El Betis hace los deberes con matrícula de honor

El Betis hace los deberes con matrícula de honor. El Real Betis firmó una contundente victoria ante el Málaga en la jornada 19 DH4, en un encuentro marcado por el dominio verdiblanco desde los primeros compases y una segunda mitad sentenciada desde el banquillo.

Deberes hechos con tiempo

El primer tiempo comenzó con un claro dominio del Betis, que se adueñó del balón y del ritmo del partido desde el pitido inicial. Esa superioridad tuvo premio pronto, ya que en el primer cuarto de hora el conjunto verdiblanco se adelantó en el marcador con un gol del número 8, Rica, culminando una buena acción ofensiva.

Tras el gol, el Betis se sintió cómodo sobre el terreno de juego, mostrando una presión alta y muy activa tras pérdida que dificultó la salida de balón del Málaga. Fruto de esa intensidad llegó el segundo tanto: un pase filtrado espectacular del número 16, Migue, dejó solo al número 7, González, que definió con una sutil picadita ante el portero para poner el 2-0, resultado con el que ambos equipos se marcharon al descanso.

Los cambios lo revolucionaron todo

La segunda parte arrancó nuevamente con dominio bético, aunque con el paso de los minutos el Málaga fue ganando presencia y encontrando algunos espacios en ataque. Sin embargo, los cambios introducidos por el entrenador del Betis resultaron decisivos para romper definitivamente el encuentro.

En el minuto 68, Rafa Oya, que había ingresado desde el banquillo, anotó el tercer gol tras recibir un pase de la muerte que solo tuvo que empujar al fondo de la red. El tanto supuso un golpe anímico muy duro para el conjunto malaguista.

Apenas tres minutos después, el propio Rafa Oya volvió a ver portería, esta vez tras un nuevo pase de la muerte servido por el número 18, Tribu, firmando el 4-0 definitivo y dejando el partido completamente sentenciado.

Con este triunfo, el Betis hace los deberes con matrícula de honor y reafirma su buen momento en la División de Honor, mostrando solidez, profundidad de banquillo y una clara identidad de juego ante un Málaga que no pudo frenar el vendaval verdiblanco.