Tras mi visita a Pinto cada vez estoy más convencido de que a los entrenadores nos tendrían que convalidar la carrera de Psicología. Que con el eterno debate de los cursos académicos-federativos, los niveles I, II y III, los UEFA PRO A, B, C y con todas las licencias que haya hasta acabar el abecedario, nos están volviendo locos. Y con tanto título se nos olvida dar valor a algo que hacemos día sí y día también: la gestión de un grupo humano con 25 personas. Personas de carne y hueso, como nosotros. Con sus problemas, sus inquietudes, sus ilusiones, sus miedos, temores y con sus personalidades. Todas ellas, por cierto, totalmente contrapuestas según la Ley de Murphy. Ese es nuestro verdadero objetivo: lidiar con 25 egos para apaciguarlos y que estos queden relegados en un segundo plano es pos de un bien común.

Decía Henry hace un tiempo en una entrevista que “Nadie se acerca al despacho del entrenador y le pregunta: «¿Qué tal míster?, ¿cómo estás?, ¿todo bien en casa?”. Porque también nos gusta que se interesen por nosotros. Y ese es el problema, que nos olvidamos de que lo más importante son las personas.

A nuestro entrevistado de hoy, no tengo el gusto de conocerle. De hecho, estoy aquí para que sepamos un poco más de él. Y sin adelantar lo que va a ser la entrevista, le veo con un papel totalmente diferente a lo mencionado párrafos atrás. Nuestro invitado aboga por adaptarse a los futbolistas a través de su estado anímico, por la formación más allá de los resultados y por enseñar en vez de imponer. Incluso habiendo estado mucho tiempo conviviendo en vestuarios de fútbol profesionales. Nuestro invitado es el entrenador del Juvenil ‘A’ del Atlético de Pinto, Jesús Núñez Herrero. Disfruten…

 ¿Cómo es Jesús Núñez Herrero?

“Me considero una persona muy disciplinada en todo lo que hago. Esto del fútbol me encanta. También me define el trabajo. Mucho trabajo. A lo que me dedico le pongo muchísimas ganas. Me considero honesto, muy trabajador”.

Me considero un entrenador formador más que resultadista, por eso cuando el Atlético de Pinto me llama y me ofrece poder entrenar, el planteamiento que me hace me parece muy bien; que es más el poder formar a los jugadores, una metodología a lo mejor diferente a lo que se estaba haciendo, tratar de sacar jugadores, enseñarles, formarles…».

«Hay un escaparate, que es el Tercera División, que es donde se tienen que fijar los futbolistas. Y recuperar la ilusión. La categoría da para estar súper ilusionados. La situación es complicada, pero yo creo que lo vamos a conseguir”.

“Le he dicho a mis jugadores que no vamos a ser resultadistas. Vamos primero a formar, a generar un modelo de juego en el que creemos y ellos tienen que creer y al final todo va a salir con trabajo. Y que ni se les ocurra mirar la clasificación. No quiero pasar al vestuario y que haya una clasificación delante y oír “es que estamos jodidos, tenemos que conseguir la salvación…” Que no. Vamos a ir subiendo escalones y poquito a poco. Nos caeremos y nos tocará sufrir”.

“Te digo lo de resultadista porque yo no vengo a vender aquí ninguna moto. Yo no digo “Voy a venir aquí y voy a salvar la categoría”, independientemente de que pueda tener experiencia o no. Sino más bien como que el equipo cambie la dinámica, la forma de trabajar, la forma de entender el fútbol. Muy respetable la anterior, como le dije a los chavales. Es un trabajo que se hizo y vamos a tratar de sacar provecho a lo que se hizo y vamos a ver lo que necesitamos, lo que nosotros queremos, etc.”.

“La mejor característica que puedo tener es que soy muy sincero, que se me ve venir. Tanto para lo bueno como para lo malo. Yo creo que al futbolista le tienes que convencer”.

Cuéntanos cuál ha sido tu trayectoria en los banquillos…

“Hace 25 años que llevo entrenando. He pasado prácticamente por todas las categorías. Incluso, como ya sabéis, el fútbol femenino en Primera División, que fue una grata experiencia. Eso me dio vida en esto de entrenar y de generar otro tipo de ilusión, pero ahora me toca volver al masculino y estoy encantado. Estaba deseando volver a los banquillos del fútbol masculino”.

“Empecé con chiquitines, que me liaron, y ahí empecé a sacarme los títulos de entrenador. En esa época todavía jugando al fútbol y hacía de entrenador-jugador también en mis últimos años de fútbol”.

“Y luego empecé muy rápido. Los primeros años empecé de segundo entrenador en el Getafe ‘B’ mientras que me sacaba las titulaciones, entonces (Jaime) López Sendino, un entrenador mítico de Madrid, siendo yo su alumno me dijo que si quería ir de segundo entrenador al Conquense. Para mí, con Nivel 2 recién sacado era la leche. Ahí yo estuve dos años. Cambiaron muchos entrenadores pero el Presidente confió en mí. Yo creo que soy un entrenador de cantera, o de equipo, o de club porque al final la gente cree en la metodología que llevo”.

“A partir de ahí el Getafe me vio y ya entré de primer entrenador en el filial. Estuve dos años en el Getafe ‘B’. Fue cuando el Getafe ‘B’ descendió a Tercera División y de Tercera a Preferente. Hubo una espantada y asumí el reto trabajando con chavales que salían de juvenil y subían conmigo. Era la época de Ciempozuelos, Parla, el famoso Ofigevi…”.

“Luego ya compaginé el Juvenil División de Honor, donde estuve tres años en el Getafe con Prebenjamines, Benjamines, Alevines… Yo me tiraba toda la tarde en la Ciudad Deportiva porque me encanta esto”.

“Estuve entrenando en Preferente en Villaverde, Torrejón en Tercera División, San Federico en Preferente… Volví otra vez a Getafe en el Infantil ‘A’ con una tacada muy buena de jugadores, porque estaba Hugo Duro, Míkel Carro (actualmente en el Atlético de Madrid ‘B’)…”.

“En enero me llama el Atleti Féminas y me embarqué. En una época muy dura, porque había mucho nivel y jugadoras súper contrastadas. Creo que incluso más nivel que el que hay ahora. Estuve tres años y decidí salir por un problema no de equipo ni de jugadoras. El equipo estaba tercero en Liga y lo cogí quinto por abajo, hasta entonces la mejor clasificación de su historia, jugamos semifinales contra el FC Barcelona… Y me enganché, me gustó. Yo me hice un nombre en el fútbol femenino más que en el masculino”.

“Y el Madrid CFF contacta conmigo porque llevaban tres años intentando subir y no lo conseguían. Tuve la suerte de llegar y el primer año quedar campeones sin perder ningún partido y meternos en Primera División. Fue espectacular”.

¿Cómo y cuándo te enteras de la ocasión de dirigir al Juvenil ‘A’ del Atlético de Pinto?

“Estaba en contactos con clubes femeninos de Primera División para volver otra vez. De hecho, tenía todo apalabrado con la empresa, y con la familia todo organizado porque iba a firmar por un equipo. Pero bueno, yo no puedo dejar mi empresa. Tratamos de llegar a un acuerdo y llegamos. Pero no lo vieron muy claro, aunque di el sí”.

“A la mañana siguiente me llama el presidente de la Fundación y me ofrece más dinero. Estaba súper ilusionado, pero yo mi vida no la puedo tirar por un año. Me quedé un poco ‘plof’ porque era una oportunidad muy buena. Entonces seguimos buscando a ver si salía algún proyecto bueno, tanto en Segunda como en Primera”.

“Por mi agente me llegó que el Atlético de Pinto estaba interesado en buscar un entrenador con la filosofía que yo quiero poner en el club. Me lo contaron y llegamos rápido a un acuerdo porque no es tanto el salvar la categoría, sino más bien ilusionarnos, generarnos ilusión por subir al Tercera, que el entrenador del Tercera División diga “este, este y este me valen”. Al final es la cantera del club. Eso es algo que me animó a venir”.

Dadas las circunstancias de ‘emergencia’, ¿qué medidas toma un entrenador en esta situación?  ¿Cómo está actuando Jesús Núñez?

“Por supuesto, aprovechar el trabajo que ya hay hecho, ver cómo está el equipo físicamente… Ahora es un poco tantear cómo funcionan los jugadores, cómo se mueven en el campo, cómo están anímicamente, que para mí eso es fundamental. Si tú tienes un equipo con ilusión y con ganas de tirar hacia delante y de cambiar la dinámica, al final tiras”.

“Aportarles eso, la filosofía nuestra, de que se crean que son mejores que el contrario como les dije el otro día en Valladolid. No podemos ir a los campos ya derrotados. Entrar en esa dinámica es muy malo. Pero claro, creerte que eres bueno haciendo las cosas bien”.

“Nosotros vamos a tener balón, vamos a tener la posesión, vamos a ser muy combinativos. Sin perder la verticalidad, pero habrá momentos jodidos que tengamos que estar peleando, jugar más en lago y ser más verticales, pero ser fieles a lo nuestro con el balón, porque tienen calidad y lo saben hacer”.

“Todo eso tratar de inculcárselo y tengo tan claro qué es lo que quiero, que solo hay que transmitírselo y que lo absorban cuanto antes”.

¿Qué es lo primero que haces para conocer la categoría de este año?

“Empezar con mi cuerpo técnico a sacar partidos, a ver vídeos… El otro día en el autobús en Valladolid no paraba de ver cómo te puede jugar el Valladolid, cómo pueden trabajar…”.

“Aunque mi obsesión es que nuestro esquema de juego es el que va a tirar para delante. Lo primero somos nosotros. Haremos análisis de los rivales, habrá charlas antes de los partidos, cómo juegan, cómo no juegan, dónde podemos incidir… Pero generar nosotros nuestro estilo de juego, y que los rivales consideren que somos un rival duro, al que cuesta ganar. Que nos tengan que ver a nosotros”.

“Una cosa muy curiosa del otro es que el Valladolid en el descanso nos cambia de sistema. Nos trata de contrarrestar. No nosotros a ellos, sino que son ellos los que mueven ficha porque veían ciertos problemas. Eso es algo que quiero hacer ver a los jugadores. Que ellos mismos vean que con su trabajo estamos poniendo en problemas al rival”.

¿Cómo está el vestuario ahora mismo? ¿Qué ambiente te has encontrado?

“Bien. Antes de llegar, los comentarios del entorno eran muy malos. Del tipo “vas a llegar y verás“, “están muy implicados con el otro entrenador”, “vas a tener problemas”. Yo no tengo miedo a nada, dije: “yo hablo y que me conozcan”. Y fenomenal”.

“Me siento como si llevara dos meses trabajando, y llevo cuatro días. Yo creo que hemos conectado bien. La plantilla está ilusionada, está contenta y la línea yo creo que es ascendente”.

“El otro día me fui a Valladolid y parecía que estaba en el vestuario con los mismos jugadores que tenía hace tres meses. Es mi sensación. Los chicos me han aceptado fenomenal, porque la situación estaba complicada. Les dije a los jugadores que nosotros pasáramos de todo eso, y que fueron ellos los que tiraran de esto. Y yo voy a tratar de ayudarles”.

¿Y qué mensaje le trasladas a los chicos?

“Se lo dije a los chicos el primer día; el club busca una filosofía de sacar chavales. Yo les he dicho que no quiero perder la categoría, pero por nada del mundo. Vamos a pelearla al máximo. Pero yo creo que hay que buscar otro camino. No por el de ‘hay que ganar’, ‘hay que sacarlo’. Hay muchas formas de que ellos entiendan. Al final son chavales de 18 años, y en los tiempos que vivimos es una edad muy complicada”.

¿Ves muy lejos el objetivo de la permanencia?

Es que no veo la clasificación (ríe). De verdad, que no la veo. Estoy esperando que llegue el partido del Rayo, que vayan pasando los entrenos y que vayan trabajando y cogiendo conceptos. Ahora tenemos un hueso el día 11, que es un partido complicado, pero ahí estamos. Y ese es mi fin ahora mismo”.

¿Cómo afrontas las Navidades? ¿Has hecho una preparación más ‘atípica’ para conocer mejor al grupo?

“Atípica es, porque no tienes tiempo y tienes que meter muchos conceptos en muy poco tiempo. Pero por eso vamos con calma entre comillas, porque no hay tiempo material. Yo no puedo tener a los chicos de lunes a viernes trabajando. Ya les he quitado días de vacaciones a los pobres, que necesitan también evadirse un poco. El fin de semana hemos tenido el torneo en Las Rozas, sábado y domingo”.

“Creo que el equipo físicamente está bien, que eso es un punto a nuestro favor. Y a partir de ahí intentar aprovechar el tiempo lo máximo posible. Y no parar, no parar, no parar…”

¿Le has pedido a Papá Noel y a los Reyes algún refuerzo invernal?

“Bueno… estamos ahí. Yo he dicho que si incorporamos a algo tiene que ser mejor de lo que hay. Yo no puedo distraer a la plantilla trayendo jugadores. Me tienen que asegurar un nivel, o yo saberlo. Pero estamos abiertos a que pueda haber algo”.

El regalo cuando acabemos el año es que mantengamos la categoría. Si todos lo tenemos claro. Tanto club, como jugadores como cuerpo técnico. Si remamos todos para el mismo lado y con las mismas ideas no hay problema”.

“Yo al final lo que doy es mi trabajo, y quiero que aprovechen y que aprovechemos entre todos el trabajo de todos. Que sale bien y llegamos a buen puerto, fenomenal. ¿Qué no? Pues lo hemos intentado. A mí por currar no me va a decir nadie nada. Nadie va a decir que yo he venido aquí y me daba por descendido y he tirado la categoría. Que no, que vamos a por todas”.

Un propósito para el año nuevo…

Sobre todo, que los chavales se enganchen con lo que proponemos. Que tiren a muerte con nosotros, que nosotros vamos a ir a muerte con ellos. He coincidido con algún jugador en categorías inferiores, las vueltas que da la vida… y ellos me conocen, y saben que voy a muerte con ellos”.

“Yo trato de ver si soy capaz de conseguir que ellos mueran por nosotros también. Yo creo que saldrá la cosa bien”.