Real Betis y Barcelona se enfrentaban este domingo 15 de marzo en la final de la Copa del Rey en el Anxo Carro de Lugo. El Betis llegaba a esta final tras superar, en un partido loco, al Celta en semifinales con remontada incluida, el Barcelona, por su parte, logró ganar al Deportivo en un partido que se tuvo que decidir en la prórroga.
Primera mitad de goles béticos
Desde el inicio del partido se vieron claras las ideas de los de Javier Barrero, con un punto más de intensidad que el Barcelona y con las ideas más claras de querer llevarse esta Copa del Rey y arrebatarle a los catalanes la oportunidad de repetir el título del año pasado.
En los primeros 10 minutos de juego el Betis tuvo 4 ocasiones de poder materializar el primero, sobre todo la que tuvo en botas de Mora, donde tras una gran jugada combinativa de los verdiblancos, el balón acababa cerca de línea de fondo para que Masqué pusiera un centro raso atrás y Mora, solo en el punto de penalti rematara a placer, pero Iker Rodriguez, muy exigido en estos primeros minutos, sacó una mano explendida para mantener el empate y con vida a los suyos.
Los de Pol Planas en ningún momento se sintieron cómodos sobre el césped del Anxo Carro y nunca estuvieron en disposición de poder llevar a cabo su propuesta de juego, viéndose superados en todo momento por los jugadores del Betis y pudiendo realizar tan solo pequeñas jugadas en ataque que Manu González atraparía sin problemas.
En esta tesitura llegabamos al minuto 16 de encuentro, cuando se produciría el primer gol del Betis. Una buena jugada de toque desde atrás terminaría con el balón en el costado izquierdo en botas de Corralejo que con un centro medido al segundo palo haría que Rubén de Sá solo tuviera que empujar el balón para adelantar a los suyos en la final de Copa del Rey.
6 minutos más tarde llegaría el segundo, la jugada comenzaría con una buena presión tras pérdida del Betis, que no dejaba salir desde atrás al Barça. El balón le llegaría a Masqué en el área grande para sacar un centro que Iker Rodriguez conseguiría despejar, pero dejaba el balón muerto en el área y De Roa en primera ocasión no conseguiría conectar bien el disparo, pero tras otro centro de nuevo de Masqué, De Roa, esta vez de cabeza pondría el segundo para los suyos y dejaría encarrilada la final.
Tras estos dos goles el partido tendría unos minutos de tranquilidad y de asedio verdiblanco donde el Barcelona intentaría sin acierto acortar distancias y volver a meterse en el partido. En este tramo llegaría una de las más claras para los cules en botas de Alex González que remataría por encima del larguero tras un centro al segundo palo de Kluivert.
La calma en el marcador duraría poco tiempo y es que en el minuto 37 Morante marcaría un auténtico golazo. Recibiría el balón en el pico del área izquierdo y con una bicicleta se marcharía de su par para en el mano a mano ante Iker Rodriguez definir con pierna izquierda y acercar aún más a los suyos al título.
Cuando el encuentro estaba ya cerca de llegar al descanso el partido se le complicaría aún más al Barcelona debido a la expulsión de su central Baba Kourouma por golpear en la cara a Rubén de Sá.
Control y sentencia verdiblanca en la segunda mitad
La segunda parte comenzaría con la intención del Betis de tener el balón y dormir así el partido hasta el final aprovechando la clara ventaja en el marcador y con un hombre más. Mientras que el Barça quería tirar de épica para ponerle algo de emoción a esta final.
En el minuto 56 llegaría la esperanza culé con el gol de Nuhu Fofana tras un centro raso desde banda izquierda de Pol Bernabéu que Manu González no esta acertado para atraparla y Fofana está atento para poner el primero para los suyos a puerta vacía y darles algo de esperanza.
Los blaugranas seguían intentando ponerse aún más cerca en el marcador y en el minuto 60 con un disparo de Hamza Abdelkarim tendrían la oportunidad, pero Manu González con una extraordinaria parada mantendría con vida a los suyos.
En el minuto 63 llegaría aún más la sentencia para los béticos. En una contra bien dirigida por Corralejo filtraría un balón hacia banda derecha donde llegaría Morante para poner un centro raso a Rubén de Sá que en el mano a mano no perdona y firmaría su doblete particular en la final y su cuarto gol en el torneo.
Con poco menos de media hora aún por jugar los blaugranas no dejarían de intentarlo, pero el bloque bético se mantendría en su idea de juego y llegaría al final del encuentro sin sufrir peligro alguno y se conseguiría llevar una Copa del Rey perfecta para ellos acabando como el equipo más goleador del torneo y sumaría su quinta copa a su palmarés.