Pocas veces un trabajo a la sombra se ve recompensado. Porque, aun siendo la cara visible de un Villarreal campeón de Liga y Copa del Rey, Miguel Ángel Tena (Almazora, 1982) es sabedor de que, a pesar de lo espectacular que ha sido la temporada de su equipo, su equipo ha sido el único en jugar todos los partidos de la temporada Juvenil División de Honor. Y eso no es tarea sencilla. Máxime si en el tramo final de la temporada tienes que hacer frente a tu verdugo en la Copa de Campeones (Real Zaragoza) y eliminar a rivales de la talla del Real Madrid y Atlético de Madrid para alzarse con el título. Y todo ello, sin perder ningún partido de cada una de las eliminatorias. “Estoy muy orgulloso del compromiso de los jugadores y del nivel de rendimiento que han tenido en todas las competiciones”, afirma el maestro de un equipo de época para la cantera `groguet´.

Sin embargo, no olvida un momento complicado para el submarino amarillo. Un fatídico partido de Liga perdido contra el Levante en el descuento (1-2 fue el marcador) ponía en un momento muy complicado al equipo. “La distancia con el Valencia, primer clasificado, era de 8 puntos”. Quién sabe si aquello marcó un punto de inflexión en el devenir del Villarreal esta temporada: “todos los mensajes que venían de fuera eran muy pesimistas. Tuvimos que hacer trabajo psicológico con la plantilla, pero ahí teníamos claro que lo que estábamos haciendo no tenía el premio que merecíamos, pero estábamos convencidos que ese era el camino al que había que llegar”, afirma contundente el míster, que poco se equivocaba en aquel momento y que siguió adelante con una idea que todos aceptaban.

Si algo caracteriza a Miguel Ángel Tena, es el valor puesto en una generación que ha dado muchas alegrías: “estaba convencido de que tenía un gran grupo humano, con buenos futbolistas. Doy gracias al club por haber tenido la oportunidad de haber podido entrenar a esta generación”, destaca el entrenador sobre un grupo del que pudo comprobar que existía “talento y ambición por conseguir algo grande”. Un equipo que, tras la consecución de la Liga aumentó su autoestima de cara a las dos citas coperas de la temporada.

“Es importante hacerles trabajar sin balón, porque cuando te enfrentas a equipos de tu mismo nivel hay que saber ser fuertes sin él y encajar pocos goles”. Con las cosas claras, Tena era consciente de la necesidad de implantar algo básico a nivel metodológico para competir hasta el final cuando se le pregunta por su filosofía de juego.

Todo vuelve a aquel momento, aquel punto de inflexión. Máxime cuando desde el club las expectativas eran altas: “era importante conseguir la Liga, veníamos de un año anterior que no había sido bueno. Había que conseguir estar en la Copa del Rey y la Copa de Campeones. Fue duro, especialmente en aquel momento. Pero también fue la importante la reacción, porque demostramos que éramos un verdadero equipo.”

Un equipo que consiguió llegar al final de temporada en su mejor momento anímico y futbolístico. Sensaciones que ya compartía Tena antes del choque: “eran muy positivas. En la eliminatoria contra el Real Madrid en la ida ya hicimos un gran partido. Y en el de vuelta, en Valdebebas, el rival fue muy superior en la primera parte. En el descanso hablamos que si no cambiábamos nuestra actitud y a nivel de juego estábamos fuera de la eliminatoria. La segunda parte el equipo volvió a mostrar una buena imagen en un partido perdido y en un campo muy complicado, con un grandísimo equipo. El equipo fue capaz de levantarse, de crecer en la segunda parte, de no  dar la eliminatoria por perdida y conseguimos remontar un partido y una eliminatoria muy complicada.” Una nueva inyección de confianza que hizo al equipo, y especialmente al cuerpo técnico como comenta Tena. “Sabíamos todos que no teníamos techo y que no debíamos temerle a nada”, apostilla el entrenador.

Un partido que cambiaba a raíz del primer gol, helando las primeras acometidas del conjunto rojiblanco. “Fuimos un equipo muy fuerte sin balón, que hacía falta contra un equipo con grandes individualidades”.  La filosofía de juego hacía efecto en el partido más importante de la temporada, haciendo el partido más completo en el mejor momento posible, como bien nos comentaba Miguel Ángel, quien no dudó en hacer retroalimentación con sus jugadores de cara a tan importante partido.

Son muchos los secretos y el trabajo de un Villarreal que es consciente del gran trabajo generacional que hay que realizar en sus categorías inferiores, siendo los profesionales del club los encargados de firmar a los jugadores, no el entrenador. “Lo más importante es formar una familia en el vestuario, crear un buen grupo humano. A nivel de trabajo hemos entrenado muchos aspectos y el jugador siempre ha tenido la sensación de querer aprender más.     Estoy seguro que si estos chicos siguen por este camino llegarán a profesionales”. Esas son las fórmulas de un equipo campeón.

Foto: Villarrealcf.es