Con motivo de este aniversario histórico de ascenso del CD Móstoles URJC a División de Honor, también hemos querido hablar con Mario Rojo, uno de los jugadores con más carisma de la categoría. Pese a sufrir una lesión que el ha tenido alejado de los terrenos de juego prácticamente toda la temporada, Mario nos confiesa que en ese tiempo a aprendido y reflexionado sobre el fútbol, el equipo y la categoría.
Con unas ganas de jugar tremendas y confinado ante la situación que sufrimos con el COVID-19, se mantiene activo trabajando en casa con su readaptador, esperando el momento de volver a la competición, si es posible como a él le gustaría, jugando esos cinco partidos que restan de la temporada de la DH5 madrileña.
Mientras esperamos que todo se solucione, desde juvenildivisiondehonor.com os ofrecemos esta entrevista con Mario Rojo, un cadete que jugaba con los juveniles de primera regional en un humilde de Arroyomolinos, y al que una buena decisión fruto de la amistad le llevo sin dudar al CD Móstoles URJC.
¿Cómo es Mario Rojo?
Soy un chico que le gusta mucho el fútbol, me machaco físicamente y cada día intento mejorar en lo deportivo. Deportivamente soy muy competitivo. Me gusta ejercer como líder y el juego en equipo. En los últimos años me he vuelto mucho más ofensivo en los partidos. Yo era media punta y me han convertido en extremo.

¿Cómo te ha sentado el cambio de posición?
Me gusta más ser media puna, me siento más libre a la hora de trabajar en el campo. Me plantean cambiar de posición el primer año que estuve con Juanma Aranguez en Juvenil Autonómica y creo que fue muy positivo, tanto para mí como para el grupo, así que tengo la responsabilidad de estar ahí.
¿Cómo te plantea Juanma ese cambio?
Yo entrenaba en el juvenil “C” del Móstoles URJC. Un día llego al entrenamiento y me dicen: “hoy entrenas con el juvenil “A”. Fui allí, y Juanma me dijo: “Tu posición va a ser esta, nosotros jugamos más verticales, no tenemos tanto el balón y lo que buscamos son a los extremos bien amplios para ser verticales y encajar”. A partir de ahí fuimos perfeccionando la forma de juego, y llegamos a lo que Juanma quería. Y desde ese día ya han pasado tres años.
¿Cómo y cuando llegas al CD Móstoles URJC?
Yo jugaba en Aroyomolinos en un equipo humilde de primera Regional. Era cadete de segundo año y jugaba con los juveniles. Al pasar al primer año de juvenil, empecé a recibir llamadas de equipos con proyectos para ascender, como el Humanes, que tenía el objetivo de ascender de preferente a autonómica. A los pocos días, estaba comentándolo con un amigo, y me propuso ir juntos a hacer las pruebas al Móstoles.
Allí conocí a los que serían mis entrenadores del juvenil, Pablo Álvarez, Alberto Lozano y Fran Martínez. Al principio me pusieron a jugar de central. Éramos muchos chavales haciendo las pruebas, y yo lo hice bien, aunque quejándome porque no sabía jugar en esa posición, y uno de ellos me pregunto: “¿tú de que juegas?, y contesté: “de media punta” – “a ver, ponte”. Cuando termino el partido me dijeron que querían que empezara al día siguiente en el juvenil “C” del club, y así empezó todo.

¿Cómo te encuentras actualmente de la lesión?
Me noto bastante bien. Al 100% no puedo estar porque me faltan los minutos del campo con el equipo, que se notan muchísimo, pero la rodilla la noto muy fuerte. Llevo bastante tiempo trabajando con el rehabilitador, fortaleciendo la rodilla, haciendo ejercicios específicos. De hecho que la tengo más fuerte que antes. Ya he tocado balón, aunque las sensaciones fueron raras al principio por el tiempo que llevaba. Además es mi primera lesión importante y se me hizo muy raro. Pero ha ido muy bien, la rodilla me respondía bien y apenas he notado molestias.
Lo he pasado muy mal por no poder jugar. Pero una vez te lesionas, te cambia la mentalidad, piensas de manera diferente, sólo en recuperarte. Se para el mundo y al principio no te lo crees, pero no puedes hacer otra cosa, así que hay que llevarlo bien.
¿Cómo estás trabajando durante el confinamiento?
Vivo en una casa con parcela, pero no con mucho espacio. Trabajo con mi readaptador Javi Ledesma a través de videollamada. Hago tareas con pesas, gomas, balón, e intentando mantenerme lo mejor posible, y tocando balón todo lo que me permite la situación. Empecé en su gimnasio haciendo prácticamente de todo, incluso con balón. Ahora con el confinamiento así voy trabajando.
Se cumple un año del ascenso, justo de ese partido frente al Alcobendas en Valdelasfuentes, ¿Cómo lo has vivido con la plantilla?
Son experiencias que vives con los compañeros que no se pueden olvidar nunca, es algo que no se consigue todos los años. Nos mandamos los mensajes, los vídeos, cosas muy graciosas de los vestuarios y anécdotas de la celebración. Lo normal supongo de un equipo para recordar ese momento. Se ríe.
¿Cómo se plantea un partido de 20 minutos que tiene ese significado?
Con las sensaciones que fuimos a jugar todo lo anterior. Te acuerdas de las cosas que nos hacen, lo que sufrimos con los árbitros. Nos enfrentamos a un equipo que los primeros minutos de ese partido no los quería jugar por las condiciones del tiempo. Eso a nosotros nos dio muchísimo, y cuando llegaron esos 20 minutos, no queríamos otra cosa que ir a por todas. Sabíamos lo que teníamos que hacer, no elaboramos un gran planteamiento del partido porque no había tiempo material. Básicamente lo que nos dijo el míster fue que nos teníamos que llevar el partido, no había más opción, y es lo que hicimos. Y eso que en 20 minutos nos metieron atrás ese partido. Estuvimos calentando por segunda vez en el pasillo. No dejaba de llover, el campo estaba en pésimas condiciones, con charcos y bolsas de aire, pero aun así lo conseguimos.
¿Qué os transmitió Juanma antes de ese partido? ¿Y en los partidos decisivos?
Imagínate que se le tiene que pasar por la cabeza al míster para plantear un partido de 20 minutos donde nos estamos jugando la, vida por así decirlo. En ese momento lo que nos dijo es que teníamos que hacer todo lo que habíamos hecho hasta ahora para conseguir todo lo que habíamos conseguido y llegar hasta donde habíamos llegado.
Todo valía y se hacía para ese partido. Nosotros estábamos preparados para esos 23 minutos. En ese momento el míster solo nos dijo que fuéramos como somos para sacar el máximo beneficio del resultado que llevábamos. No defendimos el resultado. Juanma nos dijo: “menos defender y más atacar”. Tenemos que atacar, intentar meter más goles.
Estoy seguro de que si ese partido nos metemos atrás a defender nos dan por todos los lados porque ellos iban como aviones. Estaban muy motivados. No se jugaban nada, ni ganaban ni perdían nada, pero salieron muy enchufados. No habíamos visto un equipo así. Y eso que nosotros salimos hiper motivados por la situación, pero no olíamos un balón. Salimos a presionar arriba con mucha fuerza.
Juanma Aranguez decía que desde agosto tenían el objetivo del ascenso, ¿Teníais claro que podías conseguir el ascenso?
Recuerdo que el comienzo de nacional fue bastante duro. De hecho en el primer partido de liga nos roban, en el sentido de que no nos marcan hasta el minuto 96 y de penalti. Cuando vamos a ascender de Autonómica a Nacional Juanma me dice: “mi objetivo es ascender de autonómica a nacional y de nacional a división de honor, y lo vamos a hacer”. Y aún quedaban 4 jornadas de autonómica. Cuando un entrenador te dice eso, vas a muerte con él, y yo creo que Juanma consiguió con cada uno de los jugadores de la plantilla del nacional que fuéramos una roca, como el quería.
¿Cuál es el secreto de este equipo juvenil? Para competir al máximo nivel
El secreto no lo sé, pero una de las cosas que si han podido influir en el equipo es que durante la pretemporada y la primera vuelta había un “once titular”, siempre los mismos jugadores y no había tanta competencia en el equipo. Eso hacía que los que no éramos titulares o estábamos en el banquillo nos relajáramos y no apretábamos. Pero en cuanto empezamos a apretar los suplentes, el equipo empezó a compactarse y empezamos a competir entre nosotros. No te podías relajar ni un segundo porque en ese equipo cualquiera jugaba, y el que estuviese mejor iba a jugar, y eso fue una de las claves de que fuese tan competitivo en el campo.
Cuando juegas con un equipo como éramos nosotros, con la mentalidad de que no tiene nada que perder, es muy difícil enfrentar a un equipo así. Al inicio de temporada recuerdo que Juanma nos dijo que no teníamos nada que perder y mucho que ganar. El equipo estaba hecho para ascender, y eso lo sabía todo el mundo dentro del equipo. Es el mejor recuerdo de ese año, íbamos todos a una, como una roca.
¿Cuál es el punto de inflexión del equipo?
El partido contra el Fuenlabrada sin duda. Ese fue la clave. Llevábamos 10 puntos en los últimos partidos, y si ganábamos al Fuenlabrada , nos quedaban 5 o 6 partidos con mucha posibilidad de hacer daño.
Cuando vas allí, te das cuenta de que no es un rival fácil, tienes que ganarle. Cuando ves que vas ganando, te ves con posibilidades, y te puedes meter en una posición para aspirar a lograr el objetivo marcado. Imagínate, cunado finalizo el partido recuerdo que hicimos un corro y Juanma nos dijo: “Ahora sí chavales, tenemos que luchar al máximo para ascender a División de Honor, vamos en el camino correcto”. A partir de ahí pasaron todas las cosas que tenían que pasar.
¿Qué te ha parecido la División de Honor esta temporada? ¿Qué diferencias ves con la nacional?
Es una categoría bastante complicada. No te da respiro y no te puedes relajar ni un segundo. Cuando estás muy bien, todo va bien, pero cuando estas mal, estas muy mal. Los picos de ganar a perder se notan muchísimo más que en otras categorías. Pierdes 4 partidos seguidos y al quinto puedes volver a ganar otros 4. Es muy complicada.
En nacional hay más estabilidad. Dependiendo del equipo que tengas puedes ir sumando y tener regularidad, pero no es tan acusado como la División de Honor, donde puedes ganar mucho o perder mucho de repente, se nota ese ritmo.

¿Cuál era vuestro objetivo al inicio de temporada con Juanma y el CT?
En principio lo normal, disfrutar de la categoría y jugar con estos equipos. Pero lo que nos pedían era ganar, teníamos ambición por ello. El CT nos dijo que nuestro objetivo tenía que ser estar entre los 8 primeros, ese resultado sería perfecto. Pero la categoría es muy difícil, ves lo que va pasando, las sensaciones de cada jugador, y a lo mejor uno está hoy perfecto jugando todo y haciendo gol, y al día siguiente no la mete o no da un pase bien. Se hace difícil, porque ahí hay mucha competición dentro del vestuario, todo el mundo quiere jugar y todos los jugadores son buenos.
¿Qué supuso la marcha de Juanma y el CT del equipo?
Nos enteramos de que Juanma se va cuando termina el partido del Leganés, el mismo que me lesione. Estando recién lesionado, que justo te diga el míster que no puede continuar pues,… .El quería dejarnos fuera del descenso, pero no había sido posible, y por las circunstancias se tenía que ir, y a partir de esa semana venia otra persona.
A mi personalmente me afecto muchísimo, porque era el míster que me había subido del juvenil “C”, y tenía una muy buena relación con él desde entonces. Además me pillo con la rodilla en caliente y fue un momento duro.
Para el equipo la primera semana fue complicada, por muchas circunstancias que, como a mí, se juntaron en el mismo momento. Un míster nueva, en las circunstancias en que se encontraba el equipo, en descenso, y no terminábamos de encajar todo. Pero después de eso, los chavales poco a poco se fueron adaptando al juego de Pablo Bueno, que no era muy diferente al de Juanma.
¿Cómo has visto al equipo en estos meses? ¿Qué cosas crees que han fallado para estar más tranquilos?
Cuando llego Pablo tuvimos buenos resultados, pero esta categoría es tan difícil y con tantos altibajos. Desde fuera se ve todo diferente. Ves las cosas en que podríamos mejorar, que nos dicen que hacemos cunado estamos en el partido, y que es verdad que las hacemos y son muchas sensaciones a la vez.
Cuando jugaba, me decían que me equivocaba exigiendo demasiado a los compañeros. Sobre todo quizá en las formas durante el partido. Cuando lo ves desde la grada te das cuenta,… es complicado. Hay que pensar rápido para tomar la mejor decisión y hay muchas cosas que fallan. La lesión me ha ayudado a darme cuenta de cosas como esa.
¿Esperabais este nivel para la División de Honor?
Yo sabía que había mucho nivel en la categoría, otro ritmo y otra competición. Pero hasta que no estas dentro del campo y jugando no te das cuenta. En el momento en que estás ahí, en plena competición, más o menos te nivelas. Pero cambia bastante. Para eso están las pretemporadas y jugar partidos contra equipos de más nivel. En pretemporada jugamos contra el Carabanchel de Tercera División, y es más o menos con esa exigencia. A partir de la pretemporada vas viendo como es el nivel en realidad.
¿Cuál cree que es la mejor manera de finalizar la temporada en la DH5?
A mí me gustaría que se jugasen las cinco últimas jornadas que quedan y finalizar la temporada. Aunque estando como están las cosas es muy complicado. Pero si se pueden jugar sin público, a puerta cerrada, lo prefiero antes que no jugar. Si tenemos que jugar cada 48 horas pues también se juega, mientras se juegue.
Personalmente tengo muchas ganas de pisar el campo y jugar. Además, si se puede volver a jugar, estoy seguro de que vamos a competir a muerte los partidos que nos quedan. Sea lo que sea tendrá que pasar, pero estoy seguro de que como volvamos a la competición salimos y ¡cuidado!. Se ríe. Porque tenemos cinco partidos y está todo muy ajustado, la categoría varía muchísimo y son 15 puntos en juego.



















