El Estadio Municipal del Soto inauguraba una nueva temporada de División de Honor. Una temporada muy especial para un CD Móstoles que empezaba un nuevo curso en la categoría por excelencia del fútbol juvenil. En frente, un equipo experimentado y conocedor de la categoría, el Aravaca CF. Un encuentro, a priori, que marcaba un guión igualado si nos atenemos a los resultados deportivos de la pasada temporada.

Igualdad que era notoria al comienzo del partido. Ambos equipos tanteándose, sabedores de la importancia de no dar un paso en falso en el primer test de los 30 que tendrán a lo largo del año. CD Móstoles dominaba del balón, buscando la profundidad con pases largos a banda izquierda o a través de los Mediapuntas. Poco le importaba a un Aravaca CF que era capaz de plantarse rápidamente en campo rival, aunque sin crear peligro.
Tuvo que ser el balón parado el que abriese el marcador en la ciudad del Sur de Madrid. El Aravaca aprovechaba la falta de contundencia para rematar un gran testarazo de Dani en el área pequeña en el minuto 14. Temporada nueva, misma tónica. El balón parado sigue siendo clave en esta categoría.
El gol ayudó y mucho a los de Óscar Martos. El juego directo y las llegadas se hacían más habituales frente a un CD Móstoles que veía como el partido se le complicaba temprano.
Pero bien es el dicho de que no hay rival pequeño. Y menos con la ilusión de un recién ascendido. Ricardo aprovechaba un buen rechace tras un paradón de Jacobo en el minuto 18 para poner las tablas en el marcador. Como si de un toma y daca se tratase, las alternancias y la confianza en el terreno de juego iba por barrios, siendo los goles el gran medidor del estado de ánimo de ambos conjuntos.
El Aravaca lo supo y activó la artillería. Segunda ocasión clara, segundo gol. Marcos ponía de nuevo a los visitantes con ventaja con una gran volea justo rozando el tiempo de descuento. Una recompensa al gran trabajo y entrega del equipo madrileño en los primeros 45 minutos. Los madrileños no se acomplejaron durante el encuentro, realizando un partido muy serio. La efectividad de los dos conjuntos, a pesar de las escasas ocasiones, daba atractivo a un partido marcado por la brega en la medular y ambas áreas.

Sin embargo, poco tuvo que ver el inicio de la primera parte con el de la segunda. Y eso, a pesar de que ambos entrenadores no tardaron en realizar cambios. La falta de chispa se hacía evidente durante el transcurso del encuentro. Algo normal siendo el primer partido de la temporada. Demasiadas imprecisiones y falta de destellos de ambos equipos, incapaces por momentos de inquietar a los guardametas.
Y si los locales lo intentaban, especialmente a través de Hinojosa por banda izquierda, estaba Jacobo para evitarlo. Dos paradas de mérito en el área pequeña evitaban de nuevo el empate en el Soto. Actuación soberbia del portero, muy seguro bajo palos. De no ser por su actuación, el guión del partido habría sido distinto. Sería lo más destacado de la segunda mitad, que empezaba a transformar la brega del inicio en tensión y roces entre ambos equipos, especialmente con el paso de los minutos. Un penalti a favor de los locales en el minuto 43 podría haber cambiado todo. Pero Jacobo ponía el broche a una actuación sobresaliente atajando la pena máxima con una gran intervención a media altura.
Aunque si querían finales épicos, el CD Móstoles nos regaló uno de esos momentos, que si bien supone un empate, otorga además una gran inyección de confianza de cara a próximos encuentros. Rojo (con molestias al final del encuentro) cabezeaba un balón que daba un punto de oro merecido según había discurrido el encuentro. Difícil de olvidar un inicio así. Empate con muy buenas sensaciones de ambos conjuntos de cara a afrontar futuros compromisos.