por el portero del Mensajero sobre Fran Batán (27). Desde los once metros, Mario transformó la pena máxima con un potente golpeo a la izquierda del portero.
Con el encuentro completamente decantado, el Betis no aflojó. En el minuto 71, Fran Batán encontró el premio a su gran actuación y anotó el séptimo gol tras recoger un balón suelto en el punto de penalti, definiendo con comodidad. El tramo final del partido sirvió para ampliar aún más la diferencia. En el minuto 84, Rafael Oya (22) aprovechó un pase al hueco que lo dejó solo ante el guardameta y definió con clase y por abajo para firmar el octavo.
Ya en los compases finales, el Betis se pega un festín y cerró la goleada con el noveno y último tanto, de nuevo obra de Rafa Oya, que completó su doblete tras una contra vertiginosa iniciada después de un córner del Mensajero.