Se acerca el mes de marzo y, como ya es habitual, un nuevo desafío llega para la Selección Española Sub-19. El de hoy era un amistoso sí, pero con muchas lecturas que pueden ser útiles para la cita de dos meses.

La primera de ellas, el once. No hubo experimentos de cara al inicio del partido. 11 primeras espadas para afrontar con plenas garantías el partido desde el principio.

La segunda, la cantidad de medios desplazados de ambas naciones, señal de que el encuentro tiene una importancia mayor de la que parece.

Se encargó rápido de demostrarlo Italia, que empezó con una presión muy alta e incomodando bastante la salida de balón de la zaga española. Lo notó mucho el conjunto de Santi Denia los primeros minutos.

Aún así, Ánder Barrenetxea y Bryan Gil trataban de oxigenar a la Selección Española, encarando y tratando de poner en apuros a los laterales transalpinos.

Sin embargo, sufría mucho la ‘Rojita’, que no dominaba con el balón y sufría para imponer un dominio a través del juego combinativo. Italia se encontraba cómoda, con las líneas muy juntas y encontrando espacios para la asociación. Además, no tenía problema en parar con faltas tácticas el juego de la Selección Española.

Pronto llegaban las ocasiones en el partido. Samuele Ricci la tenía con un disparo ajustado desde la frontal que se marchaba por alto (min. 18).

Poco a poco, la Selección Española empezaba a tener más el esférico, merced a la participación de Víctor Mollejo, que tuvo una ocasión dentro del área sin mucho peligro (min. 32) y al gran trabajo de contención de Iván Morante en la medular. Incombustible el jugador del Villarreal.

Ambos equipos no dejaron de intentarlo, aunque sin ocasiones claras. Los centros laterales eran un recurso constante para la selección de Italia mientras que España percutía mucho por bandas, a través del juego raso. Iván Morante la tenía en el 40 tras una llegada desde atrás al área, favorecido por un previo rechace. Su disparo raso se fue por muy poco.

La vuelta de vestuarios nos trajo un nuevo once, con muchos cambios, tal y como era de esperar. Pero pronto se abrió la lata de los goles, en este caso para Italia. Un gran centro lateral era aprovechado por Edoardo Vergani, jugador del Inter Primavera, que remató de cabeza en plancha sin que Ángel Fortuño pudiese hacer nada por evitarlo (min.56)

Eran varios los acercamientos que se sucedían en ambas áreas. La Selección Española, obligada a sacarse el letargo del gol, empezaba a aproximarse a la portería transalpina.

Especialmente mediante Sergio Camello, Borja Sainz, Alejandro Baena y Nicolás Melamed. Los hombres de ataque estuvieron muy activos los últimos 15 minutos del choque. Combinaron y encontraron fácilmente el camino para llegar al área rival.

Su insistencia daba frutos con un gran cabezazo cruzado de Borja Sainz (min. 88) que ponía el empate al encuentro. No dio tiempo a mucho más y el árbitro dio por finalizado un encuentro donde ambos equipos no defraudaron. Una muy buena piedra de toque previa a la próxima concentración que tendrá la Selección Española Sub-19 a finales de Febrero en el Pinatar Arena.