Foto: Real Zaragoza
En el mundo del fútbol existen casos de jugadores precoces. Más aún en equipos de categorías inferiores, donde resulta fácil aflorar el talento y arriesgarse un poco más. Si hablamos ya de estos tiempos, donde la pandemia del COVID-19 ha trastocado el panorama económico de muchos equipos, con más razón aún. Pero, aún así, sorprende ver casos de talentos emergentes que, a su corta edad, suben escalones a una velocidad de vértigo. En este caso, ¿se imaginan a un cadete en la máxima categoría del fútbol juvenil español? ¿Cómo titular?. Es el ejemplo de Álvaro Cortés, que no sólo ha debutado en División de Honor con el Real Zaragoza, sino que además lo ha hecho como titular.
Porque este jugador de 15 años (sí, como lo oyen) ya subió un peldaño más cuando recientemente pudo debutar con el Juvenil A (en su momento, con Raúl Martínez como técnico) en el empate a 0 entre el conjunto zaragozano y el C.D. Ebro, correspondiente a la jornada 6 del Subgrupo 3B. Un debut algo efímero, pues sólo fueron seis minutos tras sustituir a Mikel Serrano. Un día que, define él “que sentí con gran ilusión” en un encuentro donde no pudieron faltar los nervios del debut, aunque “todo el equipo me apoyaba”.
Aún así, este pasado fin de semana pudo reivindicarse y disfrutar de más tiempo de juego sobre el tapete. 90 minutos en la victoria contra el CE Sabadell en un encuentro difícil de olvidar para este joven zaguero. ¿Sus virtudes? “Me considero un jugador serio, constante, solvente, potente físicamente y con buen juego aéreo”. Condiciones excelentes para un defensa que aún recuerda cómo empezó a dar sus primeros pasos futbolísticos en el Stadium Casablanca. “No tenía ni 5 años, solo podía entrenar y no jugaba partidos porque aún no tenía la edad mínima”, rememora el joven zaguero.
Aún con el ritmo vertiginoso que puede tener el fútbol en canteras de élite, Álvaro no pierde su enfoque cuando se le pregunta por sus aficiones: “Jugar al fútbol, sobre todo”. Sin duda, una pasión que por exigente que sea la competición y el desafío, no pierde la perspectiva. La familia, el ciclismo o jugar a la PlayStation son otras aficiones para un jugador que apunta muy alto en los próximos meses.
Y, como no puede ser otra manera, el futuro está más que claro: “Mi sueño sería llegar a ser futbolista profesional. Sé que es difícil, pero mi trabajo y mi objetivo es conseguirlo”. Sin duda, está en una de las canteras más prolíficas del fútbol español. Ya lo vimos con otro Cortés (Pablo, mediapunta juvenil de primer año que también apunta lejos) que la apuesta es clara por la proyección, sin mirar el carné de identidad. Apunten su nombre: Álvaro Cortés.
Foto: Real Zaragoza